Twitch será más transparente

El servicio de retransmisión de partidas en streaming más popular del momento, Twitch, (entre cuyos usuarios más habituales y culpables estamos nosotros) continúa protagonizando las páginas de más rabiosa actualidad consolera.

twich transparente

Luego un poco de colonia y queda limpio, limpio

A la reciente confirmación de su compra por Amazon, se une ahora una aclaración por parte de la empresa: resulta que tras haber renovado sus políticas corporativas, la plataforma indicará qué streamer está siendo patrocinado y cuál no. De esta manera pretende romper de una vez por todas con el contenido publicitario difuso, pues no han sido pocas las críticas vertidas a determinados jugadores por lanzar comentarios perfectamente estudiados, o por callar los que no lo eran tanto.

Ésta era una de las grandes preocupaciones entre los jefazos de Twitch, como el propio Matthew DiPietro (Vicepresidente del área de Marketing y comunicaciones de la compañía) ha reconocido en el blog oficial de la famosa plataforma, “los jugadores tienden a interactuar de manera escéptica con nuestro ecosistema porque no saben qué es contenido pagado y qué no. Eso abre la puerta a la crítica para los influencers”.

Con esto, la plataforma persigue una mayor objetividad y veracidad para sus canales, para que las intenciones de todas aquellas compañías que pretendan mediar en la decisión de compra de algún espectador de manera sibilina, sean realmente identificadas como tales.

A la alegría y alboroto de los usuarios de Twitch tras haber sido publicado este comunicado, ha sobrevenido cierta incertidumbre, pues en contra de lo que algunos pretendían, esto no será aplicable a los tratos más específicos establecidos entre los jugadores que emiten en directo y los espónsor. El mismo DiPietro ha querido aclarar que lo que hagan los streamers es cosa suya ya que las nuevas políticas afectarán únicamente a “todo el texto, elementos gráficos y redes sociales integradas en las partidas, de carácter promocional o esponsorizadas”

¿Seguirá reinando el escepticismo después de todo?