IndieBit - Gaurodan

A los culpables más veteranos seguro que les suena el nombre de IndieBit. Hace algo más de un año iniciamos esta sección con la idea de abrir mentes y “quitar vendas”. Por desgracia, la falta de tiempo y otros asuntos hicieron imposible que la sección tuviera continuidad pero, en esta ocasión, volvemos con energías renovadas y con un nuevo formato quincenal para continuar con nuestro propósito, que no es otro que acercaros algunas joyitas de la, cada vez más importante, escena independiente.

CARRUSEL INDIEBIT GAURODAN

Si la última entrega de la anterior etapa de IndieBit estuvo dedicada a Maldita Castilla de Locomalito, me ha parecido adecuado que el regreso de la sección tenga como protagonista a Gaurodan,  la siguiente obra de este diseñador malagueño que se encuentra disponible desde el pasado 31 de julio y, como siempre, de forma gratuita.

A pesar de ser una propuesta bastante más modesta que Maldita Castilla, Gaurodan se mantiene fiel a la filosofía que caracteriza a todas las obras de Locomalito y que no es otra que rememorar el estilo visual, la jugabilidad directa y la música chiptune de aquellos grandes arcades del pasado.

Como mandan los cánones del género, el argumento es bien sencillo y mantiene ese toque patriota que ya vimos en Maldita Castilla. En tiempos remotos, Gaurodan, el ave del trueno, y Guayota, la bestia del fuego, lucharon encarnizadamente por el dominio de las Islas Canarias. Siglos después, los humanos, muy dados a olvidar las leyendas, han encontrado el huevo de Guayota en las profundidades del Teide. Ante el renacer de su rival ancestral, Gaurodan debe descender de nuevo de los cielos para reanudar su eterna lucha y de paso castigar a los humanos por la osadía cometida.

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Concretamente, Gaurodan es un shoot’em up de scroll lateral –aunque cuenta con una fase de scroll vertical- que toma como fuente de inspiración algunos clásicos de los 80’s como Defender, Choplifter o Rampage. De los dos primeros coge su mecánica de fases compuestas cada una por un mapeado muy limitado (unas cuantas pantallas a lo sumo) en las que podemos desplazarnos libremente de izquierda a derecha, y de Rampage el concepto de los monstruos gigantes enfadados con la humanidad y la idea de destruir edificios y aniquilar a todos los tanques, helicopteros, aviones y soldados que nos ataquen. Por su parte, el acabado visual recuerda mucho a éxitos ochenteros de Capcom como Commando o 1942.

A lo largo de diez fases –cada una de ellas ubicada en un lugar distinto del archipiélago canario-  controlamos a Gaurodan con el objetivo de acabar con un número determinado de enemigos dentro de un límite de tiempo (excepto en dos, que se corresponden con luchas contra jefes finales). Destruir los edificios y construcciones presentes en cada escenario no es obligatorio, pero sí recomendable para poder conseguir ítems -como power ups o corazones de vida- y mejorar nuestra puntuación ya que al final de cada fase se nos premiará en función del porcentaje de destrucción alcanzado.

Locomalito vuelve a recrear con acierto esa jugabilidad añeja y entrañable de los Salones Recreativos gracias a un sistema de juego extremadamente sencillo en apariencia pero que requerirá de mucha práctica para llegarlo a dominar completamente. Aunque un poco “especial”, nuestro Pterodáctilo no deja de ser un ave, con lo que no podemos quedarnos quietos en el aire como si fuéramos un helicóptero. El tener que estar en constante movimiento complica enormemente la tarea de esquivar los numerosos proyectiles que nos lanzan los enemigos.

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Y es que la dificultad es una de las señas de identidad del título. Superaremos las primeras fases sin demasiados problemas pero a partir del quinto nivel, aproximadamente, el tema se pone realmente serio. El número de enemigos a destruir se hace cada vez más elevado así como la cantidad de proyectiles en pantalla. Esto, unido al exigente control de Gaurodan, a la presión que supone la cuenta atrás y al hecho de que sólo contamos con una vida para toda la aventura, hace que terminar el juego –algo que puede hacerse en unos veinte minutos– se convierta en un auténtico reto al alcance sólo de los dedos más hábiles con el pad/teclado.

Gaurodan es un juego muy corto, pero tremendamente adictivo y rejugable lo que lo hace ideal para echar partidillas rápidas con las que descargar tensión y, además, es totalmente JRAAATIS (aunque el autor acepta donaciones). Sin embargo, he de reconocer que Gaurodan me ha decepcionado un poco, sobre todo después del magnífico Maldita Castilla. No obstante, a pesar de ser un proyecto bastante menos ambicioso, no podemos dejar de reconocer el gran trabajo realizado, una vez más, por Locomalito en su cruzada personal por mantener vivo el espíritu de los arcades clásicos.

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