Lost Odyssey y la inmortalidad

Lost Odyssey y la inmortalidad, la magnum opus de Hironobu Sakaguchi

Sakaguchi habrá escrito muchas historias pero ninguna brilla tanto como Lost Odyssey y la inmortalidad que describe en sus textos.

No pasa ningún día donde no atesore los recuerdos vividos con con aquel juego de Mystwalker. Lost Odyssey y la inmortalidad, un título y un concepto que van muy de la mano, tanto, que se hace difícil descifrar hacia el final del juego, pero que intentaré dejaros claro con mis aportaciones. De hecho, no es que quede muy claro en el desarrollo del videojuego tampoco, por lo que me he aventurado a compartir mis reflexiones (llenas de spoilers) con vosotros, culpables.

Inmortalidad: ¿Condena o bendición?

Recuerdo cuando acabé el juego y una chispa encendió en mí muchas dudas sobre el origen real de los inmortales. Se trataban de los personajes principales en el juego, aquellos que no podían morir. Condenados a ver pasar generaciones de civilizaciones mientras ellos seguían impasibles al reloj obediente del destino. Era de propio derecho que la inmortalidad estuviese ligada a una correcta y profunda explicación argumental, pero no se ha conseguido dejarlo del todo claro. Con Sakaguchi de escritor, la narrativa no puede ser simple y plana sino que tiene que dejar sitio para que la mente del jugador ordene las ideas y saque los detalles que completen su puzzle desfragmentado.

Para poder empezar esta teoría tendremos que tomar como punto de partida lo que viene a continuación. La Magia, un mecanismo diegético y extradiégetico que teje los anales narrativos de este videojuego. Su ambientación medievofantástica está conectada de una forma imperiosa a este elemento, como otros tantos títulos del género. Pero dicha Magia no versa exclusivamente en el poder de lanzar hechizos, si no de una fuerza prácticamente divina que mueve los engranajes del mundo y del universo. Tal es así, que se crea y madura con la constante batalla de los sentimientos encontrados en la humanidad. Hablamos de sensaciones tan conocidas como pueden ser el odio, el amor, la codicia o la valentía.

Las continuas generaciones de sentimientos, fluyendo como un torrente infinito, fortaleció en cantidades astronómicas a la Magia. Acabando convertida en la principal fuente renovable que alimenta la infinidad de mecanismos y artilugios vinculados a la tecnología de la época. Esto no solo afectó de forma positiva a la humanidad, si no que también transformó el mundo en algo mucho más peligroso.

La Magia alteró la vida de la humanidad a tantos niveles que muchas ciudades se sustentan en ella para sobrevivir.

La Magia como la malformación que altera el equilibrio del mundo

Los animales, antaño conocidos como bestias pacíficas e incluso domesticables, mutaron en criaturas sedientas de sangre. Las mismas no dudaban en masacrar a cualquier incauto que se adentrase en cualquier bioma salvaje del planeta. La Magia afectó al componente climático generando tormentas que arrasaron flotas enteras, movimientos sísmicos que dividieron los continentes y la emersión de glaciares que hundieron a grandes civilizaciones, trasmutándolas a fósiles congelados en las entrañas del mundo.

A pesar de todo esto, algo diferente e inimaginable también decidió nacer: la Sala de los Espejos. Un alto pilar nacido en lo profundo de las aguas donde se concentra una cantidad de Magia desorbitada. Podemos decir que si esta fuese la sangre del planeta, la Sala de los Espejos es una herida donde toda ella intenta salir de forma incontrolada. La misma cicatrizó mostrando la más pura y poderosa de toda la Magia, tentada de volver a escabullirse para arropar la atmósfera del mundo.

Esta Magia es tan compleja y vasta que podemos decir que se trata en sí de una nueva dimensión paralela u otro mundo alternativo al existente en el campo físico. Sin embargo, por lo que se da a entender en el juego, no hay nada más allá de ella que un vacío donde corrientes de magia ruidosas chocan entre sí como titanes debatiéndose por el dominio del universo.

La Sala de los Espejos concentra tanto poder que incluso a los Inmortales les cuesta residir en su interior.

¿Por qué es tan importante la Sala de los Espejos?

Aquí es donde emergieron los Inmortales, los protagonistas del juego y la razón de ser de este artículo. Inmortales, aparentemente humanos de carne y hueso pero que no están sujetos a los finos hilos del sino.

¿Por qué han aparecido? Como ya he explicado, la Sala de los Espejos alberga un torrente de energía mágica muy poderosa e inestable. Tan profunda y tan compleja que no es descabellado llegar a pensar que haya desarrollado una conciencia propia. Tentada en descubrir como son aquellos seres que generan la energía que la compone, esos entes productores de los extraños y desconocidos sentimientos.

Por eso, crea a 5 sujetos con los atributos físicos de la raza predominante del planeta, capaces de integrarse con la población para llegar a entender los sentimientos en su totalidad. Una vez cumplida su misión, tocaría volver a reunirse con la Madre Magia para contentar así su curiosidad. No en vano, su inquietud no estuvo satisfecha hasta que pasaron 1.000 años.

Lost Odyssey y la inmortalidad
Abuelos más jóvenes que sus nietos y otros desequilibrios trae la inmortalidad en Lost Odyssey.

¿Os imagináis lo que puede llegar a sentir en 1.000 años una persona?

La felicidad del amor de haber tenido hijos, la agonía más oscura de verlos morir. El sabor y la tristeza de la guerra, la desesperación de tener prohibido morir cuando todo lo conocido va desapareciendo… Los sentimientos los vuelven realmente humanos de conciencia, pero acaban convirtiéndose en un arma de doble filo que los hace vulnerables, peligrosos y adictos a ellos.

El ejemplo más claro es Gengara. El primero de los Inmortales en darse cuenta de la razón por la que se envió a este mundo. Estudió las emociones como si fuesen un virus capaz de infectar a los Inmortales y corromperlos para alejarlos de su misión inicial. Aun así decidió infectarse y comprobó que lo que los sentimientos le ofrecían era una motivación superior a las órdenes de la Sala de los Espejos. Pues son ellos los que crean la corriente mágica y esto se traduce en poder infinito.

Así que, profundizando en el nexo narrativo, los Inmortales son energía mágica que no poseen alma y  por ello no pueden morir. Pues la energía mágica es y siempre será infinita mientras sigan existiendo seres que los hagan florecer en el planeta. Con esto puedo dar por explicado el origen y la misión de los Inmortales, pero ¿pueden llegar a morir realmente? La respuesta es sí y la tenemos bien enfocada en la cinemática final del juego.

Lost Odyssey y la inmortalidad
La Magia afecta tanto a al psique humana que, incluso después de guerras terribles, siguen luchando sin descanso.

La Magia, el recurso que todo lo explica y todo lo arregla

Si llegasteis a ese punto, Gengara es empujado por Sez al núcleo de la Sala de los Espejos y ambos desaparecen en un destello de energía mágica luminosa. Durante el resto del vídeo final, Sez aparece presente como una cortina de estrellas encarnando a la Magia, dando a entender que se comunica directamente con algunos de los personajes principales. Digamos que la energía mágica que da forma a la vida infinita de los Inmortales retorna a la corriente principal de Magia que envuelve al universo. Un concepto muy similar al de la Corriente Vital que tanto nos rompió la cabeza en Final Fantasy VII.

Cuando la Sala de los Espejos es destruida, esta explosión de corrientes energéticas desaparece para fundirse con el entramado del universo. Aumentando así el equilibrio mágico y suavizando los contrastes climáticos, las mutaciones en la fauna e incluso las motivaciones de guerra y odio presentes en los humanos.

Llegado a este punto, la conclusión que sacamos haciendo un símil con la realidad es la siguiente. La energía mágica es la fe que sustenta nuestras religiones. A su vez, la corriente de Magia no es otra cosa que la reencarnación de un Dios en el argumento, teniendo a la Sala de los Espejos como el paraíso que conocemos de nuestro folclore religioso.