Wolfenstein: The Old Blood - Análisis PC

MachineGames y Bethesda nos traen Wolfenstein: The Old Blood, una expansión en forma de precuela que nos vuelve a poner en la piel de B.J Blazkowicz en su retorno al Castillo Wolfenstein. Amantes de los shooters y todos aquellos que disfrutasteis del más que notable reboot de la saga, Wolfenstein: The New Order lanzado justo hace un año, quedáis invitados a leer este análisis. ¿Merecerá la pena The Old Blood? Vamos con él.

Hacía casi diez años que no pisábamos el temido e imponente Castillo Wolfenstein; por fortuna, los chicos de MachineGames han logrado hacer un trabajo realmente bueno con esta expansión, en la que no sólo nos adentraremos en los aposentos de este emplazamiento, sino que recorreremos otro tipo de instalaciones, como laboratorios o calabozos, y otras localizaciones como catacumbas, pueblos y cementerios. Todo esto, en una aventura llevada con un ritmo más que decente en el que utilizaremos todas las mecánicas vistas en el fantástico The New Order, que nos recordaron, y nos han recordado en esta expansión, que aún hay esperanza para los que buscamos calidad y buen hacer en shooters en primera persona para un sólo jugador.

Como os hemos dicho anteriormente, The Old Blood nos sitúa justo antes de los hechos acontecidos en The New Order, donde MachineGames creaba una realidad ficticia en la que los nazis conquistaban el mundo por completo. Nos encontramos en el año 1946, y las fuerzas aliadas deciden infiltrar a nuestro querido B.J Blazkowicz en las líneas enemigas con el fin de recuperar unos documentos con información sobre el paradero del General Calavera, villano de The New Order. Obviamente, esta misión de infiltración sale mal y al pobre Blazkowicz le toca volver a pasarlas canutas mientras aniquila hordas y hordas de nazis en su lucha por encontrar los dichosos documentos.

Resulta curioso que desde el estudio encargado de su desarrollo como desde Bethesda se haya puesto tanto énfasis en la vuelta al famoso castillo, cuando en verdad esta localización resulta ser aproximadamente la mitad de la aventura, teniendo dos partes bien diferenciadas en esta historia. La primera, la que conocemos, transcurre en el interior del Castillo Wolfenstein donde nos encontramos con clásicos tiroteos en calabozos, laboratorios, aposentos, catacumbas…con un cierto sigilo demasiado acusado que más adelante os explicaremos.  La segunda parte acontece fuera del castillo, en pueblos, villas, cuevas, tabernas, cementerios y excavaciones donde se mezclan otros elementos conocidos de la saga Wolfenstein, como el esoterismo y los muertos vivientes. Sí, nos vamos a cargar unos cuantos zombies nazis, las cosas como son.

Durante nuestra estancia en el castillo hemos observado que en ocasiones se nos impone el sigilo como única forma de avanzar en la historia, sobre todo durante la primera hora de juego, y da la sensación de que el sistema no llega a estar implementado todo lo bien que debiera, dando como resultado nuestra muerte en la mayoría de los casos.  Puede que el principal problema es que estemos demasiado acostumbrados a los fantásticos tiroteos propuestos por el título, pero realmente se hace aburrido y soporífero estas partes sigilosas, con unos enemigos que parecen vernos o intuirnos desde distancias realmente lejanas.

Una vez que pasamos este amargo trago, el juego vuelve a las mecánicas vistas en The New Order, con unos diseños de niveles realmente buenos donde podemos siempre escoger que ruta seguir, pudiendo ir directamente a saco o por el contrario, decidir flanquear por zonas ocultas y secretas, y acabar antes con algunos enemigos sigilosamente, sobre todo con los malditos comandantes que pedirán refuerzos a la mínima sospecha. Este diseño de los niveles resulta más diverso una vez salimos del castillo, pero sin duda es uno de los mejores aspectos del juego.

Jugablemente, este The Old Blood no innova prácticamente en nada en comparación con The New Order, y eso no es algo que se tenga que tomar a mal. Continuamos con la clásica mecánica frenética de matar enemigos, recoger rápidamente munición, salud y blindaje, y avanzar hacía algún lugar seguro donde recargar y vuelta a la acción. A esto tenemos que sumarle un buen elenco de armas: pistolas con silenciador, rifles de asalto, de francotirador, escopetas, metralletas pesadas de los enemigos…destacando que algunas de ellas las podremos llevar por partida doble, lo que hace que llevemos la palabra destrucción como carta de bienvenida. Entre las pocas novedades, destacamos de nuevo el sigilo explicado anteriormente y un par de armas; la primera una tubería que nos permitirá acabar con enemigos sigilosamente, abrir trampillas y escalar muros; la segunda es una pistola que dispara cartuchos explosivos bastante demoledores.

La inteligencia artificial en ocasiones peca de ser demasiado inteligente, pues saben donde encontrarte de forma relativamente rápida, apareciendo refuerzos demasiado pronto cuando no acabamos perfectamente con los enemigos de un tiro a la cabeza, esto molesta cuando necesitas varios golpes de cuchillo para acabar con un enemigo o un par de disparos con la pistola con silenciador, donde mágicamente el resto de soldados se percatan de tu presencia aunque no te vean. En cuanto a los enemigos, seguimos encontrando perros de vigilancia, soldados rasos, soldados pesados, los grandes soldados mecánicos que son los más duros, los zombies nazis que resultan algo pesados al encontrarse casi siempre en grupo, y los jefes finales, que si bien no son del todo originales cumplen su propósito perfectamente cuando lo requiere la historia.

En cuanto a esto último, The Old Blood no llega a enganchar tanto como The New Order. Desgraciadamente su historia no llega a la altura del juego original por varias razones. En primer lugar se trata de una expansión que tiene una duración de en torno a 6 horas, 5 horas si sois rápidos o jugáis en menores niveles de dificultad, u 8 horas en el caso de que la dificultad sea elevada y os guste descubrir todos los secretos que esconden los niveles, que por cierto son bastantes, teniendo zonas secretas y extras escondidos minuciosamente.

Esta expansión nos sitúa en una “simple” misión de infiltración anterior a los hechos de The New Order, donde debíamos dar la vuelta a una guerra decantada hace años, en este contexto se aprecia la menor importancia del argumento. De igual forma, no contamos con una base de operaciones ni un elenco de personajes secundarios tan genial como el que veíamos en The New Order, donde además se ahondaba en sus pensamientos y sentimientos durante las misiones y entre las mismas, con unas cinemáticas impresionantes, algo de lo que carece The Old Blood y echamos mucho de menos.

A esto debemos sumarle los dos villanos de esta expansión, Rudi Jäger, carcelero del Castillo Wolfenstein, y la jefa de la división paranormal del Tercer Reich, Helga Von Chabbs, no resultan tan carismáticos ni se da la oportunidad de llegar a conocerlos mejor a través de escenas, vídeos o diálogos. Todo esto podemos traducirlo como “falta de profundidad”, y es que, aquí donde nos damos cuenta de lo gran juego que resultó ser The New Order en prácticamente todos los aspectos, sobretodo en el ritmo argumental de su historia. Lástima que la expansión que nos ocupa en este análisis no llegue a tal punto.

Si gráficamente The New Order no os defraudó, esta expansión tampoco lo hará, puesto que utiliza el mismo motor gráfico, el iD Tech, teniendo sus mismos puntos fuertes y sus carencias. Bajo PC, el juego se mueve realmente bien, notando una mejora en la optimización si lo comparamos con el juego lanzado el año pasado. Con el equipo utilizado para su análisis (AMD FX-6300, NVIDIA GTX 760 de 2 gigas, 8 gigas de RAM en Windows 8.1 x64 bit) el juego se mueve perfectamente a 60 imágenes por segundo a 1080p con todas sus opciones gráficas maximizadas, que por cierto son bastantes y nos dan la oportunidad de configurar el juego de acuerdo a nuestro PC.

Entre los puntos fuertes tenemos que destacar la fluidez, el diseño de las armas, la espectacularidad de las mismas mientras acabamos con los enemigos, la destrucción de algunas coberturas que vuelan en pedazos y en ocasiones la iluminación. Por contra, el iD Tech sigue presentando problemas de popping exagerados con una carga de texturas que aparece y desaparece a medida que nos movemos. Ya dijimos con The New Order, que Bethesda necesita renovar su motor, y lo volvemos a pedir con The Old Blood. En general, no defrauda, pero creo que a estas alturas se le puede pedir más a un shooter desde el punto de vista visual.

En el sonido no tenemos ninguna pega, con un doblaje excelente que podemos disfrutar en todos los personajes, sobretodo en los pequeños monólogos que nos cuenta el genial Blazkowicz a lo largo de la aventura. Los efectos de sonido resultan tan atronadores y espectaculares como en The New Order, siendo en la banda sonora donde echamos de menos algún que otro tema que le diera algo más de epicidad.

Wolfenstein: The Old Blood no supone una vuelta de tuerca al género, y no innova respecto a su hermano mayor lanzado el año pasado,  aún así tenemos una expansión muy recomendable para los amantes de la saga y de los shooters en primera persona. Pese a tener solamente modo para un sólo jugador, podemos disfrutar de una historia de en torno a 6 horas, poniéndose a la altura de casi cualquier competidor en cuanto a duración; aunque es cierto que algún modo multijugador podría haberle venido como anillo al dedo, lástima no tenerlo. A esto, debemos sumarle una serie de desafíos que nos permiten volver a superar ciertos niveles de la historia y mejorar nuestras puntuaciones.

Por último, recordaros que Wolfesntein: The Old Blood puede comprarse en Steam por 20 euros, siendo otra razón de peso para hacerse con él. En definitiva, una expansión que os dejará muy buen sabor de boca.

Wolfenstein: The Old Blood - Análisis PC
Tenemos que tomar The Old Blood como lo que es, una expansión para uno de los mejores shooters que vimos durante el pasado año, y esto es algo que no paramos de recordar mientras lo hemos jugado, tanto para lo bueno como para lo malo. El título sigue proponiendo las mismas mecánicas que vimos en The New Order, su frenetismo, destrucción y gore a la hora de enfrentarnos a multitud de enemigos continúa siendo su principal reclamo. Por desgracia, la historia no llega a ser ni de lejos tan buena, ni larga, como la del juego original; tampoco disfrutamos de las grandes escenas, cinemáticas, entre misiones que teníamos en The New Order. Gráficamente no sorprende ni en su máxima configuración y Bethesda debería ir renovando el Id Tech, aunque es un juego que disfruta de una buena fluidez y optimización. The Old Blood presenta un contenido muy apetecible a aquellos que jugaron a The New Order, no es mejor, ni mucho menos, incluso tiene aspectos en los que se queda por debajo, pero obviamente nos encontramos ante una expansión de algo menos de 20 euros, un hecho que permite explicar los aspectos en los que se queda corto. Si disfrutasteis con The New Order, haceros con esta expansión sin dudarlo, tiene todos los ingredientes que podemos pedirle a un shooter para un jugador, y más tratándose de una expansión.
Volver al castillo Wolfenstein y matar nazis ya es de por sí una buena noticia.Mecánicas de shooter clásico muy pulidas, con una acción frenética y divertida.Buen diseño de niveles.
Wolfenstein: The New Order.Por como se sienten las armas, Bioshock Infinite.Cualquier shooter, aunque la experiencia no sea la misma.
8.1Una gran expansión
Gráficos7.5
Sonido8.5
Jugabilidad9
Modos de juego / Historia7.5
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