Juego de Tronos 5x03 High Sparrow - Crítica

La serie de televisión basada en los libros de J.R.R. Martin son cada vez más precisamente “eso”; basados en los libros. A los cambios que ya vimos la semana pasada en el capítulo 5×02 The house of white and black, se le suman ahora un par de ellos más. No son tantos como hace siete días, pero si son muy cruciales y muy divergentes con respecto al libro.

Este capítulo, pese a tener bastante contenido, vuelve a ser uno más, no de relleno, sino de preparación para los acontecimientos que veremos en el futuro de la temporada. Más lento que el caballo del malo, sobre todo en la parte que le toca a Arya en la casa de blanco y negro. Si os parecía que Jon Nieve tenía pocas frases, os aseguro que Arya, pese a que quiere hablar, tiene aún menos.

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Sus escenas serán siempre más o menos las mismas, y dentro del templo del dios de muchas caras. Silencio sepulcral y un Haqen g’har que comienza a instruirla para que deje de ser Arya Stark y se convierta en no one, o lo que es lo mismo, en nadie. Eso sí, preparaos para tener ganas de meterle de leches a su compañera de cuarto porque, a menos que cambie la cosa, es un poco odiosa… quitando el poco.

Un cuarto del capítulo se lo lleva la pequeña de los Stark a base de silencios y limpiezas de muertos, todo muy instructivo, y otro tanto se lo llevan Cersei y Margaery. Esto sí que es más divertido porque vamos a ver una pelea de gatas que se lleva a cabo solo con miradas y palabras dulces. La nueva reina se casa ya con Tommen (al que os vais a querer comer a besos de lo adorable que es) y desplaza a nuestra Lannister favorita (no hay más, vaya), al puesto de Reina madre y ojo, que amenaza con ponerla en el de Reina Abuela.

Cruces de palabras que nos van a sacar una bonita sonrisa por las triquiñuelas que se traen estas dos en Desembarco del Rey donde se empiezan a ver por primera vez a los Gorriones, los más radicales de la fe de Los Siete con los que la Reina Abuela, o Consorte, o Regente o como la queráis llamar, va a hacer buenas migas, sobre todo con su líder, el Gorrión Supremo, o High Sparrow, como el título del capítulo. Si es que esta mujer no sabe.

El resto del capítulo se lo reparten a partes iguales el Muro, con un recién nombrado Lord Comandante Jon Nieve que tiene que se lleva la parte más fiel al libro del capítulo haciéndole frente a las revueltas de sus propios cuervos. Y vamos a ver la cara más afable de Stanis que, el animalito es “complicado”, la verdad, pero no deja de tener un buen corazón. Muy de fondo. Muy muy de fondo. Pero vamos, súper de fondo. Aunque, ahí está.

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Y la hora de los cambios llega por parte de Sansa, los Bolton e Invernalia. Cuando Lord Bolton y Ramsay se asientan en Invernalia como el Guardián del Norte y su nuevo hijo antes-bastardo-y-ahora-no, el padre del loco este se va a dar cuenta de tiene a un loco sentado en la mesa con él ya que lo soluciona todo a base de despellejar. Cada uno tiene sus gustos, oye. Así pues para evitar que el pueblo del norte, cuyo lema es “El Norte recuerda”, se levante contra ellos, decide hacer una alianza en forma de matrimonio.

Si bien en el libro Ramsay debe de casarse con una falsa Arya Stark, en esta versión de la historia o universo paralelo, Meñique ha urdido un plan para acaparar más poder en el norte. Ya tiene Nido de Águilas y quiere seguir extendiendo su mano en las zonas a las que no llega la sombra de los Lannister, así que ofrece a Sansa Stark como bonito regalo para calmar a las gentes de una Invernalia completamente quemada y destrozada.

Cambio radical y brutal que implica nuevos factores a tener en cuenta. Por una parte, a Apestoso, antes conocido como Theon Greyjoy, que va a intentar esconderse de la heredera de los Stark todo lo que pueda, pero ya conocemos las telenovelas. Acabarán pillándole. Por otro lado, Brienne y Podrick, que van de camino a Invernalia dando un rodeo para rescatar a Sansa o vete tú a saber qué quieren estos dos.

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Y por supuesto no podemos olvidar a Cersei y la corona. Si en los libros los Bolton hacen un trato con ellos para que les cedan a una falsa Arya Stark para sentarse en el poder, de forma amistosa, ahora la aparición de Sansa en Invernalia puede levantar sus iras ya que está buscada por, fíjate tú, matar a Joffrey. Como si la muchacha hubiese matado alguna vez a una mosca. De esta forma, los Bolton y Meñique se ponen en una posición muy, pero que muy chunga con Desembarco del Rey pero, como ya no está Tywin Lannister, la casa de los leones no tiene tanta fuerza.

El capítulo se cierra con un pasaje con Tyrion y Varys en el que, siguiendo al libro, aparece de nuevo un viejo conocido que le va a hacer la vida imposible al enano al que nos muestran muy humano y con cierto problema para estar con las putas. El amor… o la culpa.

En fin. Esto ha sido el capítulo de esta semana. Un capítulo con menos cambios que el anterior, pero que va a ocasionar un efecto dominó bastante importante en el resto, sobre todo en lo que a Invernalia se refiere, ya que Stanis tiene su vista puesto en la fortaleza y antes no había nadie a quien salvar. Ahora sí.

Vamos a tener que esperar un poco más para ver grandes capítulos ya que aún se están presentando a muchos de los personajes que van a tener importancia en esta temporada y si mi intuición no me falla, Dorne y las Islas del Hierro aún tienen mucho, pero mucho que decir. Eso sí, vamos a sufrir un poco con la lentitud del capítulo ya que, después del climax conseguido con el final del tercer libro o la cuarta temporada de la serie, es difícil adaptarse a nuevo ritmo.

Eso sí, compensa, y mucho, con el pique Cersei-Margaery. Ver una pelea de chicas sin sufrir sus consecuencias es algo que no todos los días se puede vivir.

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