Hasta los botones de... juegos online que no funcionan

Primero, os voy a ser sincero y os voy a confesar que yo no juego online (salvo excepciones). Básicamente porque soy muy patoso y nada competitivo, pero también porque implica una interacción humana y no estoy dispuesto a correr riesgos. Lo que pasa es que este carácter antisocial no quiere decir que sea un ser carente de sentimientos como, no sé, el mando de la play. Soy capaz de entender que os guste malgastar vuestra vida jugando partidas a través de internet con otras personas, pero no me parece correcto que os tengáis que pasar horas y horas esperando poder conectar a un servidor con un ping aceptable y gente dispuesta a jugar.

Pero el problema no es que te intentes echar unas partidas al Diablo II y Blizzard ya no cuide los servers como antes, lo jodido es que tu flamante nuevo juego no funcione ni por asomo hasta pasadas dos o tres semanas de su lanzamiento (¿eh, Capcom? ¿Activision? Tú tampoco te hagas la loca, EA). Y no hablo de juegos con el añadido de un modo multijugador para “aumentar las horas de disfrute”. Me refiero a títulos pensados y concebidos para jugar online. No deberíamos hacerlo, pero ya aceptamos recibir una parte de lo que hemos pagado y que el resto se vaya incluyendo poco a poco, mediante parches y actualizaciones gratuitas. Lo que es inaceptable y empieza a sonar a pitorreo es que no puedas echar una partida en condiciones el día que estrenas tu reciente y esperada adquisición.

Juega online decían… será divertido

Y cuando por fin la compañía en cuestión consigue arreglar algo que es la base de su juego (gran visión de negocio), resulta que el matchmaking es de risa. O que resulta que no habían tenido en cuenta que los usuarios son más rápidos que ellos y hay más hacks que jugadores. O que no haya ningún tipo de medida para impedir los ragequits (gente que se enfada y se va dejando la partida inacabada, para los profanos). Se han dado caso de grandes expertos abandonando una partida después de recibir un perfect de manual… Vamos, lo que viene siendo un desastre de tres pares de botones. La reflexión que yo me hago es: ¿no esperaban tanto éxito o es que les importa un pimiento que la gente no pueda disfrutar del juego?

Quizás el caso más sangrante sea el de Street Fighter V, no sólo por ser el más reciente, sino porque además de no poderse jugar con fluidez contra otras personas, su modo historia es más como un modo práctica. Algo que podéis comprobar con el vídeo que grabó nuestro querido apañero Chuso. Lo malo es que la lista de juegos disfuncionales y faltos de contenido es cada vez más larga y no tiene pinta de que la cosa vaya a mejorar. Battlefront, Rainbow Six Siege, los últimos Battlefield, juegos que en su mayoría han tenido betas abiertas precisamente para poner a prueba los servidores y que han acabado siendo una tortura para muchos de sus compradores.

Hasta los botones de... juegos online que no funcionan

Al menos, parece que el último lanzamiento de Capcom se está pegando un buen tortazo a nivel de ventas, lo cual puede que le dé una lección más a ese grupo de compañías que no hace más que anteponer el beneficio a la calidad de sus productos. Porque ya no se trata sólo de esperar un par de semanas mientras los que pagamos hacemos de beta testers, sino que en el peor de los casos el juego nunca acabará de funcionar del todo bien. Y no pasará nada, si el desarrollador es lo suficientemente grande, habrá podido crear el hype necesario para vender varios cientos de miles de copias incluso antes de lanzar el juego.

Además, por si eso fuera poco, se pueden permitir el lujo de vetar la publicación de análisis hasta el día del lanzamiento. Así se aseguran que si el juego en cuestión tiene problemas con el modo online, nadie lo sabrá a tiempo para echar atrás la reserva. De hecho, ni siquiera la propia compañía puede saber como se comportarán los servidores hasta recibir la primera avalancha de jugadores, ansiosos de probarlo por primera vez. Porque para qué asegurarse de que todo saldrá a las mil maravillas, si el dinero ya lo tenemos en los bolsillos.

Y tal como dice el tweet anterior, en el momento que a los propietarios del juego les parezca que ya ha habido suficiente, interruptor en off y se acabó la diversión. Un bonito disco con el que no poder hacer nada más, porque no hay modo historia que rejugar. Así que a la estantería y muchas gracias por todos los buenos momentos (si es que llegaste a disfrutar alguno). Por eso insisto en que me parece totalmente lógico que exista el juego online y de hecho hay muchísimos ejemplos de títulos que sí funcionan y tienen una gran comunidad de jugadores, pero que lanzamientos de los denominados triple A se basen en sus modos multijugador y no incluyan ni un triste modo historia es una tomadura de pelo.

Porque además el contenido tampoco es como para tirar cohetes y hay que esperar meses a tener un juego mínimamente completo o, en algunos casos, volver a pasar por caja para poder disfrutar de todos los elementos que forman el juego. Pero claro, no hay que perder de vista que el juego online es la única manera de introducir los micropagos, así que al final todo se reduce a lo mismo: seguir sacándonos los dineros e intentar exprimir al máximo a los usuarios. ¿Os imagináis ir al cine y que la luz se fuera cada dos por tres o que hubiera que ir pagando cada media hora para que la película continuara? Pues eso es lo que está pasando con los juegos online. Ni más ni menos.

Bonus: Me pasan una nota de última hora en la que se comenta que en la gran final de un torneo local de Street Fighter V en California del Sur, jugando al modo Versus (que no es online) ha habido un fallo en el servidor y la pelea se ha visto interrumpida. Sí, parece que si falla la conexión el juego se cierra, incluso si juegas offline. Aplausos para Capcom, por favor.