Llegamos al final de esta temporada. La polvora se ha prendido y va a estallar. Os lo contamos en esta crítica de Peaky Blinders 5×06.

Peaky Blinders es una serie que se cocina a fuego lento para, repentinamente, estallar en una explosión de fuego, sangre y destrucción. Los Shelby son tan temperamentales como un purasangre desbocado y sin ronzal que le calme, pero a veces la sangre fría y la planificación gana a eso. Veamos qué tal ha ido este Peaky Blinders 5×06.

La serie de la BBC pone fin a esta quinta temporada con un capítulo lleno de sorpresas y acción. Los diálogos, antes que los actos, cobran mucha mayor importancia, y la política y el movimiento entre bastidores alcanza un valor mayor.

Así pues, Thomas se reunirá con personalidades importantes para tratar el tema del auge del fascismo en Inglaterra, cuyo punto álgido veremos en este episodio, rozando incluso lo desagradable si no comulgas con sus ideas (y más te vale no hacerlo, desgraciado).

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En anteriores temporadas de Peaky Blinders, al final, Tommy siempre ganaba. “No pararé hasta encontrar a alguien a quien no pueda vencer”. ¿Será Mosley este enemigo? En este episodio lo sabremos, de cara al final, cuando Thomas consiga llevar a cabo (o no) el asesinato.

Pero lo mejor del capítulo y lo más importante está de cara a la mitad de episodio, donde Michael empezará a jugar sus cartas, poniendo realmente en jaque a Thomas y sentando las bases de la siguiente temporada. Mientras, vemos que la salud mental de los hermanos mayores Shelby está cada vez más deteriorada. ¿Afectará esto al su liderazgo frente a la nueva generación? Veremos en futuras temporadas, porque esta ya ha dado su adios.