Plants vs Zombies The Last Stand – Bit'em Up (LIX) | GuiltyBit

¿Hay alguien que no haya jugado jamás a Plant vs Zombies? Aunque la respuesta sea que jamás de los jamases habéis tenido nada que ver con este título, seguro que habéis oído hablar de él.

Gracias a SEGA también podemos disfrutar de Plant vs Zombies en los salones recreativos. Hace ya algunos meses os hablamos de un caso parecido, el de Flappy Bird, aunque siendo sinceros la verdad es que la conversión a arcade del juego que nos ocupa hoy tiene mejor pinta. El principal motivo es que en este caso no estamos antes un simple y directo port metido en el mueble de una recreativa, si no que el juego ha sido totalmente rediseñado para la ocasión.

A tanto llega el rediseño “sufrido” que hasta podéis despediros de la característica cámara pseudo-cenital que nos ha acompañado hasta ahora en nuestros smartphones. Gráficos y jugabilidad no penséis que se han quedado atrás, ya que estas dos características también han cambiado lo suyo.

Lo que más nos chocará inicialmente es que la distribución de la pantalla es vertical en contraposición de lo que estamos habituados con la mayoría de recreativas, que sean o no panorámicas suelen tener la mayoría las pantallas en posición horizontal.
El entorno del juego nos sitúa en un mundo hecho con gráficos tridimensionales que, a pesar de no ser especialmente punteros, cumplen a la perfección a la hora de mantener la esencia cartoon del juego. Mundo en el que nos adentraremos desde una perspectiva en primera persona, así que podríamos decir que este juego lo etiquetaríamos en el género de los shooter on rails.

A pesar de estas diferencias (y de alguna más que todavía no os he dicho) nuestro campo de visión será “exactamente” el mismo, ya que aunque sea en primera persona, abarcará como hasta ahora el jardín por el que irán avanzado los zombis ansiosos de cerebros, a menos que nosotros se lo impidamos. Así que veremos de frente cómo estos putrefactos seres irán avanzando lentamente con la intención de hacerse con el control de nuestro jardín.

Otra de las diferencias es que ya no tendremos a nuestra disposición distintos tipos de plantas con las que enfrentarnos a las hordas de zombies que nos acechen, si no que tomaremos el control de uno de los vegetales luchadores concretamente. Durante esta peculiar aventura seremos una Peashooter, la planta que casi sirve de icono para el juego. Esto implica que los disparos de esta planta ya no serán automáticos y que deberemos ser nosotros quienes “apretemos el gatillo” manualmente, ayudados por la mirilla que podremos controlar para apuntar mejor.

A pesar de que este cambio nos limita bastante de cara a tener una posibilidad de victoria frente a los zombis, la verdad es que además de disparar los típicos guisantes, también podremos realizar distintos ataques. Durante el juego aparecerán en determinadas ocasiones unos globos que irán flotando y de los que colgará un paquete que esconden distintos tipos de power-ups. Para conseguirlos no tenemos más que disparar (y acertar, lógicamente) para poder hacernos con el contenido del paquete.

En la parte inferior de la pantalla de juego hay como una especie de enredaderas y una especia de óvalo en el centro, pues en realidad es una marcador. De normal estará vacío (color verde) e implicará que sólo podremos realizar el ataque normal, pero dentro de él se mostrarán distintos símbolos en función del power-up que tengamos activado en cada momento.

Plants vs Zombies The Last Stand

La recreativa está disponible en dos formatos cuya principal diferencia es el tamaño de la pantalla, 42” para la estándar y 60” para la versión deluxe, la cual también añade ciertos detalles en el diseño del mueble. Y antes de terminar por hoy, otro de los detalles de esta curiosa máquina es que, durante el juego, contaremos con dos marcadores, siendo uno de ellos el típico en el que se van sumando los puntos que vamos acumulando, y el otro será el que nos indique cuantos tickets conseguiremos una vez que la máquina nos muestre la tan odiada frase de GAME OVER. Siendo sincero, nunca he visto que en España los tickets intercambiables por trastos regalos hayan llegado a triunfar, pero en territorios como en Estados Unidos no son pocas las máquinas y salones que utilizan este sistema de recompensas.