Opinión: ¿Cualquier tiempo pasado fue mejor?

El mundo de los videojuegos, como el del cine, se antoja algo quemado últimamente (y no tan últimamente), y uno de los motivos principales es su falta de frescura y el no saber conectar con el jugador una vez tiene el cartucho (o el CD o descargable o… bueno, lo que sea) en sus manos.

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Podemos verlo en muchos ejemplos últimamente, como por ejemplo en la escasa acogida que tuvo Epic Mickey aún siendo anunciado como el sucesor de Castle of Illusion (aberración si tenemos en cuenta que World of Illusion ocupa ese puesto sin que nadie lo comunique oficialmente), o en los intentos de sacar juegos al estilo clásico de Double Dragon que, tampoco han terminado de congeniar.

Pero, ¿por qué? ¿No son juegos que en teoría han tomado lo mejor de su versión retro y lo han adaptado a los tiempos de ahora? ¿No es eso lo que pide la gente? Si nos ponemos en la piel de las distribuidoras se tienen que estar tirando de los pelos en estos momentos y corriendo de un lado para otro intentando encontrar la respuesta. Y quizás no es tan complicada como ellos se piensan.

Los llamados títulos AAA parece que son esos juegos que todo jugador DEBE tener en su estantería, le guste o no, o al menos eso piensan los desarrolladores. Y si no, no hay más que mirar las declaraciones sobre Tomb Raider, DmC o GoW Judgement y GoW Ascension donde se dice que, según su criterio, no han dado la “talla”.

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Parece que la crisis, la saturación del mercado, la calidad de los juegos y, sobre todo, la escasez de innovación tienen nada que ver. Que todo es culpa del jugador, de la segunda mano y del pirateo. Porque, si esos juegos triunfaron en el pasado, ¿cómo no lo van a hacer ahora si además le hemos mejorado los gráficos? (sarcasmo en cotas inimaginables).

Desde luego, no hay quien nos entienda. Si nos tocan una saga, porque nos la tocan, si no la tocan, porque no la tocan… ¿o es que quizás no quieren entendernos?

La pregunta que lanzo ahora es ¿por qué esos juegos han “fracasado” (siempre en boca de los distribuidores) y sin embargo las viejas glorias triunfan una y otra vez y la gente no se cansa de ellas?

Tenemos tres ejemplos bastante claros, como son Guardian Heroes, DuckTales y Castle of Illusion, los tres remakes en HD, con un lavado de cara impresionante, pero con distinto grado de “modificación”, pero que a la vez han despertado un tremendo interés entre los futuros jugadores.

El primero tuvo un cambio de gráficos únicamente, manteniendo la jugabilidad intacta y añadiendo solo nuevos modos. El segundo recoge el testigo de NES (paraos un momento a analizar esto, que tiene tela ¿eh? que son 8 bits) y le da un nuevo aspecto en 2.5D con la jugabilidad en teoría mantenida y mejoras con respecto a la historia.

Y por último, el gran Castle of Illusion, con un lavado de cara impresionante no, lo siguiente y que nos tiene a la vez acojonados que ilusionados.

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Todos ellos tienen un denominador común y es que son juegos que en su momento gozaron de una gran popularidad y acogida que los que no los pillaron a tiempo seguramente no sepan apreciar. Temas de gráficos (por aquel entonces), BSO, jugabilidad e innovación. Todo en uno.

A título personal no deja de parecerme gracioso que, con todos los títulos que se lanzan este verano, para mí sean precisamente estos remakes en HD los que más ilusión me hacen y que, además, las empresas tengan que recurrir a ellos como medio para sacarse algunas castañas del fuego.

El caso del juego de Mickey es más que obvio, sobre todo tras el fiasco de Epic Mickey Mundo Misterioso que, por supuesto, no le llegó a la suela de los zapatos pese a venir con muchos años de supuestas mejoras.

Sonic Generations, los remakes de Final Fantasy, Dragon Quest, la saga Tales of (que tiene casi tantos remakes como juegos), y un largo etcétera no hacen más que dejar patente estas ganas de volver a lo antiguo, a lo que nos hacía cosquillas por ahí dentro cuando jugábamos, a lo retro, vamos.

Llamadme loco, pero creo que la evolución que han sufrido los videojuegos a veces deja poco espacio al jugador dentro de él, que lo dan todo demasiado mascado. ¿Os acordáis cuando la portada del juego no tenía nada que ver con cómo era en la pantalla de nuestra televisión? Es decir, ¿cómo teníamos que imaginarnos que aquellos píxeles cogían formas realistas y las montábamos en nuestras cabezas?

Ahora eso no existe. Todo esta mascado, trillado y vuelto a mascar. No hay lugar a la imaginación, pocas veces se sorprende al jugador y la innovación se resiente en todos los flancos. ¿Hay demasiada saturación de juegos? ¿Somos demasiado “experimentados” en este mundo y ya hay poco que nos sorprenda? O quizás, por el camino opuesto ¿ha cambiado tanto la industria del videojuego que ya lo vemos como un “sacacuartos” más que como un medio de entretenimiento?

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No dejo de pensar que a veces peco un poco de catastrofista en este sentido, pero sé valorar perfectamente las obras maestras que hay hoy día. Cada uno tendrá las suyas particulares, evidentemente, y precisamente ahí encontramos la gracia de todo. Hay joyas para todos los estilos y colores, algunas más objetivas que otras, por supuesto.

Sin embargo eso no quita que este redactor se sienta un poco defraudado con esta generación en cuanto a títulos que le lleguen a la patata que tenemos por corazón y que, cuando desempolvo mis consolas antiguas y les meto aquellos cartuchos de 8 y 16 bits vuelvo a sentirme como un completo novato en este mundo. Y, si me lo permitís, estoy deseando volver a sentir lo mismo, a pensar que no he visto aún nada, que me queda mucho por descubrir en los videojuegos. Que no lo he visto todo ya.