The Punisher – Bit'em Up (LVII) | GuiltyBit

Con el reciente estreno de Los Vengadores: La Era de Ultrón me ha sido imposible que vengan a mi cabeza algunos de los mejores videojuegos basados en los personajes de Marvel. Hubo una época en que las salas arcade estaban llenan de Vengadores, mutantes y demás superhéroes o incluso villanos, pero de entre todas las recreativas he elegido la que (para mí) es una de las mejores, The Punisher.

Seguro que hay alguno que estáis pensando que he metido la pata porque el Castigador nada tiene que ver con el universo cinematográfico que se ha montado Marvel, y no estáis equivocados del todo a pesar de que sí guarda alguna relación. Este arcade permitía jugar a dobles, siendo Nick Furia el personaje controlado por el segundo jugador. Vale que esta relación está muy cogida con pinzas por ni siquiera es “el mismo” Nick Furia, pero como he dicho antes es una de las mejores recreativas y merecía que escribiésemos sobre ella.

The Punisher

Fiesta de cosplayers: The Punisher y unos Ryu y Ken no muy acertados.

El hecho de ser uno de los mejores videojuegos de Marvel no es coincidencia, puesto que Capcom es quien estaba detrás del desarrollo de esta máquina, y ya sabemos que el combo Capcom-Marvel ha sido de los que más alegrías nos ha dado en forma de videojuego. Los de Megaman eligieron un planteamiento clásico cuyo éxito estaba garantizado allá por los 90, así que diseñaron lo que mejor sabían hacer, un beat’em up o como los llamábamos antes, “yo contra el barrio”.

Las comparaciones con Final Fight son más que obvias ya que habrá momentos que incluso tendremos la sensación de estar ante un spin-off de la famosa franquicia de Capcom en lugar de un juego propio e independiente. De hecho es más que acertada la mezcla de la “filosofía finalfightesca” con la propia personalidad agresiva de The Punisher.
Aunque no llega a los límites de violencia de alguna de las colecciones de cómic basadas en este personaje, la verdad es que el juego no escatima en detalles a la hora de representar armas o muertes. No es que el juego sea sangriento, pero sí que es bastante explícito en determinadas situaciones.

La jugabilidad de la que hace gala es más que completa, pero no esperéis nada del otro mundo, los beat’em up eran los reyes de las recreativas en los 90 y se aplicaron el cuento de “si algo funciona, para qué cambiarlo”. Así que nos encontraremos con unos controles que ya habíamos experimentado en otros juegos del género (sobre todo en los de Capcom) en los que podremos movernos por el escenario en ocho direcciones, atacar, saltar y ejecutar especiales. Como punto positivo y dinámico es que la gran variedad de armas nos brindarán la posibilidad de realizar distintos tipos de ataques, a lo que hay que sumar las granadas, un item de muchísima ayuda y que iremos acumulando para poder usarlas a modo de ataque especial secundario.

The Punisher

La mía muy hecha, por favor.

Si las últimas películas basadas en The Punisher os han dejado tan mal sabor de boca que habéis llegado a pillar manía al personaje (algo totalmente lógico, por qué no decirlo), os puedo asegurar que las reacciones que provocaba esta recreativa eran totalmente distintas. Porque si hay que decirlo se dice, este es uno de los mejores arcade que jamás ha existido.

Jugando uno sólo era muy divertida, pero jugando a dobles era algo espectacular. Piques a la hora de recolectar objetos, puntos, items de recuperación de energía, armas… querer ser quién derrote a un determinado enemigo, pedir ayuda gritando a pleno pulmón cuando varios enemigos de acorralaban y veías cercano tu game over… a pesar de que era un multijugador al uso tenía un algo especial que hacía casi obligatorio tener que jugar dos personas por la diversión extra que ello suponía.