A un mes de su lanzamiento, os traemos nuestras impresiones de la demo de Anthem. ¿Habrá cumplido Bioware?

Desde Dragon Age: Inquisition no habíamos sabido nada de Bioware y ya estaba deseando poder ponerle las manos encima a su nuevo juego. Ha sido un fin de semana algo accidentado pero podemos traeros nuestras impresiones de la demo de Anthem y contaros si conseguirá matar al Destino. Spoiler: Por el momento no.

Anthem es la nueva apuesta de Bioware, un RPG de acción futurista en el que cambiamos la magia y la espada por un montón de disparos y armaduras con jetpacks llamadas Alabardas. Hasta aquí, es una ambientación interesante aunque ya demasiado manida. Pero todos sabemos lo que la compañía es capaz de hacer y lo que puede llegar a conseguir.

Un fin de semana complicado

Sin embargo, ha sido un fin de semana bastante accidentado. Desde el primer momento, mucha gente no pudo conectarse a los servidores del juego ya que estaban saturados con la participación de los jugadores tanto en PC como en PlayStation 4. Una vez conseguí saltar la pantalla de los servidores saturados… Pantallas de carga infinitas. Sin duda, un mal comienzo.

impresiones de la demo de anthem 2

Tras ese primer contacto, decidí tragarme el hype y esperar por lo menos un día para poder disfrutar de Anthem, esperando que EA consiguiera solucionar algunos de estos problemas. Efectivamente, eso mismo pasó y durante el sábado y el domingo se pudo jugar a la demo con más o menos normalidad. Esto quiere decir que si no te quedabas atrapado en la pantalla de carga infinita o el juego te echaba mágicamente y sin darte una explicación, podías jugar, más o menos.

Una vez dentro de Anthem, nos damos cuenta de que estamos jugando en primera persona. Pero, ¿cómo? ¿No era un juego en tercera persona para poder diferenciarlo de Destiny? Y… sí. Mientras estemos en el exterior realizando distintas misiones el juego cambia a una perspectiva en tercera persona, sin embargo, dentro de Tarsis, la cámara cambia a primera persona y, por algún motivo extraño, nos movemos a velocidad de tortuga, haciendo que las ganas de explorar esta ciudad fortaleza desaparezcan y sólo queramos entrar en nuestra alabarda.

Alabardas voladoras

Sin embargo, una vez estemos dentro de nuestro traje especial, todo cambia a mejor. O a bien, mejor dicho. El enorme mundo que tenemos a nuestra disposición se abre ante nosotros pudiendo elegir si queremos ir directamente a las misiones de la campaña disponibles en la demo o si, en cambio, queremos explorar el entorno como queramos.

Los escenarios son increíblemente preciosos y se nota la mano de Bioware, presentándonos un mundo lleno de color. Por desgracia, estos mundos están vacíos y no hay nada que hacer, excepto disparar y disparar y… disparar. Recuerdo que muchos jugadores criticaban a Dragon Age: Inquisition por estar vacíos y no tener nada que hacer… Pero Anthem gana por goleada y es una verdadera lástima porque es un mundo realmente rico.

impresiones de la demo de anthem 3

La libertad de movimiento por los escenarios se ve potenciada por el uso de los jetpacks. Podremos movernos en todas las direcciones aunque si juegas con teclado y ratón cuesta hacerse con el control. El manejo con un mando es mucho mejor y da la sensación de que Bioware ha hecho el juego con un mando como método estándar de control.

Jugablemente, es inevitable nombrar a Destiny. Ambos juegos, excepto en el cambio de perspectiva se juegan de forma muy parecida. Teniendo armas con las que disparar y algunas habilidades que nos servirán para poder diezmar rápidamente a las unidades enemigas. Incluso tenemos a nuestra disposición una habilidad especial que iremos cargando a medida que vamos disparando y eliminando unidades. Una lástima que esto se haga aburrido demasiado rápido. Para intentar mitigar un poco esta repetitividad, algunas misiones incluyen puzles sencillitos que consiguen cambiar el ritmo del juego.

¿Un mundo con vida?

Más tarde, tras una escena de vídeo realmente innecesaria para explicar como funciona un objeto extraño conocido como “La Variedad”, decidí meterme en un Baluarte. Este modo une a varias Alabardas luchando contra los enemigos mientras intentan cumplir un objetivo. Es decir, lo mismo. Sin embargo, hay una mayor sensación de tensión en este modo. Por desgracia, una de las veces que morí, el juego decidió echarme sin contemplaciones y enviarme de nuevo al escritorio. No voy a negar que me quedé con la boca abierta y con ganas de abandonar la demo.

He querido que Anthem me gustara mucho. Sin embargo, en el estado actual en el que está, no puedo hacerlo. Puedo ver el potencial que el nuevo juego de Bioware tiene, veo la posibilidad de todas las actividades que tiene pero, por el momento, la falta de decisión a la hora de elegir tu personaje (que no dudo que aparezca en el juego final) y lo limitado de sus actividades, Anthem tiene todavía mucho trabajo por delante. Y lo peor es que solo queda un mes para que se ponga a la venta. Solo espero que, ojalá, el día de salida el juego me pueda callar la boca y poder hacer una crítica positiva. Pero, de momento, no puedo pensar que Anthem puede ser el impedimento de Bioware para el futuro Dragon Age.

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