IndieBit - La Mulana

Para los que estéis al tanto del panorama indie, el nombre de La Mulana no os resultará novedoso. Efectivamente, el origen del título data del 2005 cuando un pequeño grupo amateur japonés conocido como GR3 Project lanza el juego para PC pero recreando totalmente el aspecto visual y sonoro de un juego del antiguo MSX. Pronto apareció una traducción al inglés que posibilitó su rápida difusión por todo el mundo.

El éxito del juego y la profesionalización del estudio (pasando a llamarse Nigoro) llevaron al lanzamiento de un remake para WiiWare en Japón en 2011. En este remake, se abandonaba el aspecto “ochobitero” para mostrar unos gráficos y banda sonora actualizados aunque manteniendo ese aire retro y pixelado que tanto nos gusta por aquí.

En principio estaba previsto también su lanzamiento en Occidente para el primer trimestre de este año. Sin embargo, una serie de problemas y malos entendidos no del todo explicados entre Nigoro, la editora Nicalis y Nintendo hicieron que Nicalis anunciara finalmente la cancelación de las versiones europeas y americana de La Mulana en WiiWare.

A pesar de la decepción inicial, la versión en inglés para PC sí que siguió adelante y finalmente se puso a la venta el pasado 13 de julio desde el servicio de descarga digital especializado en juegos indie Playism al precio de 12€ al cambio.

La versión original de 2005 recreaba el aspecto visual y sonoro de un juego de MSX

 

Terminada la obligada introducción, La Mulana, descrito por sus autores como Action Archaeological Ruins Exploration game, es una aventura de acción y plataformas en 2D de corte “Metroidvaniano” que bebe también de otros clásicos del pixel como Maze of Galious o Rick Dangerous.

La historia también es ochentena hasta la médula. Nos ponemos en la piel del profesor asistente Lemeza Kosugi, perteneciente a una familia de arqueólogos de larga tradición y entre cuyos antepasados hay ninjas japoneses (¡Toma ya!) Un día el bueno de Lemeza encuentra en su escritorio una carta en la que su padre Shawn Kosugi le indica que, por fin, después de toda una vida de investigación ha encontrado las ruinas de La Mulana, donde dice la leyenda que se encuentra el origen del hombre y de todas las civilizaciones. Sin pensárselo dos veces, Lemeza toma su sombrero, su látigo y su ordenador portátil y parte al encuentro de la aventura de su vida.

Con esta idea de retrotraernos jugablemente a otro tiempo, La Mulana presenta 20 niveles de diseño totalmente distinto (inspirados en las ruinas aztecas, egipcias, el clásico nivel de cascadas, cuevas de lava…) en los que tendremos que sortear cientos de trampas y resolver una infinidad de puzzles y acertijos. El esquema de estos niveles es totalmente abierto, es decir, no vamos pasando de uno a otro en una sucesión lineal de fases sino que desde unas ruinas puede accederse a otras con total libertad y lo que hagamos o los objetos que consigamos en unas repercutirán en lo que ocurre en otras.

Enlazamos así con el elemento más característico de La Mulana: su elevadísima dificultad. Si hay algo que los jugones más veteranos hemos ido viendo claramente con el paso de las generaciones es la progresiva disminución de la dificultad de los juegos. Con el propósito de atraer a más y más jugadores, los juegos actuales han dejado de lado cualquier tipo de reto convirtiéndose en un auténtico paseo para los más experimentados.

Conscientes de ello, los desarrolladores de La Mulana no sólo plantearon una vuelta a los clásicos desde el punto de vista visual, sino que rescatan esa dificultad endiablada de otras épocas. Los más viejunos volveremos a sentir esa sensación de “desamparo”, de rompernos literalmente la cabeza para resolver los puzzles y de irnos a la cama dándole vueltas a como salir del atolladero en que nos hemos quedado. La clave para resolver los enigmas estará en leer e interpretar correctamente todas las pistas que se encuentran diseminadas en “tablillas” e inscripciones, en ser tremendamente observador y, como no, en usar la técnica de “ensayo-error” montones de veces.

No obstante, esta dificultad digamos “canónica” es un arma de doble filo ya que si bien puede ser algo que, como decimos, atraerá a un público veterano, tirará para atrás a muchos otros. Si al menos se hubiera intentado dotar al juego de una curva de dificultad que permitiera ir entrando paulatinamente en materia y así ir enganchando y dando confianza al jugador se podría haber solucionado un poco este problema. Sin embargo, en lugar de línea ascendente, la dificultad es como una pared vertical que los jugadores noveles en este tipo de aventuras ni se plantearán escalar, dejando el juego abandonado al poco tiempo.

Para sobrevivir a los peligros de La Mulana dispondremos de varias armas principales (látigos, cuchillos, hacha, espada…) y otras tantas secundarias al más puro estilo Castlevania (shurikens, revolver, escudos, caltrops, bombas…) así como con una amplia lista de ítems para diversos usos. Algunos de ellos serán vitales para progresar en la aventura ya que nos permitirán acceder a zonas de otro modo inaccesibles. Muchos de estos objetos los podremos obtener resolviendo puzzles pero también será posible comprarlos en las tiendas que hay dispersas por las ruinas. Eso sí, mucho ojo con despilfarrar porque el dinero es bastante escaso.

Un elemento original que aporta La Mulana, y que queda francamente bien implementado, es el uso del ordenador portátil Mobile Super X que el protagonista lleva consigo. Durante la aventura podemos encontrar o comprar software que al ser instalado en el portátil nos aportará diversas funciones: descifrar jeroglíficos, recibir e-mails con información, descubrir pasajes ocultos, interpretar mapas… Pero claro, cada programa consume una determinada cantidad de memoria del ordenador así que tendremos que seleccionar adecuadamente los que más necesitemos en cada situación. Las posibilidades de este sistema son bastante amplias ya que incluso habrá combinaciones de software que causarán efectos “sorpresa” y que preferimos que descubráis vosotros.

Técnicamente, encontramos escenarios coloristas y variados (que recuerdan a las virguerías en 2D conseguidas en PSX o Saturn) con un diseño de niveles muy sólido y concienzudo. También merece una mención especial el simpaticón diseño de personajes y enemigos que presentan un aspecto de corte superdeformed. Todo ello arropado por una banda sonora con temas que vienen como anillo al dedo a cada fase aunque quizá algo repetitivos.

En definitiva, La Mulana es un señor juegazo que transmite a cada instante el profundo respeto y Hamorrr de sus programadores hacia las grandes aventuras clásicas, especialmente de la época de los 8 bits. Además es un juego bastante largo (unas 20 horas). A pesar de su frustrante dificultad, es una compra totalmente recomendable, sobre todo si ya tienes unos años y echas de menos el espíritu jugable de aquella mítica época. Ah! y en este caso no vale la excusa de “mi PC es antiguo…” porque sus requisitos técnicos no son nada exigentes (de hecho yo lo he jugado en un ordenador que tiene 7 años).

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