Kuru Kuru Kururin – BitBack | GuiltyBit

Kuru Kuru Kururin podría catalogarse como ese tipo de juegos que de un primer vistazo te lo quedas mirando pensando que qué narices es lo que tienes delante pero que en cuanto los pruebas ya no hay vueltas atrás, te has enganchado del todo. Y como no podía ser de otro modo, los culpables que nos hicieron disfrutar de este juego en nuestras Game Boy Advande no podían ser otros que Nintendo.

No me atrevo a decir que no fuese un éxito de ventas, pero a pesar de la calidad que atesoraba este título y de la publicidad que se le dio creo que su acogida entre el público fue bastante modesta. Es el riesgo que se corre con los juegos de puzzle, que por muy novedosos que nos los presenten corremos el riesgo de encontrarnos con un título que no deja de ser más de lo mismo, pero os puedo asegurar que este no es el caso.

Una de las particularidades más curiosas de este juego, sobre todo teniendo en cuenta el género al que pertence, es el hecho de que tiene argumento. ¿Argumento? ¿Un juego de puzzle? Pues sí, pero como suele ocurrir cuando se produce este tándem no esperéis que narre una profunda historia o que trate sobre misteriosos asuntos. Nos encontramos con que unos hermanos han desaparecido y la madre de los mismo nos encarga que vayamos en su búsqueda para rescatarlos, y para ello disponemos de una especie de nave espacial, helicóptero o lo que quiera que sea, bastante particular.

Kuru Kuru Kururin

Este vehículo será el que manejemos durante el juego y está compuesto por una esfera central que es la cabina desde donde lo pilota nuestro protagonista y dos aspas que salen hacia cada lado y que van girando al unísono. Y precisamente en el giro de las aspas donde reside la gracia y la esencia del juego.

Los escenarios son mostrados desde un punto de vista cenital y de todos ellos podríamos decir que tienen una estructura laberíntica, no porque tengamos que elegir entre distintos caminos para elegir si no porque la zona de juego está limitada por unas barreras que no deberemos tocar.

Nos encontraremos con que esa zona de juego irá cambiando de anchura o incluso tendrá una serie de curvas o esquinas que nos entorpecerán y que deberemos evitar gracias al giro de nuestro vehículo. Del mismo modo que la largura de las aspas no nos permitirá pasar por cualquier sitio, tendremos que aprovecharnos del giro de las mismas para poder avanzar por esas zonas, siendo imposible hacerlo de otra manera.

A esto hay que sumarle el handicap de que los únicos controles directos que tenemos en el juego es el de mover el vehículo y ajustar la velocidad de giro de las aspas, así que además de ser habilidosos deberemos hacer gala de toda nuestra paciencia como nunca lo habíamos hecho hasta ahora.

Kuru Kuru Kururin

Al empezar cada pantalla contaremos con tres corazones que ejercerán de contador de vidas y que iremos perdiendo cada vez que choquemos contra las barreras que delimitan los escenarios. Y no contentos con eso cada golpe también nos sumará tres segundos a nuestro tiempo. No es que haya que jugar la pantalla en modo contrarreloj, pero el tiempo es algo fundamental si queremos conseguir la mayor puntuación posible en cada pantalla.

Como elementos que nos ayudarán en nuestra aventura nos encontraremos con determinados espacios en algunas fases en los que aparecerá un corazón gigante y servirá para rellenar los corazones que hayamos perdido a base de golpetazos, aunque olvidáos de recuperar el tiempo sumado, eso no hay manera de que nos lo quiten. También nos encontraremos algunos objetos cuya utilidad variará de uno a otro y que cambiarán algún atributo de la nave para darnos ventaja en alguna situación concreta.

Puede que no sea el mejor juego del catálogo de Game Boy Advance, pero os puedo asegurar que es de ese tipo de juegos que os tendrá enganchados hasta que os fundáis las pilas de la consola o hasta que os sangren los pulgares. Si estáis planteándoos haceros con algún título clásico deberíais considerar bastante que Kuru Kuru Kururin sea vuestra elección.