The New Zealand Story – BitBack | GuiltyBit

The New Zealand Story es de esos juegos que marcó un punto de inflexión, de esos que consiguió convertirse en todo un icono en los sistemas de 8 bits a pesar de su simpleza, o tal vez gracias a ello. Sea como sea este título llegó a convertirse en todo un clásico que no pasó inadvertido en su época.

Más allá de los gráficos, la jugabilidad o el planteamiento general, el juego tenía un algo que tal vez no lo hizo único pero sí muy especial, y es que todo el juego en sí mismo es jodidamente adorable. Y esto pasa precisamente por hacer que el protagonista sea un kiwi, y nos referimos al pájaro que no puedo volar, no a la fruta que ayuda a ir al baño.

El diseño de todos los personajes del juego, pero sobre todo de nuestro protagonista, es lo que hoy en día se vendría a denominar kawaii, por lo mono que es y esas cosas. Pero que no os engañen las apariencias porque Tiki (este es el nombre de nuestro protagonista) es de endemoniarse fácilmente y salir en busca de aventuras y algún que otro encontronazo con quien se le ponga por delante. Y es que como para no endemoniarse. El argumento nos plantea el secuestro de una bandada (no tengo muy claro si bandada se puede usar para los kiwis) de estas adorables aves por parte de un león marino, foca o yo qué sé. Uno de ellos consigue escapar y no dudará ni un momento en acudir al rescate de sus compañeros, entre los que se encuentra su novia Phee-Phee.

The New Zealand Story

Si el argumento os parece simple se debe principalmente a que es más simple que el mecanismo de un chupete, pero qué queréis si lo que tenemos delante es un plataformas. Aunque la jugabilidad plataformera de este juego no es para nada simple. Puede que sí sea simple desde el punto de vista del planteamiento y puesta en marcha, pero ello no implica que estemos ante un juego sencillo o fácil, si acaso todo lo contrario.
Los escenarios pueden ser recorridos libremente de izquierda a derecha y viceversa, diferenciándose ligeramente de los típicos juegos de plataformas en los que una vez que avanzabas en una pantalla no podías volver a lo ya recorrido. A esto hay que sumarle la estructura laberíntica de cada escenario y que nos obligará a pasar, traspasar y volver a pasar por los mismos lugares hasta alcanzar nuestro objetivo.

Los enemigos que se atrevan a interponerse en nuestro camino terminarán siendo derrotados a base de flechazos gracias al arco que Tiki usa como arma. A este objeto del que dispondremos desde el principio tenemos que sumarle otros objetos algo peculiares y de los que deberemos hacer uso puntual y frecuentemente. Se trata de una especie de “vehículos voladores”, por llamarlos de algún modo, de los que tendremos que valernos para poder alcanzar las áreas más elevadas e inaccesibles y así poder avanzar. Os recuerdo que aunque nuestro protagonista es un pájaro, es de uno de los pocos tipos que lo de volar no lo llevan muy bien.

The New Zealand Story

Y por ir terminando os comento una curiosidad por si alguien no se había dado cuenta en ese detalle, todos los escenarios del juego están basados con mayor o menor exactitud en distintos emplazamientos de Nueva Zelanda. Vale que el nombre es bastante explícito y este apunte es un poco tonto, pero yo por si acaso lo comento, por si alguno estaba distraído y no se había enterado.