La historia de The Last of Us Parte II

La historia de The Last of Us Parte II, una obra maestra narrativa

Con el juego ya en el mercado, reflexionamos sobre la historia de The Last of Us Parte II y los puntos más relevantes.

The Last of Us Parte II nos ha parecido una obra maestra. El último juego de Naugthy Dog es arriesgado y valiente, mucho más de lo que cabría esperar. En este artículo queremos desgranar la trama y los principales puntos que mueven esta, comentado sus decisiones más polémicas. Obviamente, este artículo está plagado de spoilers masivos de la historia de The Last of Us Parte II.

El leitmotiv de la trama

The Last of Us Parte II no se esconde y tiene muy claro qué busca con su trama: mandar un mensaje sobre la violencia. Estamos ante uno de los juegos más violentos y crudos de los últimos años. La humanización de los protagonistas y personajes en general, es algo que está muy desarrollado en este juego.

El juego hace una cosa bastante simple, pero efectiva y curiosa: humanizar a los enemigos comunes. Es algo que hemos visto en otros juegos de refilón. Por ejemplo, en Metal Gear Solid V, cuando un soldado era herido de muerte, si nos alejábamos de la refriega, podíamos ver como un compañero se acercaba y estaba con él en los últimos momentos de su vida.

The Last of Us Parte II opta por algo diferente. Aquí los enemigos tienen nombre y se comunican entre ellos de manera constante. Cuando nos cargamos a uno de estos enemigos, sus compañeros, muchas veces, corren gritando el nombre de su compañero asesinado, y podemos notar en sus voces la rabia más pura.

Con esto, el mensaje del juego es claro: tú no eres mejor que ellos. Al igual que Joel en el primer juego, no somos unos benditos. Somos unos asesinos. Joel asesinaba para sobrevivir y nosotros también. Pero la violencia es mala, lo peor de este mundo. Y matar trae consecuencias, nadie queda impune. El juego, con una violencia explícita, nos está gritando que todo lo que hacemos es malo pero, por si quedaban dudas, lo expone constantemente y de manera acertada.

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Wolfs y Serafitas, las dos facciones enfrentadas

The Last of Us Parte II nos da a conocer dos facciones enfrentadas. La primera, los Wolfs, se nos presentan desde el punto de vista de Ellie como una banda de saqueadores asesinos que son lo peor del mundo. Con el asesinato de Joel a manos de Abby en los primeros compases de juego, entendemos la sed de venganza irracional de Ellie. Porque así se muestra, ya que Joel no muere de forma rápida: muere sufriendo.

Pero el juego, en un giro de guion que para mí es magistral, nos hace ver que los Wolfs no son muy diferentes a nosotros. Cuando manejamos a Abby lo vemos claro: son una colonia más que pretende sobrevivir. Como en Jackson, los Wolfs están asentados en una zona de Seattle en la que desarrollan cultivos y crían a los niños, entre otras cosas. Son exactamente como nosotros, y Abby es igual que Ellie, una víctima más de la violencia desmedida de un mundo infectado por lo peor del ser humano: la falta de humanidad.

Con Ellie odiamos a los Wolfs, pero con Abby los comprendemos. Con ambos personajes, en un primer momento, tenemos claro que la facción verdaderamente enemiga son los Serafitas, un grupo de fanáticos que siguen a una mártir como si de una religión se tratase. Son crueles, raros y despiadados… pero ahí es cuando Lev nos hace cambiar de opinión.

Lev es un niño atrapado en el cuerpo de una niña. No se acepta así mismo como mujer y crece dentro de una sociedad fanática en la que le prohíben ser un niño. Se rebela cortándose el pelo para parecer un hombre e inicia una huida con su hermana Yara, dejando atrás todo.

A través de Abby empezamos a conocer más sobre los Serafitas. Lev y Yara son creyentes practicantes de la palabra de la mujer en la que se basa su religión. Es una sociedad que pretende desarrollarse lejos de toda la tecnología posible, vivir como antes. Pero Lev nos asegura que en lo que se ha convertido esta sociedad no era lo que se quería en un principio. Por eso no reniega de sí mismo y huye, porque cree que Ella le aceptaría tal y como es.

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Cuando visitamos su isla vemos que se trata de una sociedad. Un grupo algo más rudimentario y tosco, pero una sociedad. Nos enteramos de que la guerra contra los Wolfs se inició porque estos asesinaron a unos niños Sefaritas en un combate, algo cuestionable. Vemos que, al final, el fanatismo religioso transforma una sociedad en algo sectario, lejos de la palabra que dejó su “deidad”. Y son los Wolfs quienes atacan su campamento.

Jackson, Wolfs y Serafitas. Las tres facciones que se nos presentan en este juego tienen un punto en común: sobrevivir en sociedad. Jackson y Wolfs son prácticamente lo mismo, un grupo de supervivientes organizados que solo buscan eso, sobrevivir. Los Serafitas son algo más especiales, más “malos” abiertamente, pero una sociedad corrompida cuyo fin último es vivir en paz, pero la venganza rompe una tregua, y la venganza trae muerte.

Venganza significa muerte

The Last of Us Parte II es una historia de venganza y muerte. Y una muerte desgarradora, plana, sin glorificación ni alardes. Joel muere sufriendo, lo que motiva la escala de violencia y venganza que empieza Ellie.

Pero Joel muere por venganza también. Abby, su asesina, es la hija del cirujano que iba a sacrificar a Ellie para desarrollar una vacuna. Tras la muerte de su padre, ella y los pocos compañeros que le quedan solo tienen un objetivo: matar a Joel.

Y lo consiguen. Tommy y Joel salvan a Abby de morir a manos de los infectados. Ella les conduce hasta la base en la que se encuentran sus compañeros y ahí, comienzan a torturar a Joel hasta la muerte, dejando a Tommy simplemente inconsciente. Lo mismo hacen con Ellie, cuando llega allí. No la matan, la dejan vivir.

Este hecho es algo muy importante y relevante. No son asesinos, solo buscan venganza. Dejan sobrevivir a Tommy y a Ellie a pesar de lo que eso puede significar. Cumplen su venganza y se van, porque no buscan nada más.

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Pero de esto no somos conscientes cuando manejamos a Ellie. Ella, junto con Dina, inician una doble búsqueda: encontrar a Tommy y matar a los asesinos de Joel. Tommy, al igual que Ellie, solo quiere venganza y le da igual todo lo demás.

Durante el viaje de Ellie mataremos a sangre fría. Ellie asesinará a todo aquel que participó en la muerte de Joel sin miramientos, haciéndonos vivir escenas realmente crudas, hasta el punto en el que mata a una mujer embarazada. Punto en el que Ellie se rompe completamente y entiende que ha ido demasiado lejos.

Abby, por otro lado, ha visto como asesinar a Joel por venganza ha traído la muerte de todos los suyos. Abby, al igual que Ellie, se deja llevar por la venganza y eso provoca más muerte. Ella pierde a todos sus amigos y solo se queda con Lev. Pierde incluso a Yara, la niña por la que tanto arriesgó sólo por querer curarla. Pero con todo esto, es incapaz de asesinar a Dina y a Ellie porque, en el ultimo momento, se da cuenta que todo aquello no tiene sentido ni la hará sentir mejor.

Y quiero pararme en las muertes de Jesse y de Manny. Estos personajes mueren de manera rápida, fría y fútil. Ellos suponen para ambas protagonistas lo mismo: una gran amistad que dan todo, hasta la vida, por ellas. Y mueren sin pena ni gloria, por un disparo en la cabeza, en un segundo, como tantos otros matamos durante nuestro gameplay. Son muertes desgarradoras que suceden en un instante, y nos hacen darnos cuenta de que nuestras acciones sólo traen muerte a nuestro alrededor, y que la muerte no es algo que nos pueda enorgullecer.

Ellie y Abby, dos caras de la misma moneda

El punto más polémico del juego es, sin duda, su giro de guion. A mitad de la trama y cuando ésta se encuentra en el punto más álgido, el encuentro entre Ellie y Abby, se corta en un cliffhanger tan largo como necesario. En ese momento pasaremos a manejar a Abby, para conocer más de ella.

Obviamente ya conocemos a Ellie, y exploramos partes de su pasado no vistas para desarrollar aún más a este personaje y conocer sus sentimientos después de lo acontecido en el primer The Last of Us. Las escenas en el pasado, su diario y algún pequeño detalle más, harán que empaticemos aún más con Ellie… o no, porque también nos hará replantearnos cosas.

Su relación con Joel no es la mejor desde la mentira con la que termina el primer juego. Joel no se arrepiente, y en la ultima escena del juego vemos como le dice a Ellie que lo volvería a hacer las veces que hiciera falta. Ellie le reprocha que quiere perdonarlo, pero no sabe si podrá hacerlo, dejando a un Joel lloroso en lo que será su ultima conversación.

Entendemos que Ellie está rota por dentro. Siente que su vida no tiene sentido, y que muchísima gente murió y morirá por la falta de una vacuna que sólo podía salir de ella. Por eso no puede perdonar a Joel, porque pone sobre sus hombros una carga insoportable. Pero con todo, Ellie no puede odiar a Joel y sabe que es lo único que tiene y la persona que más le quiere. Atormentada por la ultima charla que tuvieron y por su muerte, inicia esta historia de venganza tan funesta.

En este punto, el jugador solo puede odiar a Abby, y la ve como algo malo que ha destrozado la vida de Ellie. En cada búsqueda, queremos tanto como Ellie dar con ella y matarla, vengando así a Joel, pero aquí el juego, muy inteligentemente, nos mete en la piel de Abby para conocer a este personaje.

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La acción se para en seco para hacernos vivir los tres últimos días de Abby antes de ese cara a cara con Ellie. La que hasta entonces era una villana despiadada ahora es una mujer que sufre vértigo y que tuvo que soportar el asesinato de su padre a manos de Joel.

Abby deja todo por amor. Tras asesinar a Joel y volver a sus vidas normales, se encuentra que el hombre del que está enamorada, ahora es expulsado de los Wolfs, que le quieren muerto. Ella, por supuesto, corre hacia él, lo que desencadena una serie de sucesos que nos mostrarán su verdadera cara.

Y es que Abby deja todo por amor, sí, pero también se juega la vida por rescatar a unos niños que pertenecen a la facción rival. Se enfrenta a su mayor miedo, las alturas, por restarle dolor a la niña que lo salvó. Se mete en la boca del lobo yendo a la isla de los Serafitas para buscar a Lev, un niño que simplemente conoció el día anterior. Y todas estas acciones hacen que, por X o por Y, las muertes de Owen, Mel y Manny, sean parte de su responsabilidad.

En los tres días que se desarrolla la acción de el grueso del juego, tenemos dos caras de una misma moneda. Por un lado Ellie, que es una máquina de matar que solo busca venganza, a cualquier precio, y por cuya culpa muere Jesse, uno de sus mejores amigos.

La otra cara es Abby, una mujer que se mueve por los suyos y deja todo por amor y por limpiar su conciencia, porque no puede dejar a dos niños a su suerte. Y todo ello le lleva, de una manera muy directa, a que pierda a Owen, Mel y Manny. Querer ser buena le perjudica.

Ellie es odio y Abby es amor. Todo con matices, claro, pero en el fondo son esas motivaciones las que mueven a ambos personajes. Y esto lo vemos en su enfrentamiento y después de este. Abby perdona, otra vez, la vida a Ellie y a Dina, porque no busca más venganza. Ella sólo quería matar a Joel y se ha dado cuenta de lo caro que ha salido esto para sus amigos. Por eso, cuando Lev le pide que no mate a Dina ni a Ellie, ella para, porque comprende que ha ganado y que es mejor que Ellie. Se va, diciéndole a Ellie que no quiere verla más.

Un tiempo indeterminado después, vemos como la vida de apacible de Ellie con Dina en una granja se va al traste. Ellie sigue teniendo pesadillas con la muerte de Joel, no la ha superado y sigue traumada, no puede dejar ese pasado atrás. Por ello, cuando Tommy va a su casa pidiéndole ir de nuevo a por Abby, al principio rehúsa, por compromiso con Dina, pero luego comprende que no va a poder seguir viviendo atormentada, y que necesita cumplir la promesa de venganza.

Por otro lado, vemos como Abby continúa su vida con Lev, buscando a los Luciérnagas por California. Consigue dar con un reducto de ellos, que le dicen donde se encuentra su campamento. Abby, muy ilusionada por el hallazgo, ve como sus esperanzas se truncan otra vez al ser capturada por una banda del todo despreciable: los Víboras.

Volvemos a manejar a Ellie, que se mete en el campamento de los Víboras, caminando hacia una muerte casi segura, solo para matar a Abby. La encuentra, débil, medio moribunda, atada a un poste y dispuesta a morir. Ellie la salva, pero solo porque quiere matarla ella con sus propias manos.

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Es entonces cuando vivimos uno de los momentos más crudos del juego. Ellie y Abby, ambas medio moribundas, pelean a muerte. Ellie por completar una venganza, y Abby porque no quiere morir. Abby no quiere matar a Ellie, solo quiere huir y sobrevivir. Abby ha dejado atrás el odio y el rencor, la venganza, comprende que no tiene sentido. En cambio, Ellie va hasta el final y sólo en el ultimo momento, cuando tiene la vida de Abby en sus manos, un recuerdo de Joel le hace comprender que todo aquello es inútil y que la muerte jamás calmará su conciencia.

En la ultima escena del juego, vemos como Ellie regresa a su casa, que está vacía. Ha perdido todo por venganza. La venganza le ha arrebatado todo. Primero Joel, luego Jesse y luego el amor de las dos únicas personas que le quedaban: Dina y Tommy.

Con una Ellie sola, abandonada, termina el juego. Quizás Ellie no quiso matar a Abby porque sabe que ella mantiene muy vivo el recuerdo de Joel. Quizás comprendió que las visiones jamás se le olvidarían y que estará traumada de por vida.

El final de The Last of Us Parte II es un grito a la no violencia. A como ésta nos puede destrozar la vida y hacernos perder todo lo que queremos por nada, nada en absoluto. Es un grito a la humanidad perdida por un mundo deshumanizado. Un grito a cómo la venganza solo genera muerte a nuestro alrededor y cómo las cosas solo pueden empeorar.

The Last of Us Parte II nos presenta a Abby de una manera muy acertada. Deconstruye al villano al igual que lo hace con la heroína, haciendo que esta dualidad desaparezca, el blanco y el negro se vuelva gris, y que nuestros sentimientos hacia ellas se intercambien, pues Abby es la parte menos mala de juego, mientras que Ellie se lleva lo peor.

Lo hacen de manera magistral. Si el juego no dedicase la mitad de su narrativa a explorar el personaje de Abby, el mensaje quedaría vacío, incompleto, y nos sería mucho más fácil empatizar con Ellie. De esta manera, es realmente difícil empatizar con ella.

The Last of Us Parte II sigue siendo la historia de Joel y Ellie, porque es esta relación la que mueve la historia. La mentira de Joel, la mirada de Ellie. El asesinato del cirujano para salvar a Ellie. La muerte de Joel y la búsqueda de venganza. El mensaje final de cómo el recuerdo y el dolor por Joel jamás dejarán a Ellie. Absolutamente todo sigue girando en torno a ellos dos, y la entrada de Abby como coprotagonista, simplemente explora los matices de una historia de venganza y violencia. Abby, protagonista momentánea, no acapara el peso de la narración, simplemente la engrandece y sirve de apoyo para explicarnos lo crudo y desagradable de las acciones de Ellie.

Es una decisión arriesgada, pero magistral, que no cambia el significado del juego ni de la historia original. The Last of Us Parte II tiene una narrativa perfecta, que nos pone todos los pilares básicos para luego deconstruirlos y dejarnos más rotos, más conscientes de lo que supone cada acto y cada vez que apretamos el gatillo.

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