Valve, amablemente, os cuenta qué coño pasó en Steam el otro día

El día 25 de diciembre por la tarde/noche fue un perfecto simulacro de caos en la red. Parecía que Steam había caído presa de un ataque infórmatico, y nuestras cuentas bancarias estaban con el culo al aire. El hecho de que la tienda Steam apareciera en cirílico y que en tu perfil de usuario salieran los datos de otro tipo eran los aderezos perfectos para que el pavor se diera una barra libre en las redes sociales.

Steam fue trending topic mundial, y de repente todo se llenó de cuñaos que nos daban todo tipo de consejos para conservar nuestros perfiles inmaculados. Finalmente todo pareció ser un error en la caché del servicio, y Valve ha emitido un comunicado explicando qué demonios fue lo que pasó y qué es lo que se ha visto comprometido.

Según los esbirros del tito Newell, quedaron al descubierto datos de unos 34.000 usuarios -un servidor incluido-. Estos datos incluyen dirección de facturación, los cuatro últimos dígitos del teléfono asociado a Steam Guard, el historial de compras, los dos últimos números de la tarjeta de crédito y la dirección de correo electrónico.

Desde Valve aseguran que no se pusieron al descubierto números completos de tarjetas, contraseñas ni teléfonos, y juran y perjuran que no se podría haber llevado a cabo transacción alguna en esos momentos de caos. La compañía trabaja ya para descubrir qué perfiles de usuario quedaron expuestos, para contactar directamente con ellos y darles directrices, tranquilidad y esperemos que una compensación por el susto.

También se ha confirmado la causa del desaguisado, que parece ser tuvo su origen en un ataque DDoS mucho más grande de lo que suele afrontar la empresa -según Valve, generó un 2000 % de tráfico más que un día normal de ofertas de invierno-, y que concluyó en un fallo de la caché. Al parecer Valve subcontrata una empresa secundaria para absorber las peticiones negativas y filtrar las de usuarios legítimos hacia Steam, pero en la segunda oleada del ataque DDoS algo falló, con erótico resultado.

Estas cosas volverán a suceder, y seguramente algún día se líe de verdad. Espero que este “simulacro” os haya hecho recapacitar sobre dónde ponemos nuestras cuentas bancarias. A mí, desde luego, sí.