Westworld, 5 motivos por los que no debería haber segunda temporada

Tras el magnífico final de temporada de Westworld, los fans nos preguntamos si de verdad merece la pena o no hacer una segunda temporada. Os damos nuestras razones por las que no deberían de hacerla.

Cuando una serie acaba de una forma tan redonda como la que hemos visto en Westworld, es difícil imaginarse una segunda temporada que pueda mejorar lo presente. Nos pasa lo mismo con Stranger Things. Las cosas se cierran de una forma muy buena y reabrirlas puede ser algo… complicado. Sobre todo par que todo tenga un sentido.

Aquí os reunimos los motivos por los que pensamos que no debería de haber una segunda temporada de Westworld. Pero también tenemos motivos por los que sí queremos verla. Somos así de bipolares. ¿Qué opináis vosotros, culpables?


1. Todas las preguntas se han respondido

El final de la primera temporada de Westworld es uno de los finales más redondos que hemos podido ver en una serie últimamente. No juega con cliffhangers absurdos que te dejen meses pensando en qué va a pasar hasta que se te olvide ejemTheWalkingDeadejem. Responde prácticamente a todas las grandes dudas generadas durante toda su trayectoria: quién es Wyatt, qué pasó con Arnold, quién es el Hombre de negro, qué es el Laberinto…

Crear un nuevo argumento pondría en serios aprietos a muchos de estas respuestas que han quedado perfectamente cerradas. Sería necesario crear nuevos personajes que encajen bien en la nueva historia y que no alterasen la antigua. Y lo que es más importante, crear nuevas preguntas que sean capaces de responder a las que se han creado al final de la temporada y que sigan un camino similar al de la historia original.

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Muy complicado de hacer. Ya hemos visto muchas veces que estirar el chicle es malo. Acaba no sabiendo a nada.

2. Todos los personajes consiguen lo que quieren

Por otro lado, prácticamente todos los personajes han conseguido lo que querían. Dolores ha comprendido su destino, Teddy ha conocido la verdad sobre Wyatt, Ford ha implementado su nueva narrativa y ha sido sincero con todas su creaciones, Bernard ha descubierto quién es realmente, Maeve ha conseguido su revolución y William se ha enfrentado a lo que buscaba, un juego más profundo en el que de verdad puede sufrir daño e incluso morir.

Nadie se ha quedado sin su pieza del pastel. Incluso los que parece que no lo consiguen también lo han logrado. Las muertes de algunos protagonistas han ocurrido después de haber descubierto la verdad sobre sus tramas, así que se puede decir que todos han salido “contentos”. Sí, es escabroso, pero así es.

3. Los cabos sueltos no son importantes para la trama

Hay bastantes aspectos en el capítulo que marcan un precedente para una segunda temporada: los samurais, el destino incierto de Logan, Maeve bajando del tren para buscar a su “hija” o el anfitrión que Hale y Sizemore mandan fuera del parque. Pero, si lo pensamos detenidamente, ¿de verdad quedaría algo en el aire si, de repente, decidieran no seguir con la serie?

Y es que ninguna de estas escenas es indispensable para la trama. Los samurais pueden ser una mera curiosidad, para que sepamos que estaban trabajando en otros parques. Bien, un dato interesante.

En cuanto a Logan, podemos deducir que simplemente fue cabalgando en pelotas hasta que llegó al pueblo más cercano y pudo salir del parque o que alguien lo encontró. Alguien que no fuese un perturbado sexual, claro. Si no, va apañado

Maeve ha conseguido más o menos lo que quería, y volver a por la niña sería solo una parada más hacia su libertad. Y el anfitrión liberado significaría un pequeño triunfo de Hale sobre Ford, pero con la muerte de este y la que se lía al final, esto ha quedado un poco difuminado.

4. Bien está lo que bien se planea

Esta temporada ha sido increíblemente buena. Ha tenido un desarrollo muy bueno pero lo más importante: un final aún mejor con el que dejan todos los cabos bien atados  (o casi todos).

Se nota que todo el guión ha estado bien planificado de principio a fin y que los capítulos han girado entorno a dicha trama, y no al revés como suele ocurrir con muchas series. Es evidente que cuando los guionistas diseñaron el final de la serie ya tenían en mente una continuación, pero seguramente no con todos sus cabos bien atados.

Muestra de ello es que esta segunda temporada no la esperamos pronto. Ni si quiera se atreven a aventurar que pueda llegar en 2018. Y es que hace falta mucho tiempo para que algo pueda tener una calidad similar.

5. Ya no sería tan original

Hay que reconocerlo. Pese a basarse en la historia de una película de hace tiempo, Westworld es bastante original en su argumento. Y este factor sorpresa es uno de los grandes elementos que ha conseguido tenernos enganchados a la pantalla tantas y tantas horas.

Sacar una continuación implicaría repetir esta ambientación, tanto la del oeste como la futurista, y esta sensación de estar viendo algo nuevo empezaría a caer. Lo hemos visto con muchas series que, en su momento, rompieron moldes. The Walking Dead, pese a ser una serie de zombies, sorprendió por su forma de contar las cosas. Sin embargo, su espiral de repetición empieza a causarle estragos.

A lo mejor esperar uno o dos años para sacar una nueva temporada de Westworld consigue darle una falsa sensación de frescura. Pero desde luego, no será lo mismo.


Con todo esto queremos decir que, a pesar de que sería interesante ver cómo evolucionan los acontecimientos finales, si Westworld acabase aquí no pasaría nada. Aún estaríamos ante una gran serie de HBO, que nos ha hecho pensar, sufrir y emocionarnos.

Además su final deja muy pocos cabos sueltos. Este motivo hace que dé un poco de miedito ver cómo van a continuar y por donde van a tirar, ya que a veces es mejor dejar las cosas como están.

Si han salido bien no estiremos el chicle y empecemos a fastidiarla. Anda que no hay series con primeras temporadas brillantes que se han echado a perder por las ansias de estirarlas…