IndieBit: Lone Survivor

 Después de un largo período de ausencia, volvemos a la carga con esta sección para traeros algunos de los títulos más destacados de ese mundillo alternativo que supone la escena independiente.

Es cierto que el juego que hemos elegido para este regreso no es excesivamente novedoso ya que está disponible desde el 27 de marzo. Sin embargo, Lone Survivor está ahora de actualidad debido a la reciente noticia de su conversión para PS3 y PS Vita (inicialmente apareció para Pc y Mac). Además, quisiera tomar este artículo como epílogo de mi serie de reportajes “Masters of Horror” en el que durante tres entregas hemos repasado algunos de los máximos exponentes del  Survival Horror.

Ya hemos comentado en varias ocasiones como la ambición económica de las compañías y la apuesta por la comercialidad más absoluta ha hecho que el survival “puro”, tal como quedó definido en pasadas generaciones, haya desaparecido de los planes de la industria mainstream probablemente para no volver.

Aunque esta gen. también nos ha dado algunos buenos juegos para “pasar miedo”, como Dead Space o el infravalorado Deadly Premonition, en general las mecánicas clásicas de este género se han abandonado para primar la acción por encima de todo.

Con este panorama, el mercado independiente vuelve a convertirse, una vez más (recordemos Amnesia: The Dark Descent o incluso Slender), en la tabla de salvación de un género dado de lado por las grandes firmas. Y es que Lone Survivor es un survival “de libro” que recoge fielmente los elementos canónicos del género como la sensación de soledad, la angustia de no saber qué nos espera en la próxima puerta o al final de un oscuro pasillo y, sobre todo, esa indefensión provocada por la escasez de munición que hará que busquemos siempre cualquier alternativa antes del enfrentamiento directo.

Especialmente destacada es la influencia de Silent Hill, ya que su autor, Jasper Byrne, es un auténtico enamorado de la saga de Konami; tanto, que incluso realizó un demake de su sengunda entrega llamado Soundless Mountain II.

Lone Survivor nos pone en la piel de un anónimo protagonista que tras alguna clase de holocausto que ha convertido a todo el mundo en monstruos caníbales decide, ante la falta de provisiones, salir del seguro refugio de su apartamento para ver qué ha ocurrido con el mundo y comprobar si existen más supervivientes. A partir de aquí, se desarrolla una historia muy en plan David Lynch en que es difícil distinguir entre lo que es real y lo que no, poniéndose a prueba constantemente la cordura del personaje. A parte de mantenernos en nuestros cabales, debemos luchar por sobrevivir buscando alimento, descansando para recuperar fuerzas y pasando desapercibido para no llamar la atención de los monstruos que pueblan el edificio.

Como buen survival de corte clásico, el uso de los objetos tiene un gran protagonismo. Acostumbrados a avanzar a tiro limpio, casi se nos había olvidado lo que es quedarte atascado sin poder avanzar porque no encuentras la llave que abre una determinada puerta o el objeto necesario para solucionar una situación.

Seguro que algunos de vosotros os preguntaréis, viendo las imágenes que acompañan al texto, si un juego con ese apartado técnico en 2D y con esa estética retro de pixelacos como puños puede verdaderamente hacernos pasar miedo. Pues la respuesta es un rotundo sí. Gracias a un uso muy acertado de la iluminación y a un apartado sonoro extraordinario se crea la atmósfera adecuada para transmitir al jugador esa sensación de angustia y desasosiego que no debe faltar en todo buen survival. El sonido de las interferencias de la radio al acercarte a un monstruo (igual que en Silent Hill sí) o el grito de estos al descubrirte son algunos momentos en los que la tensión se dispara y el corazón se acelera. Contribuye a potenciar esta ambientación el tosco sistema de disparo, que hace que acabemos con los monstruos cuando casi los tenemos encima, o la escasez de baterías para la linterna, que nos obligará a tener que ir a oscuras en varias ocasiones.

La aventura tiene una duración de 5 horas aproximadamente pero dependiendo de nuestra forma de jugar y actuaciones accederemos a 3 finales distintos con lo que seguro que jugarás más de una partida.

Esta rejugabilidad se ve potenciada por el hecho de que es difícil enterarse de muchas de las claves de la trama terminándolo sólo una vez, debido a lo ambiguo de muchas situaciones y a la dificultad para diferenciar lo real de lo imaginario. De hecho, aún completándolo en varias ocasiones quedan muchos flecos sujetos a la interpretación del jugador.

En definitiva, Lone Survivor desmonta completamente la teoría de determinada compañía de que el género del survival debe evolucionar  y nos demuestra que la fórmula clásica sigue siendo totalmente válida en la actualidad. El miedo, la angustia, la soledad… son sensaciones que no entienden de texturas en alta definición o de entornos 3D y en ese aspecto Lone Survivor, con su sencillo acabado técnico y elaborado casi por una sola persona, está muy por encima de supuestos Triple A con presupuestos millonarios y desarrollados poR Equipos de 600 miembros.

Si echabas de menos un buen survival y, especialmente, si tienes a Silent Hill 2 como uno de tus juegos de cabecera no debes dejar la oportunidad de probarlo. Además, es un título bastante asequible ya que puede adquirirse en Steam por 6,99 €.

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