Razer Sabertooth - Análisis Periféricos

Razer no afloja y se saca de la manga un controlador para Xbox 360 y PC que es una maravilla. Si bien es cierto que no es inalámbrico, solo podemos achacar ese defecto ante una ración de ventajas que dejan a cualquier mando del sector en una posición muy alejada. De hecho, es una lástima que este Sabertooth no sea compatible con Xbox One.

Un mando para dominarlos a todos.

A primera vista lo que más nos llama la atención de Sabertooth es el diseño: se trata de un mando pequeño, en concreto algo más que el original de Xbox 360 y con una disposición de botones cómoda. El pad analógico ha sido debidamente modificado para que no haya posibilidad de error, algo que no ha ocurrido en 10 años de Xbox 360 y que aún seguimos esperando, pero bueno. Ya sabemos en qué se gasta el dinero Microsoft.

Los botones de acción X, A, B e Y han sido ubicados de modo que su respuesta sea medio segundo más rápida y los sticks traen una cobertura verde para evitar que nos resbale el dedo. Los de manos sudorosas pueden estar tranquilos por fin.  Por último, en el frontal del mando apreciamos la disposición de logotipo de la empresa pero no os asustéis, que queda la mar de bonito, oye.

Montando Sabertooth

Razer Sabertooth viene acompañado de un pequeño kit compuesto por un destornillador y unos botones, como si de un mueble de Ikea se tratase. Estos botones pueden ser acoplados en la parte trasera y hacer la función de botones extra. De este modo el controlador Sabertooth nos ofrece hasta 6 botones nuevos que son los cuatro de atrás y los dos ubicados en la parte superior del mando, junto a los gatillos. Por supuesto todos son programables para que hagan todo lo que queramos. No, eso no, jugablemente.

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Para gustos, programaciones.

Programar es sencillo, como en Ikea, presionamos uno de los botones inferiores y nos aparecerá el logo de la marca en la pequeña pantalla central. Presionamos otra vez y entramos en el modo programación, en el cual elegiremos qué botón extra hace cual función. Me explico. Si estamos jugando a un juego de fútbol y no queremos disparar a puerta con el botón reglamentario, podemos programas a uno de los botones traseros para que cumplan dicha función con tres sencillos pasos. Es algo simple y que satisfará a más de uno, sobre todo en shooters.

Otra de las ventajas de Sabertooth es que puedes guardar la configuración de la programación de botones en un perfil, lo que simplifica mucho las cosas a la hora de cambiar de juego. Si, por ejemplo, uno cambia de Halo 4 a Test Drive Unlimited 2, con solo cambiar de perfil pasaremos de una configuración shooter a una de conducción, ahorrando tiempo y eliminando frustración.

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Colega ¿dónde está mi mando?

Como punto negativo de Razer Sabertooth solo puedo enfocar hacia la correa que hace sus veces de cable. Se trata de una correa hecha de un material resistente y a su vez es complicado que se cruce y se hagan nudos. Aún nos preguntamos cómo narices han conseguido anular los instintos primarios de enredarse que tienen todos los cables por naturaleza. Asombroso. El pero es la rosca que une cable con mando, que a veces pierde fuerza y el mando automáticamente se desactiva, generando situaciones donde perdemos el control del juego por una mala sujeción.

En definitiva.

Razer Sabertooth es la mejor opción si estás pensando en hacerte con un mando no estándar para tu Xbox 360 ( y obviamente para PC). Su peso apenas inexstitente, su excelente ubicación de botones y su facilidad de programación hacen de Sabertooth un mando único para cada jugador. Como elemento negativo hacemos hincapié en un cable que a veces va por libre y pierde la conexión con el mando, nada que no se arregle apretando la rosca de sujeción. Razer Sabertooth es el mejor mando que puede pasar por tus manos, palabra de culpable.

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