Vuelve y nos hace felices. En el pasado E3 se anunció su nuevo título y hoy estamos aquí para comentaros qué esperar de Martin y Miyazaki en Elden Ring.

Hidetaka Miyazaki es de esos desarrolladores que, cada juego que hace se convierte en una pequeña obra de arte. Así ha sido hasta popularizar sus juegos, de gameplay similar, bajo el nombre de soulslike. Su primera obra, Demon’s Souls, sentó unas bases que luego se elevarían con Dark Souls, el sucesor espiritual. Ahora, estamos expectantes por su nueva obra tras Sekiro, en parte por esa colaboración tan genial que nos hace pensar mucho en lo que podemos esperar de Martin y Miyazaki en Elden Ring.

Y es que esa colaboración con George R.R. Martin a alguno le hará arquear una ceja, pero a título personal me encanta. Considero que el escritor es uno de los mejores creadores de universos literarios y, además, de los que mejor sabe dotar de significado. Así lo vemos, por supuesto, en Canción de Hielo y Fuego, donde el propio mundo creado, con sus personajes, lastra la narración haciendo que esta avance lenta pero inexorablemente. Ojo, esto no es una crítica, es una virtud.

El problema viene a la hora de adaptar esto a los videojuegos y, mas concretamente, a los de Miyazaki. Sabemos que el nipón tiene una forma muy concreta que contar historias, y es dejando que el jugador las descubra. Historias con huecos en blanco que el jugador debe rellenar con su imaginación (¿Es el Rey Sin Nombre hijo de Gwyn? ¿Quién coño es Velka? ¿Es Solaire tan atractivo como parece?). Todo esto, sin duda, entra en confrontación directa con la narrativa de George R.R. Martin, el cual se explaya en detallar nimios puntos concretos y no siempre relevantes de la obra. Por suerte para nosotros, han encontrado la forma de compenetrarse: Martin creará el mundo y Miyazaki la historia.

Hidetaka, a mi parecer, no es un gran creador de mundos propios. Si tomamos como referencia la saga Dark Souls, podemos ver como todo tiene una gran historia… dentro de un mundo un poco raro. Es demasiado videojuego, hablando pronto. ¿Por qué el Santuario del Enlace está ahí? ¿Y la fortaleza de Sen? ¿Otra maldita zona pantanosa y con veneno? No me malinterpretéis, los mundos de Dark Souls 1 y 3 son, a todas luces geniales, pero se me antoja poco posible la existencia de un mundo así.

Sekiro, por otro lado, es el único juego actual de Miyazaki que nos presenta un mundo vivo, pero tiene truco: se limita mucho lo mostrado. Solo vemos un castillo que está siendo asediado, una hacienda que lo mismo, y ya aldeas o templos sueltos que no sabemos muy bien qué ocurre ahí. Me vuelve a faltar ese sentido del mundo, pese a que es más lógico que lo visto en los Dark Souls. Luego tenemos Dark Souls 2, que no cuenta con el sello de Miyazaki. También se nos presenta un mundo en ruinas que antaño fue esplendoroso, pero le veo algo más de sentido en términos generales (pese a sus conexiones).

Miyazaki y Lovecraft

El punto álgido de los universos creados por Miyazaki es, sin duda, Bloodborne. La eterna noche de cacería nos presenta un mundo vivo y grande que está pasando por un mal momento. Vemos una ciudad casi completa, las cenizas de una ciudad antigua. Aldeas, castillos, iglesias, universidades… una ciudad, pero claro, tiene truco. Lo bueno de Bloodborne es que todo se base en un universo cuyas ideas son más de Lovecraft que de él mismo. De esta manera, dan forma al mundo teniendo eso presente.

Así que, se crea un mundo más realista partiendo de una premisa que no es suya. Vamos, que le dan las bases y el crea. Tengo la sensación de que el mundo Bloodborne fue concebido, primero, partiendo de unas bases conceptuales arquitectónicas y, por otro lado, el de Dark Souls fue creado partiendo de unas bases conceptuales narrativas. Sekiro simplemente fue creado queriendo contar una historia basada en la mitología japonesa.

Martin y Miyazaki en Elden Ring

Y aquí es donde entraría George R.R. Martin. Sabemos que el juego va a ser una especie de semi mundo abierto en la que el jugador tendrá que derrotar a unos reyes. De esta manera ya hablamos de reinos diferentes, con culturas y arquitecturas propias, todo englobado dentro de un mismo universo orgánico. Partiendo de esto, Martin juega sobre un tablero que ya conoce, pues Canción de Hielo y Fuego es, básicamente, eso mismo.

Así pues, Martin creará un universo con más sentido narrativo y espacial. En cuanto al lore, más de lo mismo. Por lo que sabemos Martin también meterá mano en esto, y creará toda la mitología necesaria para el juego. Nada nuevo para él, como digo, sólo hay que leer Canción de Hielo y Fuego para saber desde el minuto uno que ya había un mundo muy rodado antes de que empezaran los hechos que leeremos en la saga.

Y precisamente ahí entra el bueno de Miyazaki. Con un universo y una mitología creada (o de la que partir), puede dar rienda suelta a su pluma y contarnos la historia que vamos a vivir, que es lo que mejor se le da. Espero que su papel sea el de jugar con los elementos que Martin dispone sobre el tablero y manejarlos a su antojo, respetando una serie de reglas narrativas y conceptuales. Con todo esto, centrarse en contar lo que va a vivir el jugador es lo que mejor se le puede dar al japonés.

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