Spheroids - Análisis Xbox One

Spheroids es la nueva creación de Eclipse Games. Tras Super Toy Cars y el reciente Tachyon Project, el estudio español se inspira en Pang para traernos una aventura donde hay que salvar al mundo del ataque de las esferas asesinas.

Nos ponemos en situación: el mundo ha sido invadido por una extraña plaga de esferas mortales. Nuestro amigo, el científico loco, parece ser el único que sabe qué hacer para acabar con ellas y nos encomienda la labor, que realizaremos en ocho diferentes escenarios como puede ser la fría Rusia o la pintoresca India. Al comienzo de cada escenario, se nos presenta un nuevo tipo de enemigo cuyas debilidades debemos aprender para así dar matarile una vez metidos en faena.

Spheroids es un juego que comienza siendo muy fácil y… acaba igual. Los enemigos son variados, pero el modo de acabar con ellos es siempre el mismo: hacerles chocar contra el garfio, única opción ofensiva con la que contaremos. Unos enemigos resistirán más que otros, pero todo se basa en la paciencia y en medir los tiempos con algo de acierto.

Cada comienzo de escenario cuenta con su propia máquina Not Plybius, una suerte de tienda donde canjearemos las monedas que encontremos por útiles como el doble garfio o una unidad más de vida. Realizadas las compras, toca recorrer el país en cuestión y sortear sus peligros. Por un lado, las propias esferas, y por otro, el escenario.

 

Spheroids es un juego de plataformas donde debemos evitar caer al vacío, ya sea mediante saltos o el uso de un gancho con el que encaramarse a según qué zonas. Al final se trata de retos testimoniales que nos entretendrán unos minutos antes de llegar a la zona de horda, donde una serie de esferas nos avasallarán hasta que acabemos con todas. Entonces podemos continuar hasta la siguiente zona hasta y liberar la totalidad del escenario. Así durante ocho localizaciones.

Si algo se le puede achacar a Spheroids (aparte de no haber llegado localizado al español) es su falta total de dificultad. Repartidos por el escenario hay una serie de puntos de guardado, donde reapareceremos en caso de muerte. Da igual las veces que caigamos, volveremos a la vida y solo tendremos que llegar a la zona de horda de turno (a veces el punto está al lado) y seguir destruyendo esferas. Incluso, según la ubicación, las propias esferas se destruyen y podemos avanzar sin esfuerzo. Al menos, para darle emoción, se han incluido una serie de potenciadores durante la batalla, como son la dinamita (destruye a un numero aleatorio de enemigos dentro de un marco de explosión) o el escudo (que repele una serie de golpes), elementos que nos darán cierta ventaja táctica.

Si por esto fuera poco, Spheroids es terriblemente corto. Tres horas son suficientes para acabar el juego y conseguir todos los logros (para tres en concreto necesitaremos empezar de nuevo) y gran parte de esos minutos los habremos gastado en renacer y continuar destruyendo esferas. Además carece de modo multijugador, algo que le hubiese dado algo más de vida.

Pero Spheroids no es un mal juego, ni mucho menos. Es divertido y frustrante a partes iguales. Los escenarios, dentro de su simpleza gráfica, son variados, llenos de detalles y retos. Las esferas nos obligan a seguir una estrategia, que se va al garete cuando se juntan varias y pasamos a depender del factor suerte y nuestros reflejos. Gráficamente combina elementos retro con unos enemigos esféricos y detallados.

La historia, sin descubrir nada, está cargada del humor negro que profesa nuestro amigo científico antes de empezar cada nivel. El apartado sonoro cuenta con unas melodías acorde con la estética, muy trabajadas y acertadas, aportando ritmo a la acción.

Spheroids es perfecto para aquellos que buscan algo distinto, algo añejo, que ya no se hace. Si obviamos la clara referencia a Pang, la nula dificultad y la monotonía de su estructura jugable, nos queda un juego muy divertido y algo frustrante, que pondrá a prueba nuestra habilidad y nuestra paciencia. Por su ajustado precio (7,99 euros), merece la pena intentarlo.

Pang ha vuelto en forma de niño rubio
Sabor añejoDivertido, a pesar de la falta de dificultadEl apartado sonoro es muy acertadoBuena combinación gráfica de elementos retro y enemigos detallados
Más corto que un suspiroDificultad inexistenteSe echa en falta más detalle en los escenariosSin localización al español ni modo multijugador
6.9Nota Final
Jugabilidad6
Gráficos7.5
Sonido8
Historia5
Diversión8
Puntuación de los lectores 0 Votos
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