Análisis de Ori and The Blind Forest para Xbox One
cklw-Yu3moE

Hoy te dejamos nuestro Análisis de Ori and The Blind Forest para Xbox One, un pedazo de juego que te llegará al corazón.

Ori and the Blind Forest ha llegado sin hacer demasiado ruido, pero dispuestos a dejar una pequeña pero profunda marca en nuestro corazón. No me he puesto así de cursi porque sí, ya que este juego desarrollado por Moon Studios y distribuido por Microsoft nos adentrará en un cuento de hadas que será precioso y difícil por partes iguales.

Los acontecimientos del juego nos sitúan en un bosque encantado, que podría recordar fácilmente a muchas películas de Studio Ghibli. La historia da comienzo cuando del Árbol Encantado (que es el corazón del bosque) se desprende una hoja y de ahí nace el espíritu Ori, nuestro protagonista al que controlaremos a lo largo de la aventura. Poco después el bosque comienza a morir y salvarlo será nuestra misión, tendremos que encontrar el elemento del agua, del viento y del fuego, para posteriormente colocarlos en su lugar y así salvar nuestro hogar.

Desde el primer momento la historia del juego ya figura ser emotiva y triste, así que ten los pañuelos por si te emocionas… Luego no digas que no te hemos avisado culpable.

Ori and the Blind Forest - Análisis Xbox One

Una vez listos para empezar a jugar, aprovecha los pañuelos que tienes para secarte las lágrimas porque lo necesitarás para limpiarte la baba que se te caerá al comenzar a explorar los diferentes niveles que componen este juego hechos con un detalle impresionante. Por si fuera poco no sólo está detallado el escenario en sí donde interactuas con Ori, ya que si uno se fija en el fondo se dará cuenta del mimo que le han puesto a este juego, debido a que también está lleno de detalles que dan vida a los diferentes niveles.

Por si fuera poco también hay otra capa que está entre nuestro protagonista y el jugador, que parece que estés viendo lo que sucede en la partida desde detrás de la maleza, haciendo más inmersivo si cabe la experiencia de juego. Hay que reconocer que lo que a priori es una genialidad en algún momento puede llegar a incordiar, ya que a veces te tapará alguna parte de terreno cuando hay enemigos cerca y puede resultar molesto.

Algo semejante llega a suceder con el detallado del escenario y con el fondo, a veces el detalle es tan apurado y tan bonito que no tienes claro si algunos elementos del escenario pueden herirte o no. También hay que decir que te puedes encontrar con alguna leve caída de los FPS, pero muy aisladas y poco importantes.

Ori and the Blind Forest - Análisis Xbox One

Pese a todo, el apartado artístico es tan imponente y hermoso, que esos problemas son fácilmente perdonables.

A aquellos que afirman que el videojuego no es arte, les invitamos a jugar a Ori and the Blind Forest.

La banda sonora que te acompaña durante todo el juego es, como mínimo, impresionante. Violines, pianos y otros instrumentos que te harán sentir la vida del bosque fluir por tus oídos. La verdad es que la música cumple lo que promete, acompañar y ayudar a emocionarte, pero el problema es que a veces no cuadra del todo con la acción que se desarrolla en ese momento en tu pantalla.

La jugabilidad no se queda atrás, ya que Ori and The Blind Forest no es simplemente un paseo por un bosque encantado. Para que os hagáis una idea el juego mezcla estilos de plataformas tipo Donkey Kong Country o Rayman Legends con el famoso estilo Metroidvania, sí, ya sabes, un mapa a recorrer en 2D que se puede ir tanto horizontal como verticalmente, con componentes de exploración y zonas nuevas se van desbloqueando conforme avanzamos en la historia o conseguimos habilidades nuevas (doble salto, trepar, pisotón, ataques cargados…). A todo esto le añaden un toque RPG que nos ayudará a mejorar nuestras habilidades y estadísticas conforme obtengamos experiencia a lo largo del juego.

Ori and the Blind Forest - Análisis Xbox One

El juego no es apto para personas que sufran problemas del corazón o tengan problemas con el control de la ira, ya que la dificultad de Ori and the Blind Forest es directamente proporcional a su belleza, de hecho en algunos puntos tranquilamente puedes morir como 10 o 15 veces sin exagerar, ya que a veces pide combinar todas tus habilidades seguidas sin que te de tiempo ni a respirar. Además los controles de Xbox One responden perfectamente a los movimientos de nuestro personajillo, así que no le podrás echar la culpa a otro que a ti mismo o a los desarrolladores, por ser un poquitín cabrónidos.

Para paliar los efectos de esta elevada dificultad tenemos los puntos de guardado, que pueden ser tanto una bendición como una maldición. ¿Cómo? ¿Qué somos unos exagerados? Bueno culpable, eso ya nos lo contarás cuando juegues ¬¬. El autoguardado brilla por su ausencia ya que aparece cada mucho tiempo, normalmente has de crear un punto de guardado gastando un punto de alma, lo que significa que, a parte de tener que gestionar la energía, si no creas ese punto y mueres volverás al último creado… que puede ser muuuy lejos. Por otra parte, si guardas en el momento en el que hay un pico alto de dificultad, se hará un poco menos tedioso repetirlo hasta que consigas pasarlo. En esos puntos de guardado es donde también puedes mejorar tus habilidades con tu experiencia obtenida.

Ori and the Blind Forest pondrá a prueba tu paciencia.

Ori and the Blind Forest - Análisis Xbox One

Hay que reconocer que las 8 horas de media aproximadamente que dura Ori and the Blind Forest (en función de lo que te entretengas a recoger más células de alma, vida o experiencia) no se hacen pesadas, el juego va cambiando mucho conforme vas recibiendo habilidades nuevas y los niveles que a parte de ser muy diversos, conforme avanza el juego añaden más desafíos diferentes que evitan que el juego se vuelva repetitivo. Todas esas habilidades están perfectamente armonizadas entre sí y hace que cuando estás por el final del juego, te puedes pasear por todo el mapeado como si te dieses un paseo por el parque cuando antes sudabas para pasar un simple tramo.

La principal pega de sus habilidades reside en su ataque base, que es una bolita que lanza rayos cuando pulsas el botón de atacar si el enemigo está suficientemente cerca, con lo que tu sólo tienes el factor de la proximidad a la hora de atacar, cosa que puede resultar poco divertido.

Puestos a sacar pegas, hay que admitir que le haría falta un retoque en lo que a jefes finales se refiere, ya que hay pocos y casi parecen enemigos normales un poco dopados y con sólo una o dos mecánicas que aprender. Otra cosa que estaría bien que tubiese es el viaje automático, que a veces has de ir a una zona a otra que está en la otra punta y se agradecería bastante. También tiene un problema con el seguimiento de la cámara, y es que si caes muy rápido la cámara no te sigue bien y tarda en reaccionar, con lo que seguramente te saldrás de la pantalla.

Ori and the Blind Forest - Análisis Xbox One

Otra pega que tiene Ori and the Blind Forest es la escasez de modos de juego, que sólo tiene el principal y una galería de vídeos para volver a ver la historia. Para colmo una vez terminas la trama principal, con la excusa del viaje único e irrepetible la partida queda finalizada y no puedes seguir jugándola, con lo que si uno se deja algún coleccionable o quiere completar algunos logros no queda otra que fastidiarte y empezar otra partida. Nuestra recomendación es que cuando el juego te diga que no podrás volver atrás, guardes, salgas y copies tu partida actual en otro hueco, para así poder jugarla después.

Para acabar os dejo una última comparación muy gráfica: Ori and the Blind Forest es un juego similar al conejo asesino de los Caballeros de la Mesa Cuadrada (de la película de los Monty Python), muy bonito pero a la vez mortal de necesidad.