Reflexiones Dominicales: Superdeimos

En muchas ocasiones me he preguntado qué son los videojuegos. ¿Un mero ocio o realmente son un arte como puede serlo la música, el cine o la literatura? En las últimas semanas me he puesto a reflexionar más sobre el tema debido a algo de sobra conocido por todos, el polémico final de Mass Effect 3.

Voy a hablar un poco de mis sensaciones sobre el mismo y todo lo acontecido, pero desde el respeto a los que no lo han jugado, no voy a hacer ningún tipo de spoiler. Aunque solo es la introducción para de lo verdad quiero hablar, el por qué de mis dudas sobre el concepto mismo de lo que es un videojuego.

Ya han pasado bastantes días desde que acabé la obra de Bioware así que empezaré diciendo algo muy importante que los que me sigan por Twitter ya saben. A mi SI me gustó como acaba Mass Effect 3, pero puedo comprender que mucha gente haya quedado tan decepcionada. Dejando de lado el aspecto jugable de los últimos momentos, que es más que cuestionable, está el meollo del asunto, el argumento de ese final.

Creo que desde la propia compañía canadiense, no tienen muy claro si los videojuegos son solamente una industria de ocio o de verdad es un arte. Me explico, para mi el verdadero problema del final, no es que sea muy abierto o abstracto, como muchos se quejan, si no que no encaja con el resto de la trilogía. Haciendo un símil con el cine, es como si el final de Transformers: El lado oscuro de la Luna, en vez de estar dirigido por Michael Bay, con muchas explosiones y tiros, lo dirigiese David Lynch con su peculiar manera de contar las cosas.

En Bioware, a mi modo de ver, se han equivocado, porque aunque el final me parece bueno, demuestra sus dudas. No puede ser que tras un cambio tan brutal como el que hubo entre la primera y la segunda parte, nos salga ahora con estas cosas. Ese cambio entre un juego de rol occidental a un shooter en tercera persona con ciertos toques de rol, demuestra que para ellos solo era un producto comercial, algo que debe vender más, sin pensar si era algo correcto el modificar tanto la filosofía de su propia obra.

Por eso mismo el final de Mass Effect 3 no termina de pegar, ya que quisieron de repente ponerse transcendentales y demostrar sus condiciones y dotes para la narrativa con un buen final, pero que dista mucho del resto de la saga. Les faltó una idea clara, no tuvieron claro que querían, si vender un producto de ocio electrónico o una obra para la posteridad. Es verdad que ahora van a sacar un final alternativo en el que contarán mejor las cosas, sin cambiar la misma esencia, pero para mí el problema seguirá siendo el mismo, no encajará.

Creo que este caso demuestra que los videojuegos no son un arte todavía, porque ni la industria se lo cree del todo ni, lo que es peor, los propios usuarios. Todo lo acontecido alrededor de este caso lo demuestra. Yo no contemplo la posibilidad de que un grupo de cinéfilos se levantase en armas porque no les gustase el final de por ejemplo Seven y no contemplo el que tuviesen la caradura de exigir a los estudios que se cambiase cuando ya estaba en las salas de cine. El hecho en sí de que Bioware se haya bajado los pantalones y haya accedido a semejante propuesta, es otra demostración más de que ni ellos mismos se creen que este medio sea algo más que un mero negocio.

Si de verdad queremos que sea un arte, tenemos que respetar el que un autor dé rienda suelta a su imaginación y la plasme de la manera que mejor considere oportuna, estemos de acuerdo o no con el resultado. Y esto es algo que debe suceder por ambas partes y en todos los estamentos de la industria. A mí no me vale que obras como Braid, Limbo o Machinarium sean grandes expresiones artísticas si por contra los “jefazos” de las editoras presionan a los desarrolladores para sacar los juegos llamados “Triple A” deprisa, mal y corriendo para sacar más tajada.

Los videojuegos son un medio muy joven todavía, que está poco a poco abriéndose un hueco en este mundo. Todavía son muchos los que lo ven como parte de la industria juguetera y muchos los que se sorprenden de la facturación anual en la que gana de goleada al cine o a la música. Creo que es pronto todavía para creer que realmente es un arte como tal, aunque los juegos indie demuestren que es más que posible. Poco a poco las grandes editoras confían en algunos proyectos como por ejemplo el caso de Sony con Quantic Dream y su Heavy Rain. Aun así creo que sigue faltando algo muy importante, el creérselo de verdad por parte de la industria y de los usuarios. Casos como el de Mass Effect 3 demuestran que no es así y que queda un largo camino por recorrer hasta que de verdad podamos decir que los videojuegos son el octavo arte.