Opinión - Aquí nadie violó a nadie, no se me pongan nerviosos

Ojito que esto es muy serio. Pocas veces escribo nada serio pero algún día tenía que llegar, y hoy es ese día. Puede que hayan violado a Lara, se ha dejado caer, hay quien lo insinúa. Crystal Dinamics dice que la palabra violación no está en su vocabulario, aunque las malas lenguas dicen que sí estaba, pero repentinamente se les olvidó. Es inconcebible en los tiempos que corren que haya una violación en un juego . Pero es que ¡¿Nadie piensa en los niños?!

Amigos míos, resulta un poco hipócrita proclamar a los cuatro vientos el arte del videojuego, el ocio interactivo como la máxima expresión cultural, cuando lo que nos encontramos es que el mundo videojueguil choca de bruces con imperativos económicos a diario. Habría que entrar en largas discusiones acerca de lo que es arte y lo que no, ahora mismo eso no interesa, lo que no podemos obviar es que la realidad muestra día a día que esto es una industria con sus positivos y negativos aspectos.

Puntos positivos, miles de millones. Siempre que hay dinero hay grandes obras, los valores de producción dejan entrever visos de calidad insospechados por los jugones de Spectrum y el adelanto del video entretenimiento se mueve a velocidades vertiginosas, aunque para algunos sea lento y pidan cada dos años nueva generación.

De cualquier manera, el que esto que tratamos sea industria antes que arte se traduce también en cosas tremendamente negativas que podríamos resumir en una palabra, “Hollywood”. Algo similar a lo que planteo lo comenté hace poco en otra columna, pero es difícil no encontrar nexos de unión muy finos entre la Industria Cinematográfica Hollywodiense y la industria del videojuego. En el caso de la violación, o no violación, de Lara Croft nos topamos con la tristemente habitual autocensura, igual sucedió en Medal of Honor y otros muchos. El hecho de vender o no unos millones de copias a puritanos americanos determina muy mucho los guiones de los juegos. La polémica de los transexuales en Dragon Age o las pancartas de anticristo ante Dante’s Inferno son otros ejemplos recientes que se pueden poner sobre la mesa.

De alguna manera los videojugadores nos sentimos acomplejados por el trato que tiene hacia nosotros Fox News y parece que lo más importante para la industria es que News no tenga nada malo que decir de los videojuegos, cuando más bien su charlatanería habría de ser indicativo de la cosa va bien, de que nuestro ocio está madurando. La cuestión es que parece nos conformamos con el chiste preadolescente de caca-culo-pedo-pis para que la familia Bush no se ponga nerviosa.

¿Y a estos “mataos” es a los que hay que hacer caso?

¿Cómo superar esta barrera? Esto muy difícil. Si en Europa el PEGI nos la suda a grandes rasgos, las ventas americanas de un PEGI 16 (allí llamado T de teenager) a PEGI 18 (Adults Only) varían en millones. Contra esto poco se puede hacer. Aunque, pensándolo bien, sí hay una luz de salida y esa es el tan polémico crowndfunding.

Ciertamente la financiación colectiva tiene cosas muy buenas y cosas muy malas, pero concretamente tiene una muy relacionada con el tema que tratamos. Gracias a las aportaciones se crea un colchón económico que reduce, sino elimina, el riesgo a la hora de hacer el juego. Con dos millones de dólares en el bolsillo asegurados, situación en la que por ejemplo se encuentra Tim Schafer ahora mismo, haces el juego que te da la gana, cuentas lo que te da la gana y te importa poco o nada lo que piensen los moralistas americanos. ¿Que estos juegos no serán un bombazo económico? Seguramente, pero serán un plus de madurez que pide el mundo videojueguil a voces. Esperemos que los beneficiaros de lo colectivo aprovechen esta oportunidad para hacer algo a la altura.