El sandbox: ¿ha perdido la originalidad?

¿Qué tipo de juego es aquel en el cual las posibilidades son casi infinitas, el mapa es extenso y explorable y, normalmente, suelen ofrecer diversión a raudales? Si has pensado en el género sandbox, ¡bingo!, has acertado, culpable. Una temática amada por muchos al igual que odiada por otros tantos. Sin embargo, hay que reconocer que grandes títulos de la industria siguen este modelo, así como Grand Theft Auto o Red Dead Redemption, obras maestras de un exponente del género como Rockstar. Ahora bien… ¿ha perdido ya la originalidad esta dinámica de juego?.

Antes de nada, hay que descubrir el por qué triunfan estos títulos. Se puede decir que es porque colocan al jugador en un mundo lleno de posibilidades y oportunidades pero llevadas al extremo. Sin embargo, al estar dentro de una pantalla, estas opciones “varían”: en GTA podemos ser penalizados si matamos a un inocente, pero no iremos a la cárcel como sí lo haríamos en la vida real. O, más allá, en la vida terrenal se escapa de nuestras manos el luchar contra monstruos o lanzar hechizos como sí hace Geralt de Rivia en The Witcher. Aparte, estos juegos llevan aparejada la exploración y las misiones secundarias, lo cual aumenta las horas vertidas al título en números a veces incontables.

El sandbox: ¿ha perdido la originalidad?

En GTA V las posibilidades son infinitas: carreras de lanchas, atracos, deportes…

Pero… ¿por qué nos preguntamos más arriba si estos juegos han perdido la originalidad?. Básicamente, dos motivos son los que hacen recapacitar sobre la dinámica que están tomando estos juegos, ambos con importancia similar. El primero de ellos, por la carencia narrativa que presentan. En caso de que haya buena historia, el jugador se acaba desviando de esta por la cantidad abrumadora de opciones que tiene a su alrededor. Muchas veces, la finalidad en estos juegos es sobrevivir al mundo hostil en el que se encuentra el personaje (Rage o Fallout, en mundos post-apocalípticos, pero GTA es básicamente lo mismo solo que en la sociedad actual) y apenas encontramos algo que nos enamore en estos juegos más allá de algún personaje carismático.

El segundo motivo es la explotación que está sufriendo el género como mecánica de “ventas seguras”. Al haberse puesto tan de moda, los estudios parecen haberse visto forzados a recurrir al sanbox  y es un gran error. Juegos como Metal Gear (el cual, en mi opinión, no le ha sentado nada bien el cambio), Zelda o Mirror´s Edge van a explorar dicha temática sandbox.

Por si fuera poco, en 2016 se presentan una abrumadora cantidad de estos juegos: a los ya citados Zelda y Mirror´s Edge se suman No Man´s Sky, Horizon: Zero Down, The Division, Far Cry Primal, Dead Island 2 o Mafia 3. Ahí es nada. Algunos continuaciones de sagas, pero otros son IP´s totalmente nuevas y “recién nacidas”.

Como conclusión, hay que reconocer que el género sandbox es el que más posibilidades ofrece al jugador y los cuales ofrecen (normalmente) más diversión debido a la cantidad de actividades por hacer, pero no se debe caer en la fórmula fácil de sandbox como método de ventas y habría que apostar más por las buenas narrativas.