Xbox ya no es una consola, es un ecosistema

Xbox One, tal y como la conocemos ahora, fue lanzada hace poco más de dos años y medio. Siendo realistas, no ha conseguido hacerle casi ni cosquillas a la líder en ventas, PS4, motivo por el que Microsoft ha decidido presentarnos en el reciente E3 una nueva idea para su departamento de videojuegos. Un ecosistema complementario a los frentes que tiene abiertos actualmente.

No son pocos los que ha comentado que los planes explicados por Phil Spencer durante la conferencia son, más o menos, un tiro en su propio pie. Pero quizás esta nueva estrategia tenga una razón de ser y, sobre todo, puede que traiga un soplo de aire fresco a la competencia entre fabricantes de consolas. Vamos a repasar las que serán las tres claves de este nuevo ecosistema según hemos podido ver en el E3.

Lo que dice Microsoft

Para empezar, porque así lo eligieron en Microsoft para abrir su conferencia, la presentación de la Xbox One S. Un modelo slim como los que ya estamos acostumbrados a ver desde hace unas generaciones, más pequeño, más eficiente y con mejores capacidades de almacenamiento.

Teóricamente, si hacemos caso de las palabras de Spencer, no hay diferencia en cuanto a potencia, pero corre el rumor de que sí que podría haberla. Seguro que no tardarán en aparecer comparaciones cuando alguien pueda echarle el guante y me atrevo a decir que, aunque compartan la misma arquitectura, el funcionamiento será más fluido.

La segunda clave, algo que no paramos de oír cada vez que presentaban un juego, es que ya no habrá títulos exclusivos de Xbox One, todo el catálogo se publicará también para PC. En este punto es cuando empezó la tensión entre los usuarios, algunos por sentirse traicionados, otros por no entender nada y algunos otros por la grata sorpresa de poder jugar a todos esos juegos en sus ordenadores. Digamos que Quantum Break y Rise Of The Tomb Raider han sido una especie de prueba para este paso, para entender hasta qué punto son compatibles un sistema y otro y qué cambios necesitan en Xbox para facilitar estos lanzamientos simultáneos. Tengo bastante claro que Microsoft no va a desarrollar dos veces ningún juego.

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Y para terminar, como golpe de gracia, Project Scorpio. No sabemos si cuando llegue en las navidades de 2017 se llamará Xbox One Premium o algo por el estilo, pero Spencer asegura que no es una nueva generación, sino un añadido para aquel que quiera una definición superior en los juegos. D

e hecho, ha remarcado un detalle con bastante énfasis y es que el que no tenga una televisión 4K no tiene ningún motivo para jubilar su actual Xbox One (o la One S en caso de que se la compre ahora). Básicamente porque Scorpio sólo añadirá esta característica a los juegos. Una vez vistas estas tres decisiones de Microsoft de cara a Xbox y Windows 10, tengo bastante claro lo que nos vamos a encontrar por parte de la compañía de Bill Gates en los próximos meses.

Lo que hemos entendido

Para hacer una explicación fácil y rápida (y para toda la familia), hablemos de como se van a relacionar entre si los elementos de este ecosistema. Microsoft va a plantear su gama con cuatro escalones: Xbox One, Xbox One S, Scorpio y PC de gama alta. Todos funcionando con Windows 10 y compatibles con todos los juegos, pero cada uno reproduciéndolos con una calidad y una velocidad diferente. Exactamente igual que pasa ahora con los ordenadores que funcionan con distintas configuraciones de potencia, todo dependiendo del grado de inversión que el usuario quiera hacer en su sistema de juegos.

Pero si Xbox One S no es más potente que Xbox One, ¿por qué son dos escalones diferentes? Según los creadores de Gears Of War 4, los usuarios de One S notarán una mejora de rendimiento con respecto a One. ¿Quiere decir eso que Microsoft nos engaña? No.

La potencia bruta seguramente siga siendo la misma, pero al igual que desconectar Kinect le supuso un gran beneficio, la nueva hornada de consolas seguramente sea más eficiente, aunque no sea más potente. Una mejor gestión de recursos, un cableado más moderno, mejor refrigeración, muchas son las variables que pueden mejorar una consola sin necesidad de aumentar sus especificaciones. Es probable que allí donde la Xbox One no llegaba a cumplir con los ansiados 1080p y 60 fps, la One S sí que lo consiga sin perder calidad en el camino.xbox ecosistema

Perdón por ser tan preguntón, pero ¿por qué Scorpio y PC también están separados? Si la futura consola ya funcionará a 4K y 60 fps, ¿qué harán de más los ordenadores? Pues ese es el principal dilema que me plantean las decisiones de Microsoft.

Sabemos que esta nueva máquina será capaz de procesar 6 teraflops, por lo que se asegura que no le faltará potencia. Para haceros una idea, una Nvidia GTX970 se queda en 4 teraflops de esos y ya se anunció como una tarjeta gráfica 4K ready. Lo que no nos contaron es que para conseguirlo hay que rebajar los niveles gráficos a la mitad o menos si quieres una tasa de framerate constante. Con la llegada de las nuevas GTX1070 y 1080 se han superado esos problemas y se puede jugar con dicha resolución sin ningún problema, o sea que si todo avanza a este ritmo, los PC de aquí a un año y medio superarán estas prestaciones.

Yo creo que Scorpio podrá llegar a ofrecer 4K a 60 fps, pero no hay que perder de vista una cosa, lo que vemos en pantalla lo podemos dividir en tres variables (aunque haya muchas más): resolución, tasa de refresco y calidad gráfica. En los sistemas actuales, consolas y ordenadores de gama media, es imposible conseguirlo todo, lo que implica sacrificar algún elemento. Xbox One y PS4 suelen quedarse con los 30fps para ofrecer la resolución más alta posible con un nivel gráfico espectacular en juegos como Quantum Break, Tomb Raider o Uncharted 4, mientras que los usuarios de PC suelen prefieren sacrificar la calidad de las sombras o las texturas para llegar a las 60 imágenes por segundo.

Eso es exactamente lo que tendrá que hacer Microsoft una vez que Scorpio esté en la calle. Si su apuesta es por los 4K y los 60fps, está claro que la calidad de imagen será inferior a lo que un ordenador de gama alta del momento pueda ofrecer, pero a su vez se verá mucho más nítido que en sus hermanas pequeñas.

Lo que queremos entender

Lo que nos queda por ver es cómo se va a plantear el desarrollo de los juegos a partir de ahora, si de arriba a abajo o a la inversa. Os voy a poner de ejemplo el The Witcher 3 y su polémico downgrade. Cuando se presentó el juego por primera vez se hizo con una versión de PC, pero a medida que avanzaba el desarrollo se iba viendo como las consolas no podían con semejante esfuerzo, por lo que se fue rebajando el aspecto gráfico hasta conseguir una estabilidad.

En vez de recortar las versiones de Xbox One y PS4 y dejarlas visualmente pobres, rebajaron las posibilidades en ordenador, sobre todo a nivel de post-procesado que es donde tienen desventaja. Sin engaño posible, sabían que iban a vender más en consolas, así que había que contentar primero a esos usuarios.

¿Hará Microsoft lo mismo o la versión “completa” será la de Scorpio? Personalmente creo que seguirá el camino de CD Projekt RED y los juegos se crearán para exprimir a tope la Xbox One S, dejando a Scorpio para destacar en VR y en pantallas de alta resolución sin tener que retocar los juegos. ¿Irá sobrada la nueva consola con los juegos actuales? Sí, aunque sólo sea por el hecho de que para una GPU es más fácil procesar una resolución 4K que una 1080p con toneladas de anti-aliasing. La primera no necesita post-procesado porque los píxeles son tan pequeños que apenas hay dientes de sierra en pantalla, mientras que la segunda consume un número importante de recursos en eliminarlos lo mejor posible.

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Lo que nos queda

Visto todo esto, ¿qué sentido tiene comprarse una Xbox One a partir de ahora? Pues el mismo que tenía hace una semana. Tenemos que pensar en las consolas de Microsoft como ordenadores hechos a medida para el jugador que no tiene ganas de complicarse la vida. Comprar, llegar a casa, enchufar (actualizar el sistema) y jugar. Por 300 € tienes una gama media y por 500, o lo que valga Scorpio, una gama alta.

Y con los mismos juegos, nada de ports que puedan fallar ni de versiones recortadas. ¿Vale la pena dar el salto a 4K? Desde mi punto de vista no, si tengo que sacrificar calidad de imagen. Si las texturas van a ser de Xbox 360 y sin sombras, como la mayoría de juegos que hemos visto para VR, ya me pueden poner 24K, que no me sirven de nada.

En resumen, Microsoft no está rectificando ni huyendo hacia adelante con los anuncios de este E3, sino que está abriendo su mercado sin tener que hacer ningún cambio de rumbo drástico. Por un lado todo sigue igual con Xbox One S, una opción “económica” con unos cuantos años de juegos por delante, por otra parte Project Scorpio para colocar una pieza entre las consolas normales y los master race y, para ganar dinero, sacar todos los juegos en PC a través de la tienda de Windows 10 (sin gastos de distribución, beneficio neto). No me parece que sea un paso en falso del departamento dirigido por Phil Spencer y, de salir bien, puede dar muchas alegrías a los usuarios en forma de más inversión por parte de la compañía en más juegos.