Video Games Live: la magia dentro de la música

Las artes audiovisuales han estado intrínsecamente ligadas a la música desde sus orígenes. A principios del siglo XX el cine era mudo ya que no había manera de incluir una pista de audio junto a la de vídeo. No obstante, las películas que se grababan entonces a la hora de proyectarse, se acompañaban con música que se representaba en directo e in situ.  Los directores de esta etapa primigenia del cine eran conscientes de que el acompañamiento musical era muy importante para subrayar la emotividad de algunas escenas. Sobre todo en aquellos momentos en los que el lenguaje audiovisual y los movimientos de cámara no estaban asimilados.

CARRUSEL video games live

Con el paso del tiempo, el sonido llegó al cine y, con él la música. Las bandas sonoras se fueron orquestando cada vez más y alcanzando grandes magnitudes. No es raro encontrarse hoy representaciones de obras de Ennio Morricone o John Williams, por mencionar a los dos compositores más famosos, en los auditorios de cualquier parte del mundo.

Esta evolución se podía extrapolar fácilmente a los videojuegos. Mientras que los primeros compases de este, entonces, nuevo medio eran prácticamente mudos (Pong), poco a poco se comenzaron a introducir melodías compuestas íntegramente por sonidos de ordenador.

Al igual que el cine, con el paso del tiempo las orquestas llegaron a los videojuegos y algunos compositores comenzaron a hacerse de notar. Uno de esos músicos es Tommy Tallarico y en su haber se encuentran pequeñas grandes joyas como Earthworm Jim o Prince of Persia (el original, no el aborto de 2008). No obstante, a diferencia del cine, la música de videojuegos todavía no había hecho acto de aparición en los auditorios hasta hace realmente poco.  Y si esa situación ha cambiado es gracias a Tallarico y a Video Games Live.

tommy tallarico

Video Games Live es un espectáculo, con todo lo que representa esa palabra. Así lo pude comprobar durante el último concierto de su gira, que tuvo lugar en Madrid el pasado 9 de noviembre. La premisa de Video Games Live es bien clara: la orquesta del país o ciudad al que acude la organización interpreta diversas melodías de videojuegos bajo la batuta de un director de orquesta invitado, con Tallarico como mente articuladora y con varios artistas invitados que poco tienen que ver con la música clásica.

Como decía es todo un espectáculo, ya que no es un concierto al uso sino que las luces y los secuencias extraídas directamente de los videojuegos son una constante durante las casi tres horas que dura el show. Pero Video Games Live también es un espectáculo porque Tallarico es un auténtico personaje. Es verdaderamente chocante ver a toda una orquesta, con sus trajes y vestidos habituales, en posición para tocar y que de repente llegue un tío con cazadora de cuero, vaqueros y una guitarra eléctrica colgada a la espalda, y comience a hablar directamente con el público. Me imagino que siendo primo de Steven Tyler, cantante de Aerosmith, llevará los conciertos en la sangre.

Las dos partes en las que se dividió el concierto estaban muy claramente diferenciadas. La primera era una muestra de potencial, de buen hacer, de preparación. Con la segunda parte llegó el verdadero clímax. Estuvo bien escuchar los temas de Zelda, Mega Man o Castlevania durante la primera parte, pero todo eso se me olvidó en cuanto llegó la segunda. Kingdom Hearts, con imágenes de los clásicos de Disney en pantalla, me tocó la fibra; mientras que al interpretar a World of Warcraft sin darme cuenta me encontré a mí mismo recordando con cariño los días que pasé recorriendo Azeroth, desde Páramos de Poniente hasta Cuna del Invierno.

videogames live

Pero sin duda, el mejor momento fue el cierre. Tallarico, como guitarrista, y Riva Taylor, una de las artistas invitadas, como cantante; interpretaron Still Alive, de Portal. Una nota de color muy divertida que supuso el broche perfecto para el concierto.

Entre las críticas que he leído, lo más habitual que se decía era que había partes que eran playback. Ante eso, mi respuesta es clara: nos ha jodido. ¿Cómo narices van a representar en directo temas y canciones que han sido remezcladas y editadas a posteriori? Si no se hiciera así, estoy seguro de que mucha gente se iría con mal sabor de boca ya que las interpretaciones no se parecerían a las originales que recuerdan.