mujeres en videojuegos

La búsqueda de la personalidad de las mujeres en videojuegos

Mujeres en videojuegos hay muchas, pero, ¿que realmente te hagan emocionarte por ellas a la hora de jugar? Opinamos al respecto.

Creo que, en más de una ocasión, os he hablado de mis «momentos de la infancia» en lo que se refiere a videojuegos. Qué le vamos a hacer, a mí me gusta echar la vista atrás y ver cómo ha (y he) evolucionado desde entonces. La cosa es que el tema de hoy es un tanto… ¿especial? podría decirse. A fin de cuentas, quiero hablar de mujeres en videojuegos. Pero nada de esos artículos que hacen en muchos sitios, en los que te dicen que tal o cuál personaje es la hostia en vinagre, que tal o cuál está mal representado en el medio y esas cosas. No. Quiero exponer mi visión personal de ello y sí, puede que toque los puntos que he comentado, sin embargo, todo esto quiero centrarlo más en el cómo he sentido todo desde mi humilde perspectiva.

Y es que, creedme, no ha sido una tarea sencilla. Cuando era joven, en mi caso lo que más jugaba eran plataformas, y en eso no había problemas: a fin de cuentas, eras un cocodrilo con mochila, un dragón morado o un marsupial con pantalones. Simplemente iba a divertirme, a jugar y, la verdad, poco importaba el resto. La cosa cambia un tanto cuando vas haciéndote mayor.

No porque quiera rizar el rizo, sino porque conforme iba creciendo, y gustándome la literatura como me gustaba, iba buscando más títulos con una buena carga narrativa. No sé de qué quinta seréis los que leéis esto, pero en mi caso me crie viendo cosas como Sakura o Dragon Ball. Vamos, que estaba cantado que los JRPG iban a llamarme, ya que aunaban una estética que me era de sobra conocida y además presentaba historias largas, en las que sumergirte de lleno, paladeando cada palabra.

Tengo que reconocer algo que me duele decir, pero que es cierto como la vida misma. Le tenía manía a casi todo personaje femenino que saliera. Os juro que no podía con ellas. ¿El motivo? Bueno, a mi siempre (y aún a día de hoy), las clases que más me han llamado han sido las físicas. Las que usan espadas y lanzas, y se dedican a ensartar a los enemigos cual pintxo vasco. Es lo que más molaba, a fin de cuentas, ¿qué había más emocionante que plantarte frente a un dragón, a pecho descubierto, y liarte a mamporros para matarlo?Os lo digo yo: nada.

Y, como es evidente, en estos juegos las mujeres, en su mayoría, estaban relegadas a ser las magas o support del grupo. Como mucho, me quedaba con alguna por el rollo de invocaciones o así si eran exclusivas del personaje. Pero lo que ahí realmente llamaba eran los bichillos, no el personaje en sí.

mujeres en videojuegos

Curiosamente, recuerdo que uno de los primeros personajes femeninos que me hizo «click» en la cabeza no fue otra que Rikku, de Final Fantasy X. «Pero Ana, esa ni espada, ni armadura tocha ni nada, maldita farsante». Ya, ya, lo sé, pero con Rikku, en mi mente adolescente, se formaron unas conexiones curiosas. Y es que era una chica rápida, que atacaba golpeando de cerca o con cosas que creaba gracias a su ingenio y, lo mejor de todo: tenía una personalidad «libre», alegre, que contrastaba con lo que yo había visto antes. Ella fue la primera chica que me hizo decir: «joder, es que quiero que esté en mi grupo y no quiero quitarla». Con ella además creo que empezó mi amor por los personajes pícaros/ladrones. Aunque eso es otra historia.

A día de hoy, pese a que recuerdo a Rikku con cariño, evidentemente no la contaría en ningún momento como uno de mis personajes favoritos. Pero con ella tuve «el cambio», por decirlo de algún modo. Quizás vino muy tarde, pero la cosa es que vino. Aunque, bueno, ahí quedó un poco estancada la cosa durante un tiempo, no nos vamos a engañar. Había alguna que otra de algún JRPG que me llamaba, pero nuevamente quedaban un tanto eclipsadas por el elenco masculino. Y es que se caía nuevamente en los clichés propios del género japonés: o magas o chavalas demasiado insufribles. Bueno, podemos sumarle el nuevo que conocí: mujeres guerreras más tiesas que un palo. Parece que no hay término medio. Tampoco creo que esté pidiendo tanto.

Que sí, que en el caso de los masculinos pueden darse situaciones parecidas… pero le veo más variedad a la cosa. O simplemente el personaje que sea desprende un aura de «molonidad» que hace que quieras olvidarte del resto de cosas. Y no me escondo en reconocer que me encanta jugar con personajes masculinos con diseños imposibles, cuerpos esculturales y con una personalidad atrayente. ¡Pero es que quería que eso también me pasara con las mujeres, y no había manera porque los arquetipos daban pena!

Y esto me ocurrió durante mucho, mucho tiempo. Y me sigue ocurriendo en algunos casos. Aunque, sinceramente, no imagino a ningún jugador que piense lo molona que es Kairi cuando hacen que quede como la eterna damisela en apuros, por poner un ejemplo. Pero los tiempos cambian, que dicen, y por suerte, lo van haciendo, aunque sea lentamente y aún haya gente que ponga el grito en el cielo por x o y motivos en este aspecto. La dualidad a la hora de poder escoger personaje masculino o femenino a la hora de protagonizar un título es un claro ejemplo de ello, al menos, en mi caso.

A fin de cuentas, tras años y años encarnando a maromos (cosa que me llevó a buscarme un nombre ambiguo como «Sai» a la hora de jugarlos si podía darles nombre), el poder ponerme en la piel de una mujer era un alivio. Estaba bien por una vez ver ese cambio, aunque fuera meramente estético en muchos casos. Como anécdota personal, puedo comentaros que, cuando dieron ese paso en Pokémon con Cristal, incluso mis amigos decidieron tener el avatar de la chica, porque «estaban cansados del mismo muñeco siempre». Esto sería cuando teníamos 9 o 10 años. Curioso que con esa edad no se formara la de San Quintín diciendo que con una mujer no se sentían representados en el juego. Pero, nuevamente, me estoy yendo por las ramas. Centrémonos.

Este cambio que menciono en el párrafo anterior está muy bien, es un paso, pero, a fin de cuentas, era un cambio, como digo, mayormente estético. Y, bueno, puede que al ser la protagonista y tal me costara menos cogerle el cariño a la muchacha a fin de verla una y otra vez, pero un aspecto únicamente, sin peso, no es lo que hace que te encariñes con un personaje. No te gusta el personaje en ese caso. Te gusta el diseño y ya.

Cuando se les empieza a dar voz, con una personalidad propia, es cuando realmente marcan la diferencia. Tras Rikku, la siguiente por la que sentí auténtica pasión fue por la protagonista femenina de Persona 3 Portable. Tenía un diseño sencillo, casual, de una chica más que normal, atacaba con una naginata que, pese a ser un arma considerada «para mujeres» en Japón, le daba ese toque más «físico» que a mi me gustaba y, sobre todo: las opciones de diálogo que ofrecía la hacían única a mis ojos. La protagonista, para quien no lo sepa, es un lienzo más bien en blanco, a la que podremos darle «personalidad» eligiendo opciones de diálogo mientras interactúa con otros personajes. Las que se nos ofrecían aquí nos mostraban, entre otras cosas, a una chica independiente, divertida, que podía manejar a un grupo de «guerreros», sin por ello entrar en muchos otros tropos.

Sí, todo venía delimitado un tanto por la historia. Pero, qué leches, sabía hacerse notar, sabía destacar frente al resto. A partir de ella, apelo mucho más por este personaje femenino con personalidad propia, fuera incluso de los juegos en los que te dejan elegir respuestas.  Y aun con estas, la personalidad  base «molona» está ahí. Es esa Aloy de Horizon Zero Dawn. Es Ellie en The Last of Us. Personajes a los que quieres por todo el conjunto que representan.

Cada vez me alegra ver más y más de estas aunque, por desgracia, tenga que alejarme por lo general del JRPG para ello. Pero, al menos, la niña que quería guerreras con espadas y armaduras, sin olvidar los sentimientos, haciéndolas especiales a su modo, tiene una sonrisa en la cara esperando más de estas que le apasionen, y le hagan querer vivir aventuras junto a ellas.