Reflexiones Dominicales: Superdeimos

Los que sigan habitualmente este blog, recordarán que servidor opinó sobre como veía el futuro de los videojuegos. En ese artículo, di una visión tal vez un tanto oscura del devenir de esta industria a algo intangible, que no podremos ver ni tocar, pero si consumir. Algo artificial y a lo que malamente podremos tenerle algún cariño.

Pero hay algo que es mucho más oscuro y mucho más dañino que la mera falta de un soporte físico y lo que es peor, que no es algo a medio o largo plazo, si no que ya lo tenemos encima. Evidentemente hablo de los DLC.

No me voy a poner en plan abuelo cebolleta y decir eso de “en mis tiempos si que vivíamos bien, con el Spectrum, el Amiga, la NES, la Master System y sin Internet”, pero si recalcar que hay cosas en las que más que avanzar, vamos dando pasos hacia atrás.

Lejos queda aquella época en la que las compañías regalaban mapas extra en sus juegos, si, niños, habéis leído bien, REGALABAN y que apoyaban a la comunidad. Ahora los Kotick o Riccietiello de turno han transformado la industria en un sacacuartos de maneras muy sangrantes, pero lo de los DLC, se lleva la palma.

Siempre he considerado que cualquier añadido que alargue la vida útil de un videojuego es algo muy beneficioso. Puedo entender que los DLC, no son algo necesariamente malo y aunque se traten de MODS de pago hechos por la compañías cuando antes era todo gratuito, puedo comprender que traten de sacar rédito de esta modalidad. Porque a fin de cuentas no es más que un extra, que si quieres lo compras o no.

El problema viene dado en que las compañías han adulterado los que son los contenidos descargables por algo muy distinto. Una cosa es que haya gente que se gaste sus 15 euros, que para eso son suyos, en 5 mapas del Call of Duty, que aún pudiendo ser un añadido pobre y escandalosamente caro, es un extra a fin de cuentas. Y otra muy diferente, es que haya editoras que se dediquen a mutilar sus juegos para que tengas que pagar a parte algo que se supone que debería estar ya en el precio inicial.

A mi personalmente me parece vergonzoso que haya empresas que se dediquen a venderte los trajes, personajes o armas extra, cuando era algo que siempre fue gratuito, porque lo que están haciendo es aprovecharse del fanboy que todos llevamos dentro y aunque indigno, puedo entender que lo hagan porque a fin de cuentas no son ONGs. Pero lo que no me parece normal, es que haya videojuegos a los que les faltan capítulos de la trama para cobrártelos aparte, con la “excusa” de que no son importantes para la resolución del argumento, véase por ejemplo Assassin’s Creed II o el más escandaloso aún del Prince of Persia y su “Epilogo”. Tampoco me parece de recibo que si yo compro un juego, todo el contenido de MI disco, no lo pueda utilizar y menos aún el que no me avisen claramente de que estoy pagando 70 euros por un videojuego que no puedo disfrutar al 100% sin volver a pasar por caja.

Estamos llegando a un punto de no retorno en el que veo que la industria ya habla de los futuros DLC antes si quiera de que salga un juego a la venta, sin el menor pudor y con total descaro. Han visto el lucrativo negocio y están destruyendo sus propias obras con total de sacar más tajada.

Los videojuegos van camino de convertirse en algo similar a las pizzas. Si la cosa continua como hasta ahora, veremos videojuegos con una pobre base inicial, eso si cobrada a precio de una “experiencia completa” y a la que tendremos que ir añadiendo “ingredientes” o DLC para que esa insípida obra se convierta en algo apetecible. Resultado, que los videojuegos serán a gusto del consumidor, si, pero a costa de pagar más por algo que ya se debería incluir de inicio y como consecuencia todos tendremos visiones distintas a de un juego en base a los diferentes DLC que hayamos comprado o no.

Puede que algunos penséis que mi visión de los DLC en el futuro es catastrofista, pero pensad ahora, si hace 4 años os llegan a decir que veríamos muchos juegos a los que les faltan capítulos de la trama principal o que veríamos títulos con numerosos contenidos descargables con el sospechoso tamaño de unos pocos kilobytes, ¿os lo creeríais? Yo, desde luego, no y francamente es algo que produce mucha intranquilidad de cara al futuro de los videojuegos.