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Análisis de Final Fantasy XV para PlayStation 4

Una historia que solo llega a interesante

Otro de los elementos que uno busca en un Final Fantasy es su historia. Final Fantasy VII va de aliens que quieren convertir el mundo en una nave espacial. Final Fantasy VIII de viajes en el tiempo y los bucles temporales que implican, Final Fantasy III… bueno, mejor no hablemos de Final Fantasy III.

La historia de Final Fantasy XV, sin ser mala, no es lo que esperábamos tras ver la de Final Fantasy XIII (pese a lo lineal que era). Noctis tiene que recuperar su reino, y para ello hará de recadero de un lado a otro conociendo a los que serán sus más fieles seguidores en el futuro.

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No le faltan momentos épicos y espectaculares, no lo podemos negar, y la banda sonora es tan sublime que a veces solo con ella ya tenemos las emociones a flor de piel. Es el arte de Yoko Shimomura. Sin embargo, la forma en la que está contada y cómo se desarrolla a veces deja qué desear.

Para empezar, seguir la historia principal es un camino muy pero que muy corto. Hay capítulos que simplemente implican ir de un sitio a otro en coche y esto te deja la sensación de improvisación o de relleno. Para seguir, el mundo tan grande que hay, el explorarlo y las misiones que nos van dando secundarias no ayudan a que queramos seguir el hilo de la historia.

Es decir, no termina de enganchar y encima tanta misión y tanta exploración hace que se diluya la trama aún más. Esto me hace pensar que han gestionado mal los recursos de este Final Fantasy XV. La mayoría de las misiones será ir de aquí a allá haciendo recados o peticiones, y dejando de lado que somos el rey de Lucis (un respeto, «poh favó»), se echa de menos algo que nos enseñe más del mundo. Una misión que nos hable de unas ruinas, una trama que nos lleve al pasado de Cid, una historia que nos meta de nuevo en Altissia… Algo que no sea, ve, mata o recoge.

Sinceramente creo que cambiando un par de elementos esto habría quedado mejor. Y es que parece que hemos cogido un JRPG y le hemos dado la vuelta: hemos empezado por un principio muy abierto y hemos terminado por uno muy lineal.

Cualquier Final Fantasy o juego de rol, primero nos muestra un camino muy lineal. Nos enseña el mundo que tenemos, los personajes e incluso la trama. Luego nos da la libertad de explorar lo que queramos e ir a donde queramos. Aquí no. Aqui nos dan el mundo y luego nos lo quitan. ¿Por qué no mantener el esquema? Como digo, mi sensación es que la trama se diluye muchísimo, sobre todo al principio, y no es hasta que no nos quitan la «libertad» cuando se encamina hacia el verdadero golpe de efecto del juego.

Como digo, mala gestión de la trama, el mundo y sus elementos. Por separado todos son buenos o muy buenos, pero el orden que han decidido incorporarlos a mi me deja algo frío.

Un nuevo sistema de combate

La saga Final Fantasy lleva encaminándose desde hace mucho tiempo a algo más de acción en tiempo real. Ya lo vimos desde Final Fantasy XII con el sistema de gambits y un poco más cuadriculado en el de Final Fantasy XIII.

Final Fantasy XV nos muestra un sistema que podríamos llamar una mezcla entre Kingdom Hearts y Final Fantasy XII. Aquí manejaremos solo a Noctis ya que al resto del grupo solo podremos usarlo para hacer los ataques combinados o en determinadas circunstancias.

Sin embargo no resulta un estilo de acción al cien por cien ya que no requiere que hagamos una combinación de botones ni que nos compliquemos la vida. Pulsando un botón lo podremos hacer todo, y con la cruceta seleccionaremos el arma que queramos hacer. Cada una posee un estilo de lucha, una velocidad y un daño, así que ya es cosa nuestra encontrar las debilidades del enemigo.

Y estas debilidades ahora no son al fuego, hielo, rayo, agua o demás. Ahora son a los tipos de armas. Porque Final Fantasy XV, como tal, no tiene magias. Solamente encontraremos vestigios de estos elementos en la síntesis de magia. Y por desgracia, parece metida con calzador. Una vez avancemos en el juego, obtendremos otros elementos mágicos que ya andan toqueteando para que sean más entretenidos, pero por el momento, la magia es casi nula.final-fantasy-xv-actualizaciones

Desaparece todo lo que no  sea Piro, Hielo y Rayo. Magias como Bio, gravedad o lento son sustituidas por efectos adicionales a los tres primeros hechizos que os he comentado. Incluso cura es una magia que pasa a ser un elemento. Además, las invocaciones, cuando las consigamos, se reducen a 4 más una extra y encima no podremos ni decidir cuándo usarlas ni dónde usarlas.

Esto sumado a una preocupante falta de elementos de personalización en el tema equipo, ya que solo podremos cambiar los accesorios y algo de la vestimenta) hace que combatir sea mucho más simple que en otros Final Fantasy más clásicos.

Las mejoras de materias, el entrenamiento de espers, la masterización de equipo, los gámbits, la posibilidad de elegir a cualquier personaje… todo esto desaparece en Final Fantasy XV. De hecho, los árboles de habilidades son comunes para todos. No hay uno para cada personaje, sino que todo sale del mismo.

Por suerte, los combates en sí resultan entretenidos y adictivos, y aunque sea solo con Noctis, luchar es una gozada. No hay saturación de enemigos y, si no queremos, siempre podemos huir del campo de batalla. Buscaremos sin cesar enemigos que nos pongan a prueba, que nos saquen de nuestras casillas y que hagan que tengamos que usar todo nuestro arsenal. Y esa búsqueda del reto es algo simplemente brillante.

Eso sí, no os fiéis de los niveles, porque habrá veces que un enemigo de nivel 10 te pegue una paliza impresionante y otras en las que los de nivel 50 caigan como moscas. El tamaño importa. Solo os diré eso.

Además, conforme avance la historia tendremos que echarle más cabeza si no queremos caer a las primeras de cambio. Hay que estudiar a los enemigos y esquivar bien. No es todo tan sencillo. Y al menos se agradece.