[Opinión] Del recreativo al ciber, hay cosas que no cambian

Como muchos de vosotros, soy ferviente oyente del programa de El Club Vintage, y si aún no lo escucháis estáis tardando. Para quien no lo conozca, es un programa de radio online dedicado al mundo retro, fundamentalmente 8 y 16 bits, pero sin duda, si por algo destacan estos muchachos es por profesar un cariño, un HAMOR incondicional hacia el mundo de los salones arcade y recreativos en general. Yo soy de la generación de los veintipocos y sinceramente, mi experiencia con los salones recreativos es poco más que testimonial. Sí que alguna vez fui, incluso recientemente estuve en alguno de los pocos que quedan perdidos de la mano de Dios. Sin embargo, siempre que escucho un programa dedicado a los Arcade en el Club Vintage hacen hincapié sobre el factor social que representaban estos lugares, eran foco de reunión para los jóvenes del barrio y una estancia potencial para hacer amigos para toda la vida. Justo este factor social es con el que me siento identificado y creo que no murió con los viejos salones.

Como os decía, a mí la adolescencia me pilló en el 2000 y pico, lógicamente los recreativos estaban condenados al ostracismo, pero esa función social en torno al mundo del videojuego yo la viví en mis carnes en los ciber (Nunca supe si era ciber, cyber… al que iba, en el rotulo traía ciber). Cuando escucho las historias de los contertulios del Club Vintage no paro de encontrar paralelismos con los ya míticos ciber donde pasé tantas y tantas horas.

Recuerdo como si fuera hoy el ciber al que iba y recuerdo uno por uno a todos los variopintos sujetos que allí se hallaban habitualmente. Éramos un público comprendido entre los 15 y 25, pero sin duda, éramos una grandísima familia, con nuestras trifulcas y nuestras juergas. No tendría sentido ponerse aquí a contar anécdotas de gente que no conocéis, pero os aseguro que hay historias mil y lo bonito es que aun habiendo pasado unos 10 años desde que dejamos de ir a nuestro querido Sattle.net, así se llamaba el ciber que frecuentábamos, cuando nos encontramos por la calle viejos compañeros de pantalla aún nos paramos a hablar y recordar batallas mil.

Hay historias de todo tipo,  competiciones míticas al Counter-Strike entre gente de diferentes ciber de la ciudad que terminaban a hostia limpia, cables de red desconectados accidentalmente justo cuando era beneficioso que fueren desconectados… Pero sin duda,  aquellos años pegados al teclado y al ratón en aquel local poco iluminado destacan por dos cosas: Allí empecé a fumar, maldita la hora, y allí hice amigos que son para toda la vida.

Como sucedió con los recreativos, y siguen los paralelismos, las conexiones de internet se abarataron, los ordenadores bajaron de precio y la gente poco a poco dejó de frecuentar los cibercafés hasta el punto en que se cuentan con los dedos de la mano los que quedan abiertos sin haber sido reconvertidos en locutorios o tiendas de informática exclusivamente.

Pero, ahora que ya no hay salones recreativos ni ciber ¿Dónde se reúnen los jóvenes frikis del barrio?