Primeras impresiones de Project Cars 2

Las primeras impresiones de Project Cars 2 me ha dejado clara una cosa: no estamos ante un título más de conducción, sino ante un arduo simulador deportivo.

Seré honesto: tras haber completado DiRT 4, se me quedó un sabor algo agridulce. Codemasters me ofreció un chicle algo estirado y mascado que mi paladar no pudo degustar como debiese. Es un juego fácil de controlar: a poco que eches dos o tres carreras, entenderás el comportamiento de cada vehículo. No me ha parecido tan fácil la nueva obra de Slighty Mad Studios, donde la exigencia va por bandera. Dentro primeras impresiones de Project Cars 2.

Difícil no: dificilísimo

El reto de montarse en un coche y acabar por delante de tus rivales puede parecer sencillo. Máxime si hablamos de títulos como Forza Motorsport o DiRT 4. La sensación de querer ser difícil desde el minuto uno es fácilmente palpable en Project Cars 2. Ello habla muy bien del trabajo de Slightly Mad Studios.

Ya hablando en materia, la sensación de conducción es realmente fiable: la distancia de frenado es amplísima, la aceleración en las cuervas se siente real y los giros cerrados cerrarán muchas victorias a más de uno si no se toman correctamente.

Al sentarme en la consola, pensé enfrentarme a otro juego más. “Un simulador de los otros tantos que he probado”, me dije. Falsa sensación: las primeras impresiones de Project Cars 2 me dejaron clara una cosa, y es que únicamente los paladares más exquisitos podrán disfrutar del título.

El realismo brilla por su presencia, precisamente: algo muy buscado hoy día en la conducción. La frustración tras coger el mando y salirse de cuatro curvas consecutivas es muy real (creedme que lo es), pero más frustrante es apenas mantenerse en la carretera. Cosa que, personalmente, me sucedió con el Volskwagen Polo RX en Finlandia, tierra nevada por excelencia. Apenas pude mantener el coche treinta segundos en el trazado principal. Desesperante.

Cabe decir: ello no es malo, ni muchísimo menos. Son necesarios estos tipos de juegos para apreciar la dificultad en el género de la velocidad. Pero resulta curioso cómo se apuesta por una ardua jugabilidad que castiga tanto al valiente por exceso como al cauto por defecto. La IA resulta ser penitente en exceso, y no se siente nada difícil de adelantar. Claro es que la demostración en las primeras impresiones de Project Cars 2 no estaba en la máxima dificultad. Lo complicado está en uno mismo no en el resto de los participantes.

primeras impresiones de Project Cars 2

Modos y vehículos

Los modos de juego disponibles en esta corta demo fueron dos. Primero, una serie de carreras ante otros pilotos, donde adelantar determina quién es el mejor piloto de la parrilla; el segundo, por el contrario, es una aventura en solitario en el que batirse contra uno mismo se siente más satisfactorio que nunca. El motivo es simple: notar que mejorar uno mismo ante el reloj será clave para dominar y luego competir ante otros pilotos. Correr solo implica recorrer trazados, salirse de las curvas y chocarse contra muros; posteriormente, y tras correr mucho solo, podremos lanzarnos a las carreras, con el trazado conocido, la distancia de frenado aprendida y las chicanes localizadas.

La cantidad de coches disponibles era amplísima. Mercedes, Lamborghinis y BMWs competirán en circuitos cerrados; Lotus contará con monoplazas para correr en NASCAR y sus circuitos ovalados; Citröen, Volskwagen y Ford contarán con sus más icónicas máquinas para rallies. No los tengo todos apuntados, pero creedme que hay muchísimos. Ah, y los circuitos. Pude probar tres: Catalunya, NASCAR y Finlandia con nieve. Sin embargo, hay muchísimos más disponibles que pronto descubriremos.

Conclusión

Project Cars 2 viene quemando rueda, y de qué manera. Es un gran simulador deportivo: un muy gran simulador deportivo. Es exigente, es puñetero y es difícil. Los que busquen eso en un simulador, lo tienen fácil: solo queda esperar a septiembre para disfrutarlo.