Firma Invitada: Bolo Muñoz Calero

 

“Ya podrías haberte aficionado a las chapas o a coleccionar posavasos… te hubiera salido más rentable.” Una frase que en mayor o menor medida todos habréis escuchado de amigos y familiares. En mi caso eran palabras de mi madre cada vez que veía cómo mis ahorros desaparecían de un plumazo en la compra de algún juego nuevo. Para los que no lo recuerden, los cartuchos de la NES rondaban en algunos casos las 10.000 pesetas… ¡y de eso hace ya más de 20 años!

Pues hoy todavía recuerdo esa frase algunas veces al confirmar una compra online o al sacar la tarjeta en alguna tienda, ¿adivináis comprando qué? Los videojuegos son muy caros, todos lo sabemos porque lo sufrimos. Y esos altos precios suponen un mayor problema aún, porque hablamos de nuestra forma de ocio preferida. Y todos sabemos que con nuestro entretenimiento favorito “no se juega”, nunca mejor dicho. Además, considerando también que ya son bien cultural, es normal que enseguida aparezcan los tan de moda “indignados”, las quejas y las protestas (entendibles en cualquier caso), acerca del coste que nos supone nuestro divertimento y el acceder a esta nueva cultura. La razón principal que escucho a diario para justificar la piratería es ese precio tan alto. Desorbitado en muchos casos, excesivo para lo que nos dan a cambio dicen otros… he llegado a oír algún -¡una estafa!

Seamos serios, por favor. Hablamos de un producto que hasta hace apenas 2 años, siempre ha sido un artículo de lujo y gravado como tal. Incluso a día de hoy, siendo ya “cultura”, es regulado por Industria sin reducción de IVA a los creadores como pueden tener la música, el cine o los libros (ojo, a los creadores, no en la venta donde todos incluyen el 18%). Y un producto que no ha visto su precio incrementado de forma tan excesiva con el paso de los años como otros muchos. Recordad qué os costaba una entrada de cine o un refresco hace 15 años. Como decía, es siempre la primera respuesta que recibo ante mi pregunta inquisitoria: “¿Por qué pirateas?”. Hay muchas otras, pero me voy a centrar en el precio y otro día hablaremos del resto de razones. Entiendo que nos apetece jugar a todo lo que sale (¡Cuánto daño hace el hype!). Entiendo que es muy complicado, y más como están las cosas, comprarse un juego al mes. Más aún si estamos en épocas como Navidad, donde en 20 días nos encontramos con 5 ó 6 lanzamientos de los titulazos más apetecibles del año. Y entiendo también que la forma más rápida, más sencilla, y sobre todo más “barata” de hacerse con ese nuevo juego es piratearlo.

Casi 10.000 “cucas” costaban los amigos

Pero amigos, ni las compañías desarrolladoras, ni las editoras o distribuidoras, son ONGs o instituciones públicas que estén obligadas a que todos podamos jugar (y de forma gratuita claro, ¡faltaría más!), a todos los lanzamientos y juegos de sus catálogos. Son negocios, exactamente con los mismos objetivos que puede tener la panadería de tu madre, la tienda de moda de tu amigo, el supermercado en el que haces la compra habitualmente o el concesionario donde te has comprado el coche. Exactamente lo mismo. Empresas donde el objetivo es ganar dinero. Donde trabajan muchísimas personas durante muchos años, para que podamos disfrutar de horas de entretenimiento y diversión. Y empresas donde, ya sea un grupo de inversión de capital riesgo, ya sean los propios desarrolladores de forma personal, se arriesga un dinero buscando un beneficio. Y se arriesga mucho dinero.

Entiendo que, comparando precios con otros territorios,  véase por ejemplo Reino Unido, no nos explicamos cómo, donde nosotros pagamos por un juego 60€, importándolo nos cueste 45€ de media. Se explica, en parte, porque al comprar desde nuestro país de forma online, no pagamos el VAT (IVA británico del 22%). Se explica también por la dinámica de precios de los retailers ingleses, con precios algo más baratos gracias al cambio de divisa, y sobretodo gracias a que la masa de consumidores en el Reino Unido, de compradores reales habituales, es 5 veces mayor que la nuestra.

Pero a la larga, una masificación de la importación, a los únicos que a va a perjudicar, es a nosotros. Ya que nos encontraremos con press tours que no pasen por aquí, más títulos que no vengan localizados al español, e incluso compañías que cierren sus oficinas en España y redirijan su actividad a otro país cercano. Y llamadme loco, pero no desvarío… por desgracia. Si comparamos con Estados Unidos vemos también una diferencia sustanciosa. Pero parte del incremento que nos toca pagar, se debe a los gastos de logística, que los hay. Localización en algunos casos, ¿0 creéis que no se pasa un fee a los países con idioma diferente al inglés por la traducción? También se debe los gastos que supone el mantenimiento de las filiales locales de cada país. Si, esas que mandan materiales y juegos a la prensa u os invitan a las presentaciones y demás.

Acontecimientos así serían impensables sin delegaciones nacionales

Porque os puedo asegurar que si no hubiese representación local en España, ni “PRs”, ni nadie que respondiese por los intereses del mercado y prensa españoles… ¿Creéis que os mandarían siquiera una nota de prensa u os responderían a un mail a publicaciones de un país donde el consumidor se jacta de piratear y el comprador es un pringado? En muy muy muy contados casos. También entiendo que, si vamos a una tienda y nos encontramos el juego deseado a 60€ nuevecito, y a su lado en el lineal, el mismo día de lanzamiento, el mismo juego que buscábamos, a 40€… pues ni nos lo pensemos, más como están las cosas. Pero amigos, las compañías no ven un solo euro del mercado de segunda mano. Tampoco del alquiler, que no está regulado. Los únicos que ganan son los retailers. Y a los únicos que se hace daño es a esas empresas. ¿He dicho ya que las desarrolladoras y las compañías son empresas con ánimo de lucro donde se arriesga mucho dinero buscando un beneficio? Y aun así, las atacamos siempre a ellas como la raíz del problema de los precios cuando muchas veces no tienen la culpa. Señores… ¡que ponen de su bolsillo el dinero para que las tiendas puedan realizar las bajadas de precio tan esperadas sin perder ni un céntimo de su margen!

Y sí, también entiendo que las políticas actuales de algunas compañías os parezcan una vergüenza, e incluso casi criminales como he oído en alguna ocasión. Y tenéis razón. El encontrarnos a veces juegos “inacabados” a full price o DLC a precios inflados y no merecidos una semana después de la salida oficial del juego hace que se nos lleven los demonios y nos enfademos. Y con razón en muchos casos, no lo niego. Pero amigos, si me “roban” en mi tienda pongo rejas. Si me siguen “robando”, pongo alarma y cámaras. Y así seguiría si viese que mis beneficios, por los que arriesgo tiempo, dinero y quebraderos de cabeza, se van poco a poco esfumando porque hay gente que considera que debe acceder a mi producto sin pagar ni un duro. Y esas políticas tan criticables, al igual que los novedosos pases online, o los rumores de futuras consolas que no admitan juegos de segunda mano y un largo etcétera, van a ir in crescendo.

Ahora bien, si no puedo comprarme un Ferrari, me conformo con mi Opel Corsa. Si no puedo comer jamón ibérico del bueno a diario, me compro mortadela. Y si no puedo comprarle a mi mujer un anillaco de diamantes cada día que vuelvo a casa, lo único que le llevo son unos cromos de Hello Kitty y santas pascuas. Y me jodo, señores, me jodo. Porque si no puedo comprar todo eso, no lo robo. Porque sí, piratear es ILEGAL. Nos pongamos como nos pongamos, por mucho que nos joda y no queramos asumirlo. Ni copia privada, que no existe ese derecho en los videojuegos ya que no están considerados por la Comisión Europea como contenido audiovisual (sí, con dos cojones, lo se), y por tanto no están adscritos a canon, ni acceso a la cultura (¿en serio qué me vais a venir con ésta?), ni nada de nada. No hay excusas. Si prefieres ahorrar unos euros importando, importa. Si no te gusta la política de una compañía, no les compres su producto. Eso sí, no lo piratees tampoco.

Bueno, y terminando. Como he repetido varias veces, lo entiendo todo. De verdad que lo entiendo. Eso sí, lo que no me entra en la cabeza es que estemos todo el día llorando y quejándonos de las compañías, de las tiendas y de los productos… quejándonos de un sector que nos ha acompañado siempre, dándonos a lo largo de nuestra vida, y que nos va a dar durante los años que nos queden, miles y miles de horas de alegrías, sorpresas, callos, sentimientos de todo tipo y sobre todo diversión… y que prefiramos seguir “jodiendo” y maltratando a nuestro ocio favorito mientras nos gastamos mucha pasta en una puta copa, 60€ en un puto gramo de mierda o cualquier otra cosa que se os ocurra ahora mismo… Pero bueno, sigamos así, a ver si nos lo cargamos todo. Y ahora ya podéis apedrearme aquí. Un saludo, ¿gamers? ¿Apasionados de los videojuegos?

Bolo, además de videojugador empedernido, ha ocupado diferentes puestos en  Rockstar, Take Two y 2K Games. Actualmente es Responsable de Producto de Marca Player y Revista Oficial XBOX360 en Unidad Editorial. Le podéis encontrar en Twitter como @BoloMC