Formas alternativas de juego

Formas alternativas de juego. Rompiendo barreras

No siempre jugamos como los desarrolladores han pensado y nacen formas alternativas de juego en los videojuegos menos esperados.

El ser humano es un ser de costumbres, que dicen, pero no siempre es así. Por encima de todo es un ser curioso y, en cuanto a la parte lúdica de la vida, muy experimental. A algunos jugadores el videojuego se les queda corto, y por ello inventan formas alternativas de juego, rompiendo así las barreras impuestas por los límites de los mismos.

Y es cierto que el altavoz que suponen plataformas como YouTube o Twitch ayudan a la popularización de estas formas de jugar, donde cada vez afloran más los retos o una comunidad más fuerte en torno a esta manera de abordar lo videojuegos. Hoy queremos repasar algunas de las más famosas.

La saga Soulsborne y sus múltiples enfoques

Sin duda, los juegos de Hidetaka Miyazaki son unos de los más explotados en este sentido. La saga Dark Souls, junto con Bloodborne y Sekiro, cuentan con millones de fans y con una escena cada vez más grande en el mundo del streaming. Si bien hace poco Demon’s Souls contó con un remake en PS5, la falta de noticias de Elden Ring impulsa a los fans de la saga a explorar nuevas formas de juego.

Los No-Hit son cada vez más conocidos dentro de la comunidad. Por poner un poco en contexto, los juegos de FromSoftware son de los más difíciles de la industria. Si bien es cierto que esto es una sensación inicial muy poderosa, una vez conoces los entresijos de su jugabilidad te das cuenta que hay muchas formas de romper el juego y hacer que este sea mucho más fácil. Y así nació el No-Hit, el cual consiste en pasarse el juego sin recibir ni un solo golpe y sin que tu vida se vea mermada por enemigos o trampas del escenario. Ojo, tampoco vale bloquear dichos golpes.

Quizá el reto de terminar un Dark Souls en No-Hit sea el más famoso y complicado, pero hay otros más asumibles. Por ejemplo, muchos jugadores deciden jugar sin bloquear y sin rodar. Otros usan las peores armas del juego, como una cuchara sopera en Dark Souls II. También, como es el caso de quien firma este artículo, los hay quienes deciden pasarse el juego en el nivel más bajo posible, añadiendo así dificultad a un título ya de por sí difícil.

Múltiples mecanismos y formas de jugar a un mismo juego sin necesidad de añadir mods externos: todo se juega sobre las bases originales. No obstante, sí hubo un juego que pensó en estos jugadores que buscan el reto más allá de lo ofrecido en la primera capa de juego, y no podía ser otro que Dark Souls II. La secuela de su mítico predecesor añadió tres formas de sumarle dificultad al juego. La primera de ellas sería el pacto de los Campeones, que volvía a los enemigos más difíciles, siendo algo simple pero eficaz. No contentos con eso, decidieron añadir dos recompensas en forma de anillo solo conseguibles al completar el juego de dos formas diferentes: una vez sin activar hogueras y otra vez sin morir en todo juego. Y los hay quienes lo hacen a la vez. Una locura.

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The Happy Hob completando la God Run

El rol que traspasa fronteras

Una cosa bonita de los videojuegos es que nos permiten interpretar papeles constantemente. Ya seamos Lara Croft explorando tumbas, un dragón morado algo bobo como Spyro o una jugadora de golf profesional como Abby, nos metemos en la piel de personajes que jamás seremos.

Luego tenemos los juegos de rol y, con ellos, la posibilidad de moldear a nuestro personaje. En Skyrim podíamos ser un elfo oscuro que gustaba de la nigromancia y se posicionaba a favor de los Capas de la tormenta en la guerra civil (¿quién va con los Imperiales?). O en los Fallout, que podíamos afiliarnos a distintas facciones o ir por libre, cual autónomo postapocalíptico, pero si queremos llevar esto fuera de los juegos rol… ¿qué hacemos?

Y ahí es donde nació uno de mods que mejor recuerdo de mi adolescencia: el SAMP. San Andreas Multi Player añadía un modo online al famosísimo juego de Rockstar. Por supuesto nada de esto estaba oficializado, pero se creó una comunidad muy grande en torno al mod, y surgieron servers de lo más variopinto donde destacaban los de rol.

Lo cierto es que eran bastante curiosos estos servidores. Entrabas y te asignaban un rol, generalmente relacionado con algún trabajo de bajo salario, con el fin de que fueras escalando y poder acceder a mejore cosas. Porque esa es otra, el mod añadía propiedades, vehículo propio, etc. Estaba bien, pero personalmente me aburría hacer tareas repetitivas simplemente por tener un rol mejor.

Y gracias a este mod nació GTA Online, un modo de juego de GTAV pensado por la propia Rockstar donde al jugador se le daba más libertad para crearse una personalidad. Por supuesto esto aguantó un tiempo, pero al final terminó saliendo GTAV Roleplay, un mod donde vimos una evolución grandiosa de lo vivido con el SAMP, pero esta vez con una comunidad mucho más grande

Rust ahora está de moda gracias a EGOLAND y los distintos influenciers que juegan. Es un juego de supervivencia, pero en el servidor mencionado ha surgido una nueva variante. Hablamos de como rolean en él personajes tan famosos dentro de Twitch como Ibai, Rubius o Chuso. Hace un tiempo vimos como en el server, algunos jugadores, se alejaban de la forma habitual de jugar para crear una suerte de First Dates con el servicio de un kebab. Todo es creatividad cuando se trata de divertirse.

Hablando de mods, no hay que olvidar un mod muy famoso dentro de la ya mencionada saga souls: el randomizer. Este mod consiste en aleatorizar todos los enemigos del juego, haciendo que puedas enfrentarte a los jefes finales en zonas muy poco pensadas para ellos. Un mod que más que por reto, se juega por las risas.

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GTA V jugado de manera muy diferente

Rutas pacifistas y Nuzlockes

Vale, es cierto que esto no es “romper” la jugabilidad como tal ya que está contemplado en muchos de los juegos de rol, pero lo cierto es que en absoluto son las rutas más usadas. Juegos como Skyrim, Fallout o The Outer Worlds, cuentan con la posibilidad de pasarse el juego sin matar a nadie, ni siquiera cuando el juego te fuerza a ello.

Si bien es cierto que te dan siempre esa posibilidad, llevarla a cabo es realmente complicado y depende de muchas variables y no siempre basadas en los atributos del jugador. Además hay que tener en cuenta los deseos del propio jugador, ¿o acaso es sencillo no volarle los sesos a un legionario cuando juegas a Fallot New Vegas?

Y es que hasta la saga Pokémon cuenta con este tipo de retos. Los conocidos como «nuzlockes» son reglas autoimpuestas por los jugadores dentro de cada partida en los distintos juegos de la saga Pokémon. Ya sea la imposibilidad de curar a tus bichos, usar determinados ataques o ceñirte exclusivamente a un tipo de pokémon, estas reglas son tan volubles como el jugador quiera, y permiten plantear un reto a medida. Imagínate tener que ir a la Liga Pokémon con un Metapod, una locura.

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Por lo general, los videojuegos están pensados para ser jugados de una forma muy concreta, pero el jugador es experimental por definición. De ahí nacen los modos de dificultad y los retos que incluye cada juego, de la necesidad de ofrecer al jugador una forma alternativa de juego.

Por ello nacieron juegos como DayZ o Fortnite, de la necesidad de los jugadores de explorar formas distintas de juego dentro del mismo. Algo único dentro de este entretenimiento e imposible de extrapolar a otros porque, al final, es el jugador el que decide como jugar y como interpretar el juego.

Y esto los desarrolladores lo saben. Cuanta más libertad al jugador des, mayores variaciones de juego van a sacar, insuflando al juego de una vida casi infinita. Minecraft se lanzó allá por el 2009 y hoy, más de 11 años después, sigue siendo jugado de miles de formas diferentes. La vida útil del arte que suponen los videojuegos depende del jugador, y mientras las bases sobre las que construyamos sean buenas, no habrá limite ni fin para lo que más nos gusta hacer: jugar.