¿Te gustaría que el, a priori, inofensivo avance en el que trabajas se usara para el mal? No, no es una sinopsis de videojuego, es lo que les ha pasado a los desarrolladores de HoloLens.

Toda tecnología tiene su cara amable y su zona gris. Las HoloLens de Microsoft son un gran invento que puede ayudar a mejorar la vida de miles de personas. Lamentablemente, también hay quien puede encontrar utilidades menos bucólicas a las gafas de realidad aumentada de los de Redmond, aunque no todo el mundo en la compañía está dispuesta a que esto pase.

Al parecer, la compañía dirigida por Satya Nadella se ha hecho con un contrato de casi 500 millones de dólares para surtir al ejército de estados Unidos de gafas AR que, suponemos, no usarán para jugar a Minecraft. Un grupo de trabajadores la compañía, denominado Microsoft Workers 4 Good, se ha rebelado contra este acuerdo (aquí podéis leer su carta abierta al CEO de Microsoft), arguyendo que ellos firmaron un contrato para desarrollar productos que mejoraran la vida de las personas, no que ayudaran al ejercito a perfeccionar sus estrategias de aniquilación.

Este grupo de trabajadores, que soñaba con que su trabajo ayudara a cirujanos, ingenieros y desarrolladores de videojuegos, pide a Microsoft que cancele el contrato y que pida disculpas públicamente. Sería genial que esto sucediera, aunque es altamente improbable. Lo único que nos queda es dar voz a este loable grupo de personas que, a riesgo de sufrir represalias por parte de quien le da trabajo, sigue firme en sus convicciones antibelicistas.

Justo durante este fin de semana se han presentado las HoloLens 2 y, como bien afirma MW4G, ahí no había ni rastro de militares, tan solo artistas, doctores y trabajadores mejorando sus capacidades a través de la herramienta.

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