IndieBit - Vanguard Princess

Culpables, ¡bienvenidos a la semana del fanservice! Si no habíais tenido suficiente ración de tetas y culos atributos femeninos después de nuestro análisis de Senran Kagura Boobs Burst, ahora os traemos otra buena ración de ecchi con Vanguard Princess; juego indie japonés de lucha 2D distribuido por eigoMANGA que acaba de ser lanzado en Steam después de pasar el filtro de Greenlight.

IndieBit vnanguard princess

La historia de Vanguard Princess es la misma que la de Gigantic Army, La Mulana, Ether Vapor, Yatagarasu y tantos otros títulos doujin. Se trata de desarrollos unipersonales o de grupos muy reducidos que ya llevan tiempo en Japón pero que es ahora, gracias a la labor de pequeñas distribuidoras, cuando están empezando a ser localizados y lanzados en Occidente aprovechando el boom de la escena independiente.

Concretamente, Vanguard Princess se lanzó como juego gratuito en 2009; siendo creado únicamente por el programador e ilustrador Tomoaki Sugeno (quien trabajó como diseñador de personajes en juegos como Resident Evil 3: Nemesis o The King of Fighters EX: Neo Blood) utilizando el software Fighter Maker 2nd.

Al igual que el mencionado Senran Kagura, Vanguard Princess pertenece a esa corriente -tan del gusto de los japoneses- dentro del género de la lucha cuyos máximos exponentes estarían en sagas como Arcana Heart o Dead or Alive. Es decir, juegos caracterizados por una marcada estética anime y, sobre todo, por presentar una plantilla de protagonistas compuesta en su totalidad, o casi, por jovencitas ligeras de ropa que no tienen ningún problema en demostrar que a parte de dominar las artes marciales, poseen muchas otras “cualidades”.

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Así, Vanguard Princess cumple con todos los estereotipos y recursos “picantones” de los que hacen gala este tipo de títulos: pechos que “saltan” de alegría, faldas que se levantan más de la cuenta, enfoques de cámara en puntos “estratégicos”… Sus once luchadoras tienen además diseños claramente diferenciados para satisfacer los gustos de todo tipo de pervertidillos: colegiala kawaii en plan Card Captor Sakura, pelirroja pechugona mostrando mucha más carne que ropa, morena seria y responsable katana en mano…

Pero cuidado, no os dejéis llevar por esta fachada de frivolidad y voluptuosidad porque no debemos olvidar que estamos ante un juego de lucha japonés, y eso siempre implica una gran profundidad del sistema de combate y una jugabilidad calibrada con precisión milimétrica. Y Vanguard Princess no defrauda en absoluto en este aspecto. Es más, a pesar de ser un título independiente y de desarrollo muy modesto, sus mecánicas y posibilidades no tienen mucho que envidiar a las grandes “vacas sagradas” del género.

El juego hace uso de tres botones de ataque (débil, medio y fuerte) más un cuarto botón para controlar a nuestra compañera que se mueve en segundo plano (y que seleccionaremos de entre cuatro chicas al iniciar la partida). No faltarán tampoco muchas de las acciones ya vistas en infinidad de juegos del género: dashs, parrys, agarres, counters, cancels, rupturas de guardia… Todas las luchadoras cuentan, además, con un mínimo de cuatro movimientos especiales (realizados con las típicas combinaciones de direcciones y botones) y con un Súper ataque (llamados aquí Liberty Arts) para cuya realización habrá que rellenar la barra de turno.

Si Vanguard Princess cumple con creces en el plano jugable, lo mismo puede decirse de su apartado técnico. Los sprites son de buen tamaño, las animaciones fluidas y variadas, los efectos de luces al ejecutar los powers muy logrados y las músicas y FX mantienen el tipo. No obstante, lo más destacado son sus increíbles gráficos estilo anime, con unos fondos ultra coloridos y cargados de detalles -aunque también un poco estáticos todo hay que decirlo-. El único lunar que se le puede achacar es del el número de personajes, ya que, por muy variado que sea su manejo, once luchadoras es un número a todas luces insuficiente para estos tiempos. En cualquier caso, hay que quitarse el sombrero ante el descomunal trabajo realizado por Tomoaki Sugeno. Os aseguro que viendo Vanguard Princess en movimiento, cuesta mucho imaginar que tal despliegue visual y jugable pueda ser obra de una sola persona.

Es una lástima que la labor de localización realizada por eigoMANGA no haya sido todo lo buena que el juego hubiera merecido. A parte de la obvia traducción al inglés, esta versión de pago presenta una IA mejorada respecto al original freeware japonés e incluye a la jefa final como personaje jugable. Sin embargo, se han pasado por alto cuestiones vitales en un juego de lucha.

Para empezar, el uso de control pads no se ha implementado adecuadamente. Se puede jugar con los sticks, pero no con la cruceta (que es la salsa de estos juegos). Tirando de algún programa de mapeo de botones, tipo Xpadder, podemos solucionar este pequeño “contratiempo”. Pero lo que no se puede arreglar es la falta de modo online. No nos engañemos, las partidas en línea son hoy día el principal aliciente que puede ofrecer un juego de lucha bidimensional, por lo que su ausencia, unida a los pocos personajes disponibles, acaban por deslucir más de la cuenta un conjunto por lo demás brillante.

Vanguard Princess 1

¿Merece entonces la pena comprar Vanguard Princess? Es complicado de responder. Desde luego hay que partir de la base de que sólo los culpables que seáis grandes seguidores de los juegos de lucha lo vais disfrutar como es debido. Si cumples este requisito pero el fanservice no es para ti una razón de peso, puede que el precio sí lo sea. Hasta el 10 de marzo se podrá descargar por tan sólo 3,74€, lo cual, teniendo en cuenta su calidad, es desde luego un aliciente tremendo. Pero si tenemos en cuenta que, en el fondo, es un título que no aporta absolutamente nada nuevo, con pocos personajes, sin modo online y que hay alternativas en el género para aburrir… pues la cosa no está tan clara.

Además de por sus virtudes -en el más amplio sentido de la palabra-, yo lo he comprado por apoyar a estas pequeñas distribuidoras en su labor de dar a conocer ese mundo tan desconocido para el gran público como es la escena  indie nipona. Si vosotros no lo veis tan claro, buscando un poco por la Red tenéis la versión japonesa (y gratuita) de Vanguard Princess que, aunque no entendáis “ni jota”, os servirá para deleitaros con la exuberancia de las protagonistas comprobar el gran trabajo realizado en solitario por Tomoaki Sugeno. Quizá eso os anime a adquirir la versión localizada de Steam.