SackboySackboy

Bueno, la verdad es que Sackboy no es más que un muñeco de trapo que ni siquiera habla, el pobre, pero simpático es un rato. Eso sí, si habrá tenido éxito, que hay todo tipo de merchandising, desde llaveros hasta, cómo no, peluches, y bastante majetes, por cierto. Podríamos decir que Little Big Planet ha inventado, o a riesgo de equivocarnos, ampliado el concepto de crear y compartir en consolas, existiendo una comunidad enorme de jugadores que día a día crean sus propios niveles, incluso minijuegos para disfrute de todo el mundo, gracias a la enorme cantidad de herramientas de que dispone la franquicia de Media Molecule.

La jugabilidad de Little Big Planet se basa en las plataformas clásicas en 2D, con acciones básicas como saltar, agarrarse a cuerdas, empujar objetos, etc… Pero la gracia está precisamente en eso que hemos comentado antes, en echarle horas y mucha imaginación y crear auténticas diabluras con un poco de esto y algo de aquello. Además, las opciones de personalización del Sackboy son enormes, con un número indecente de skins, atuendos y complementos que podremos conseguir bien desbloqueándolos durante el modo historia, o bien descargándolos previo pago o no, ya que algunos conjuntos son gratuitos y los veremos de todo tipo: basados en otros videojuegos, en fiestas tradicionales, etc… Ah, la última vez que lo hemos visto ha sido como personaje jugable en el brawler de SonyPlaystation All-Stars Battle Royale, y anteriormente, incluso un juego de karts, Little Big Planet Karting. No hay nada que se le resista a Sackboy, desde luego.

¿Qué futuro le espera?: Debería ser esplendoroso. Independientemente de que Media Molecule estuviera presente en la presentación de PlayStation 4, pensando en las opciones sociales y el énfasis que se pondrá en este aspecto en la próxima generación, no se me ocurre un juego mejor para aprovechar esas características que éste. Personalmente, apuesto porque en menos de un año, habrá un LBP anunciado para la consola.

John Marston

John Marston

John Marston nació en 1873, hijo de un inmigrante escocés analfabeto y una prostituta, no tardó en convertirse en huérfano, ya que su padre murió en una pelea en un bar cuando John solo tenía 8 años y su madre lo hizo al dar a luz. Con esos antecedentes, no es de extrañar que Marston se convirtiera en uno de esos forajidos que hacían de las suyas en el legendario oeste americano, junto a otros de dudosa calaña como Bill Williamson, Javier Escuella y Dutch Van der Linde, aunque nuestro protagonista tenía un sentido «romántico» del crimen, ya que su idea era robar a los que se habían hecho demasiado ricos a costa del esfuerzo de otros para dar parte del dinero a esos «otros». En una de sus múltiples fechorías, un robo a un banco como cualquier otro, esos tres sinvergüenzas dan por muerto a John, y este aprovecha para, a partir de ahí, intentar llevar una vida tranquila en el rancho junto a su mujer Abigail (que también había sido prostituta y se dice que se lo había montado con la banda al completo) y su hijo Jack. Pero un agente corrupto del gobierno, Edgar Ross, encuentra a nuestro protagonista y a base de chantajearle con hacer daño a su familia, le «convence» para que vaya detrás de los restantes miembros de la banda y acabe con ellos. A partir de aquí, es cuando se desarrolla la historia de Red Dead Redemption.

Si el gran Clint Eastwood hubiera pensado en un personaje para un videojuego, ese habría sido John Marston, un tipo duro de pelar en un género como el sandbox, que a pesar de tener unos cuantos representantes en esta generación, seguramente haya encontrado en RDR su punto más alto, habiendo superado Rockstar todo lo que hizo anteriormente con la saga GTA. No es que sean muchos los juegos que hayan utilizado el viejo oeste como ambientación, pero ninguno lo ha hecho como éste, teniendo un entorno enorme para explorar, que va desde cañones, pueblos, villas mexicanas, desierto, bosques y la civilizada ciudad de New York. Si algo se le ha criticado es lo que se suele criticar en el sandbox: demasiado terreno vacío y misiones secundarias repetitivas y casi molestas, pero lo que es innegable es que se trata de uno de un jugo TOP 10 de esta generación.

¿Qué futuro le espera?: Si os lo dijera os estaría metiendo un spoiler como una casa, así que no sé qué puñetas hacéis sin jugar aún esta obra maestra…