Legión 1x03 - Crítica

David Haller continúa su periplo para conocerse a sí mismo. El tercer capítulo de Legión sigue andando el camino emprendido y escudriñando la mente del poderoso hijo de Charles Xavier, a la vez que va ofreciendo nuevas incógnitas.

El capítulo dos de Legión llevó un exceso de relajación al espectador. Sin embargo, después de ver el tercer episodio uno se da cuenta del motivo: la serie no se va a frenar de aquí al final. Se trata de una ficción de ocho capítulos, al menos esta temporada inicial, por lo que no va a existir tiempo de pedir clemencia.

Syd, la doctora Bird y el memoartista llamado Ptonomy llegan a la conclusión después de varios intentos de que la mejor forma de acceder a los recuerdos reprimidos de David es sedarle por completo. Sin embargo, el protagonista intenta convencer a Syd, con la cual mantiene una relación bastante singular, de que no participe en las sesiones para que no cambie lo que siente por él. Su pasado podría contentes asuntos lo bastante turbios como para romper una relación completamente espiritual.

Precisamente, la ficción da a conocer ciertos aspectos del pasado de David que hasta el momento tan solo se habían esquematizado: su amistad con Lenny, las drogas y el maligno ser de ojos amarillos que le persigue desde que era tan solo un niño. O al menos es lo que entrevé por el momento.

Los terrores infantiles siguen erigiéndose como los grandes protagonistas de la función. Legión juega con el trauma de un niño asustado para comprender cómo se ha formado una persona adulta. David no entiende sus poderes y comienza a preguntarse si de verdad son reales o si es un esquizofrénico como le han hecho creer desde hace años.

Al inicio del capítulo, la doctora Bird descubre cómo es enfrentarse al conocimiento de la mente del mutante. Una cafetera, sí, es una cafetera, narra, mientras prepara un delicioso café, la historia del leñador y su esposa: una niña les teje unas maravillosas prendas con la única condición de que no pueden verla mientras trabaja. Como se suele decir, la curiosidad mató al gato, y cuando espían a la niña se dan cuenta de que se trata de una grulla, que finalmente huye y no vuelven a verla jamás.

La narrativa funciona como parábola de lo que significa entrar en la mente de David. El mutante se guarda instintivamente (o no) los recuerdos más angustiosos y no hay forma de conocer cuáles fueron los hechos reales y cuáles se está inventando.

Crítica de Legión 1x03

En el tercer capítulo se dan dos datos que pueden ser claves en el entendimiento de la serie. Ninguno de ellos además se muestra de soslayo. Me temo que para realizar un análisis del episodio hay que comentar cuáles son estos dos importantes puntos, por lo que se podrían considerar spoilers los siguientes apuntes. Syd finalmente acompaña a David en el profundo sueño, en ese momento, como apunta la doctora Bird, se muestra su alma pura, por lo que tiene forma de niño. En el sueño, la joven puede realizar contacto con físico con su piel y no duda en dar un tierno abrazo al pequeño David. Además, en una escena del pasado, Syd ve como el hijo de Charles Xavier mantiene relaciones sexuales con su antigua novia, lo que a buen seguro abrirá un interesante hilo a explorar en próximos capítulos.

Siguiendo con el supuesto spoiler, que a mí realmente no me lo parece, pero me veo en la necesidad de avisarlo para no herir la sensibilidad de alguno de vosotros, la escena realmente importante del tercer capítulo es la que muestra un nuevo poder hasta ahora desconocido de David. El mutante puede abandonar su cuerpo y aparecer en otro lugar, en lo que se da a conocer como viajes astrales. Y no solo eso, sino que además puede llevarse a alguien consigo para ayudarle. No obstante, la División 3 está muy atenta a los movimientos que realiza David.

El tercer episodio de Legión no defrauda y sigue manteniendo la expectación alta. El espectador no dejará de intentar averiguar lo que ocurre en la atormentada mente del protagonista. Mención especial al montaje del capítulo, y de la serie en general, a la hora de mostrar esos flechazos de información como si fuera información subliminal.