Hearthstone tiene que eliminar la peor carta de la historia

Hearthstone anunció hace poco una nueva aventura con la que ampliará su oferta jugable y el número de cartas disponibles. Esta, como siempre ha despertado a la par el entusiasmo y el escepticismo de los fans del juego, como suele pasar en estos casos debido a que los nuevos mazos pueden ser demasiado fuertes o tener un componente demasiado aleatorio.

Sin embargo, la polémica ha alcanzado unos niveles insospechados debido a que, entre todas las cartas que añade esta aventura, hay una que no es que esté ligeramente desequilibrada, no. Es que directamente los fans la han catalogado como la peor carta del juego de la historia. Y más aún: Blizzard les ha dado la razón.

La responsable del enfado de los jugadores es exclusiva para la clase sacerdote. Su nombre es Purificar y sus características son que permite silenciar a un esbirro amistoso (no puedes usarlo contra los del enemigo, ya eso es un punto bastante negativo) y robar una carta… con un coste de dos de maná.

Hearthstone tiene que eliminar la peor carta de la historia

He aquí la atrocidad

El cabreo de los jugadores se ve acentuado porque la clase de los sacerdotes es una de las que en peor estado de forma se encuentran después de los grandes cambios que introdujo Susurros de los Dioses Antiguos con el formato estándar como nuevo principal modo de juego, que eliminaba de un plumazo algunas de las grandes cartas de este héroe, como Bomba de luz. Por eso la llegada de esta carta en un mal momento para la clase se ha visto por algunos como una verdadera tomadura de pelo.

La carta es tan absurdamente mala y rígida en cuanto a las posibilidades de uso que queda en ridículo frente al ratio de coste y lo que ofrecen de otras como Palabra de poder: escudo, que por uno solo de maná otorga dos de salud a un esbirro y permite robar una carta o incluso Silencio, que permite silenciar a un esbirro cualquiera por cero de maná. Por suerte, Blizzard ha hecho caso a los fans y la ha retirado, pero ha sido una broma de mal gusto.