Firma Invitada: La columna de SluggerMaxman #2

¡Niños, no juguéis al Counter, que es de ETA!

FACUA, ETA, y la madre que los parió

Supongo que a estas alturas todos ya sabemos que en Counter-Strike: Global Offensive podemos manejar a miembros de ETA pese a que en el propio juego se les llame simplemente “Separatistas”. La organización de consumidores FACUA no tardó en entrar al trapo vía Twitter y en escandalizarse ya que, según ellos, el juego hace apología al terrorismo.

De este modo, en un magnífico ejercicio de mearse fuera del tiesto -es tan típico de los españoles que debería ser disciplina olímpica- y de interpretar las cosas como les interesa, o como les sale de los cojones; no tardaron en pedir que el juego no se comercializase en España, pidiendo además, disculpas por parte de Valve hacia todas las víctimas del terrorismo.

Y esta es básicamente la razón de ser de este breve artículo; el doble raserazo -o akimbo raseros, ya que hablamos también de un FPS- que muestra FACUA en estos menesteres, haciendo uso y abuso de la demagogia más ridículamente barata que he visto desde la campaña electoral de PP y PSOE para las pasadas elecciones generales. Porque claro, si en el juego mueren gendarmes del GIGN por parte de miembros de ETA, todos tenemos que lamentar su pérdida. Pero no dicen nada de que también se pueda masacrar a otros miembros de cuerpos y fuerzas de seguridad como el FBI, el GSG-9 o los SEAL Team Six. Por lo visto, las vidas y el honor de los gendarmes virtuales son mucho más valiosos que el de estos otros equipos.

Esto a su vez me recuerda a un caso de hipocresía similar que hubo cuando salió el Medal of Honor ambientado en la guerra moderna. GameStop se negaba a distribuir el juego en las bases norteamericanas que hay a lo largo y ancho de todo el globo terráqueo si DICE y EA no cedían a sus exigencias; y es que en el multijugador del juego los enemigos eran llamados por lo que son: talibanes. Finalmente, bajada de pantalones de las compañías en cuestión, y atentos porque las risas están aseguradas: lo único que exigían los supuestos afectados porque el juego estaba ambientado en un conflicto que aún está teniendo lugar era que se cambiase el nombre de la facción talibán a “OpFor”. Fuerza Opositora, vaya, que es como coloquialmente los soldados estadounidenses llaman a los talibanes a los que masacran día sí y día también.

O lo que es lo mismo “no los llaméis talibanes, llamadlos Pepitos Grillos, que así nos sentiremos menos culpables”. Porque, al igual que en CS: GO, está bien que los talibanes mueran pero si muere un solo marine americano ya condenamos lo que al fin y al cabo es un mero producto de entretenimiento como si fuese un engendro surgido del mismísimo averno y concebido por mentes enfermas y malévolas.


Y esto, niños, es un talibán

No sé vosotros, pero yo en ambos casos veo un claro caso de hipocresía y desconocimiento sobre el tema sobre el que hablan estos bocachanclas. No son muy distintos al típico padre que le suelta setenta euretes a un niño de diez años para que se compre lo que le dé la real gana, este los desembolsa en el último Biuty Col, y luego es el propio padre el que se escandaliza por el jueguico al que está jugando su hijo. Demonizan una forma de ocio más, y luego se consideran padres ultra-conservadores, figuras paternas sólidas. Los mejores padres del mundo, vaya.

Pero ya se sabe, siempre hablan los que más tienen que callar. Esta no será ni la primera ni la última vez que los videojuegos serán objeto de debate por personas que quieren hacer una montaña de un granito de arena.