Los creadores de Metro: Last Light trabajaban hacinados

Como dice el dicho, no es oro todo lo que reluce. Algo que se puede ver perfectamente si comparamos el último tráiler de Metro: Last Light con las supuestas condiciones de trabajo de sus desarrolladores, de las que Jason Rubin, ex directivo de THQ, ha estado hablando recientemente.

Jason Rubin

Las declaraciones se han producido para el medio Gamesindustry y, a pesar de que Rubin le ha estado echando flores a 4A Games diciendo, por ejemplo, que el juego funciona sobre un motor desarrollado por ellos mismos y que compite con motores que han sido desarrollados por más ingenieros que personal ha tenido 4A Games en todo el proyecto. No obstante, lo más sorprendente que ha comentado Rubin han sido las condiciones de trabajo:

Tenían que sentarse en sillas plegables, codo con codo en lo que parecía más una cafetería de alguna escuela que un estudio de desarrollo.

De hecho, Rubin dijo que tampoco se podían conseguir sillas mejores ya que en Ucrania la única forma de conseguirlas es mediante contrabando. Y no solo hacía falta contrabando de sillas, sino también de ordenadores y software:

Cuando 4A necesitaba otro kit de desarrollo, o un PC de alta gama, o lo que fuera, algunos de 4A tenían que volar hasta los Estados Unidos y llevarlo de nuevo a Ucrania en una mochila para intentar que no se lo confiscaran los oficiales de la aduana.

Desde luego, si esas son las condiciones de trabajo de estudios punteros en tecnología, seguro que fliparíamos con trabajos de menor “categoría”.

Fuente: GamesIndustry