OutRunners – Bit'em Up (LXIII)

Para la ración arcade de hoy nos ponemos un poco nostálgicos y pegamos un salto hasta 1992, año de publicación del último título de la saga Out Run que podríamos enmarcar dentro de los clásicos, OutRunners. Hoy en día recordamos el original con especial cariño, pero la verdad es que este título no tiene nada que envidiarle, pudiendo llegar a considerarse incluso el mejor de toda la saga.

Si os soy sincero guardo un especial recuerdo de esta máquina por ser una de las últimas de las que pude disfrutar en unos recreativos clásicos, de los de toda la vida, aquellos que eran centros de actividad juvenil antes de que llegasen las salas arcade típicas de los centros comerciales.

Aunque las bondades de OutRunners no son precisamente pocas hay dos que destacan entre todas las demás desde mi particular punto de vista. La primera de ellas es la grandísima variedad de vehículos que podemos seleccionar antes de empezar a jugar, los cuales por supuesto tenían distintas características que los hacían más o menos propicios para distintos estilos de conducción, llegando incluso a determinar la dificultad del juego.
La otra gran característica de este juego era la opción multiplayer que permitía gracias al mueble en el que iba “montado”. El mueble básico permitía jugar a dobles simultáneamente gracias a sus dos pantallas, dos asientos y dos de todo (pedales, marchas, etc.), pero es que también se podía ensamblar dos muebles para permitir jugar hasta cuatro personas al mismo tiempo. Jugar contra la máquina era ya de por sí divertido, pero lo de poder jugar in-situ contra tres amigos en tiempo real era una verdadera garantía de piques y diversión.

Respecto de lo que el propio juego nos ofrecía una vez que nos poníamos a los mandos difería bastante de lo que estábamos acostumbrados. Como ya he dicho antes lo primero que debíamos hacer era elegir uno de los vehículos disponibles, los cuales a pesar de ser ficticios estaban claramente basados en coches reales. En la versión que se publicó en Mega Drive teníamos disponible en forma de secreto desbloqueable un vehículo más que en realidad resultaba ser el Fórmula 1 de Virtua Racing.
Una vez seleccionado el vehículo y ya dentro de la carrera debíamos elegir por qué “circuito” empezábamos disponiendo de dos opciones distintas denominadas como Este y Oeste, siendo el Gran Cañón y San Francisco respectivamente el “comienzo” de cada uno de ellos. La manera de avanzar era exactamente igual que en sus predecesores, llegaba un momento que nos encontrábamos con la bifurcación de turno y debíamos elegir cual de los dos caminos disponibles tomábamos para seguir adelante. Al haber dos “circuitos distintos” nos encontrábamos con distintos escenarios en función de cual eligiésemos, aunque la verdad es que más de uno de estos escenarios estaban disponibles en ambos recorridos aunque no fuese en el mismo orden.

Los gráficos de este juego, todavía en 2D, eran simplemente espectaculares. El total aprovechamiento de la tecnología de ese momento permitió que nos encontrásemos con un gran nivel de detalle. Las animaciones de los vehículos era muchísimo más fluida que lo que podíamos estar acostumbrados respecto de los predecesores. Los escenarios por su parte estaban perfectamente ambientados en función de la región o zona que representasen. No sólo nos encontrábamos con unos fondos muy bien definidos y detallados, si no que los elementos habidos a cada lado de la carretera tenían un nivel detalle espectacular para la época.

Si os consideráis fans de Out Run en particular o de la saga en general y jamás le habéis echado el guante a este juego, de verdad, no sé a qué estáis esperando.