Ni-Oh vs Dark Souls, semejanzas y diferencias

¡Muy buenas culpables! Como ya sabéis estamos hasta las narices de morir bastante contentos con lo que nos ha enseñado Ni-Oh. Y además sigue fresca la memoria de Dark Souls III. Es por eso que tenemos la mente más despierta y nos hemos fijado en varias cosas que Ni-Oh ha copiado descaradamente ha tenido para bien recoger para partir de una buena base. Así que nos gustaría aprovechar para ver qué trae el título de samuráis parecido a lo que trae el de Miyazaki.

Para esto hemos preparado una pequeña lista de diferencias y semejanzas. Una comparativa para ver cuán parecida es en realidad esta demo alfa de Ni-Oh y el Dark Souls III. Así los que no hayáis jugado a alguno de los dos pero sí al otro tendréis algo de referencia. Y los que no hayáis jugado a ninguno pues mejor para vosotros, menos vergüenza que soportar.

Para no caer en lo evidente, vamos a hablar de las cosas diferentes que tiene Ni-Oh con respecto de Dark Souls III en primer lugar. Es cierto que coge muchas cosas, pero sí que tiene su punto de identidad el dichoso juego. Por cierto, se puede colar algún que otro spoiler, cuidadito ahí.

La ambientación

En fin, lo más evidente y lo primero que salta a la vista es que la ambientación es muy distinta entre ambos juegos. La obra de Miyazaki tiene su origen en la fantasía oscura medieval. Por su parte, Ni-Oh se basa en el Japón feudal y su folclore. Esto deriva en todo lo que está acompañado el juego, claro.

En Dark Souls pelearemos contra dragones y caballeros. En cambio en Ni-Oh pelearemos contra onis (demonios típicos de la cultura tradicional japonesa) y samuráis. En Dark Souls llevaremos armaduras completas, espadas anchas y escudos. En Ni-Oh por su parte llevaremos un gorrito de samurái y la armadura de placas tan característica. Para pegar leches lo general es una katana, así que hale.

Esto es el principal punto de renovación que parece que incluirá la entrega. Y bueno, quizá a alguien le resulte poco, pero a nosotros nos encanta. Parte de una base jugable muy sólida e interesante que es la de Dark Souls y deja de lado la ambientación medieval para enfocarse en el Japón feudal. Chicos, samuráis. ¡Samuráis! Mola muchísimo saber que volveremos con un juego digno ambientado en esta época.

El combate

Sé lo que estáis pensando: ¿pero el combate no era igual? Paciencia y dejad que me explique. La jugabilidad de Ni Oh se basa mucho en Dark Souls, pero a nivel de mecánicas y del combate más puro y que más manejamos tiene muchas diferencias.

La más evidente quizá es la amplitud. Dark Souls tiene un abanico enorme de posibilidades de desarrollo y de equipamiento para pulir a tu personaje como más te guste. Ni-Oh en cambio parte de la base de los samuráis. Todo tiene que ver con los samuráis. Desde las armas que podrás llevar (solo hay tres tipos: katana, lanza y hacha) hasta las armaduras. Además tenemos otra obviedad: en Dark Souls III tú haces el personaje a tu estilo. En cambio en Ni-Oh controlamos a un personaje predefinido, William.

(Otra de las mecánicas de Ni-Oh son las invocaciones, como vemos en el gameplay de nuestro redactor culpable Cardona)

Pero además en Ni-Oh se añade una nueva mecánica: la posición de las armas. Podrás tenerla en lo alto y hacer un ataque más lento y fuerte, o por debajo y hacer una sucesión muy veloz de ataques ligeros. En Dark Souls esto vendría a compararse con llevar el arma a dos manos, más o menos. Pero es que además en Ni-Oh disponemos de un árbol de habilidades que nos desbloquea, como su propio nombre indica, habilidades. Podremos tener acceso a una patada al final de un combo, a técnicas de evasión o de control del territorio, e incluso aprender varias habilidades ninja y magias por el estilo. No dependeremos de un bastón como en Dark Souls.

Y sí, todo lo demás es igual. La estamina hay que cuidarla que si no te revientan y hay que esquivar y todo eso, sí. ¿Contentos?

Los niveles

Lo que más me llamó la atención a mí por lo menos. Es cierto que Ni-Oh tiene unos escenarios similares a Dark Souls (ya veremos esto más adelante), pero al contrario que este, no forma todo parte de un solo mundo. Aquí cada zona aunque es enorme se encuentra separada por fases o niveles.

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Me gustaría pensar que esto es cosa de la demo, porque anda que no molaría ir por Japón y tener un pueblo en el que comerciar y hablar con la gente. Pero claro, entonces los niveles de copia y pega serían demasiado elevados y tendríamos que tener cuidado.

Además, en Dark Souls III te permiten teletransportarte entre las diferentes zonas aunque estén conectadas. En Ni-Oh comenzarás la misión en un lugar y cuando termines se termina. Luego la podrás rejugar si quieres para no sentirte tan malo cuando tengas 50 niveles de más conseguir más cosas.

Lo triste de todo este asunto es que, aunque esta demo muestra diferencias con Dark Souls III, hasta esas diferencias parten de la misma base que la del juego de From Software. Por si no os parece demasiado, pasemos ahora a las semejanzas.

La mala leche

Probablemente el punto en común más evidente y del que más se ha hablado. La mala leche que tienen ambos juegos con el jugador es digna de reventar la consola a patadas admiración.

No solo por la dificultad, que también. Es que los enemigos son igual de capullos, te irán a rodear y buscar la espalda, si es que no te tienden una emboscada o te inmovilizan, claro. Además los bosses son igual de duros. Te sacan un mínimo de 7 cabezas en ambos juegos y el 70% de la vida con alguno de sus más de 39 combos distintos.

Una cosa que hay que tener clara al hablar aquí es que la demo del Ni-Oh puede haber enseñado mucho, pero es un prototipo al fin y al cabo. Se nota que la dificultad está muy manipulada y es excesiva. Por esto mismo todos los enemigos te matan de apenas 2 o 3 golpes. Dark Souls III es un producto finalizado, y todo está en consecuencia mucho más medido y resulta justo (en la mayoría de ocasiones), cosa que no pasa con Ni-Oh.

El diseño

Y este es el punto clave sin duda. Es donde vemos que los cimientos de ambos juegos son casi los mismos. Desde la esencia del combate (aunque con las diferencias que hemos mencionado) basándose en la estamina, hasta los grandes escenarios con atajos, pasando por la posición de los enemigos.

Por si esto fuera poco (que es lo más jugable) también tenemos que mencionar el sistema de subida de niveles, de invocaciones online o de recuperación de almas/amrita al morir. Es todo un calco. En vez de hogueras para descansar, subir de nivel y prepararse tenemos altares de oración con los mismos fines. En vez de almas que gastar para subir un punto en vitalidad tenemos amrita para gastarla en cuerpo. Incluso al morir dejamos una tumba para recuperar lo que hayamos perdido.

Por si todo esto fuera poco, la historia también está contada de la misma manera e incluso los objetos se recogen igual. Pequeños pasajes te dejarán pensar qué es lo que ha pasado en la zona por la que andas. Tal y como pasa en Dark Souls III, pero sin basarse tanto en los NPC.

Todo lo demás

Para qué engañarnos amigos, Ni-Oh parte de todo lo que ha supuesto Dark Souls III. Su base de diseño es igual, tal como la mala leche caracterísitca de ambos. Pero también es cierto que ambos juegos consiguen llegar más allá.

Por unos motivos u otros, ambos juegos transmiten. Además se basan en sensaciones como la soledad o la desesperación. El sentirte pequeño antes los problemas. Pero aún así sigues luchando para superarlos, y lo consigues. La sensación de ambos juegos es la misma (aunque en el Ni-Oh se les haya ido la mano).

Ver en el horizonte una ciudad devastada, asediada por piratas y acechada por los demonios viene a simbolizar lo mismo que una capital de los dioses olvidada e infectada por el mal. Esos pequeños detalles que si bien no sabemos si son o no premeditados, llegan. Llegan y transmiten; te quieren decir algo.

Y esto es todo culpables. Como hemos visto, Ni-Oh se parece mucho a Dark Souls III. Dispuestos a copiar, por lo menos copiemos a algo bueno. Aunque también es verdad que tiene los toques suficientes como para que no acabe cansando (y bien que hace falta, que esto ya se está empezando a quemar un poco) y traer algo innovador.

Veremos en el futuro si podremos decir que otros de los puntos en común es el éxito. Ni-Oh tiene mucha katana por pulir, es cierto. Pero no es menos cierto que tiene una buena katana con la que defenderse y pelear.

¿Os ha parecido todo esto igual que a nosotros? ¿Ganará el Madrid la Liga? ¿Añadirías o cambiarías algo si es que has probado ambos títulos? ¿Qué esperas de Ni-Oh, un buen juego o ni fu ni fa? ¿A qué huelen las nubes? Esperamos que esto te haya abierto un poco los ojos, y si no pues al menos te haya entretenido querido culpable. ¡Hasta la próxima!