Wii U. Miremos la situación con perspectiva

Los últimos rumores apuntan a que la Wii U, próxima sobremesa de Nintendo, tendrá una potencia equivalente, a grandes rasgos, con PS3 y 360. Pero parece que en ningún caso podrá ser competidora de las futuribles plataformas de Sony y Microsfot. “¡¿Cómo?!” pensaríais al verlo, yo el primero. Pero lo cierto es que no hay tanto de que sorprenderse.

Echemos un vistazo atrás en la historia. ¡¡ULTRA 64!! ¡¡Nintendo 64!! Alucinante, frente a consoluchas de 32 míseros bits, Nintendo traía a nuestras hogares la auténtica revolución, la auténtica potencia de 64 macanudos bits… Nintendo apostó por la potencia y perdió la jugada, una jugada que parecía ganada, 64 bits, frente a 32. ¿Hay discusión? Pues sí que hubo…

Posteriormente apuestan una vez más por la potencia, GameCube era una consola que se desenvolvía con mucha soltura, que miraba de frente a cualquier contemporánea. Pero nuevamente ¡flap! Fracaso.

Entonces pongámonos en la piel de los padres de la indiscutible Super Nintendo y valoremos qué hacer. La potencia no parece solución, así que apuestan por la innovación a otros niveles. Así llega Nintendo DS con su doble pantalla y poco después, ante la perplejidad de millones de hardcore gamers retorcidos de la risa, Wii, una GC con un control de movimiento. Pero resulta que la que más se ríe en esta hilarante historia es la propia Nintendo. Se ríe de autenticas bestias con procesadores de infarto, blu-rays, comunidades online de locura. Literalmente, Nintendo parte la pana en ventas con una tecnología de hace 10 años y un sensor de movimiento al que podemos tildar de basto en el mejor de los casos.

Ahora yo me pregunto: ¿Por qué Nintendo habría de cambiar nada? Hay una máxima en esta vida, cuando todos te imitan es que vas por el buen camino, y resulta que maquinones como Xbox 360 y PlayStation 3 han terminado por “inspirarse” en una consola que no permite ni ver una película en DVD, a la vista tenemos Kinect y Move desprendiendo originalidad desde el minuto cero.

El futuro yo no lo veo, pero en lugar de pensar: “¿Cómo va a ser posible que Wii U tenga alguna oportunidad en la próxima generación de consolas?” La pregunta más apropiada sería: “¿Por qué no habría de ser un rotundo y soberano éxito?”

A modo de conclusión, yo por ahora no siento el más mínimo interés en la consola de la tablet, pero por alguna razón ahí fuera hay millones de personas dispuestas a pagar por este sistema. Por más vueltas y vueltas que le doy a la cabeza, la explicación de esta conducta no la logro comprender de ninguna manera, al menos de ninguna manera que pueda exponer en menos de un folio, pero lo que no dudo es que esto es un hecho.