XVIII Salón del Manga de Barcelona

El Salón del Manga de Barcelona, esa cosa que se celebra cada año entorno a Halloween y que, cada vez, nos deja más frikis a sus puertas disfrazados y pidiendo a gritos una nueva edición más.

Este año se ha celebrado en un nuevo recinto, más amplio, con más espacio y muchas más posibilidades, y, desde luego, ha cumplido. El recinto, de 17.000 m2 nos permite andar con comodidad por todo el salón, y, sobre todo, de disfrutarlo mucho más que en La Farga. Las calles son más amplias, las paradas más espaciosas y el ambiente menos cargado.

No podemos negar que se eche de menos el antiguo recinto, pero simple y llanamente, en concepto emotivo, no funcional, ya que La Fira de Barcelona se plantea como la gran solución a los problemas de espacio de este evento.

Y es que, le pese a quien le pese, el Salón del Manga mueve mucho más y a muchas más personas que su contrapartida del Comic, pese a ser este segundo el hermano mayor (en tiempo) y, en teoría, el que debería estar más consolidado, pero solo hay que echarle un vistazo a las calles que, repletas pero no saturadas de gente (friki y muy friki), para darse cuenta de que por mucho que lo intenten, el gran salón de Barcelona, es el del Comic.

En total 112.000 personas han visitado esta nueva edición del Salón del Manga que llega a su XVIII edición. Si esta cifra no te sorprende de por sí, anota la siguiente: el año pasado fueron 65.000 los visitantes del salón, es decir, que han estado a apenas NADA de duplicar la cifra. Esto explica el porqué, pese a tener un 60% más de espacio, el recinto siempre estaba lleno (que no saturado).

Por contenidos, no podemos hablar de grandes novedades, lo que no quiere decir, gran plantel. Centrándose en la gastronomía japonesa y haciendo muchos eventos entorno a ello (Ferrán Adrià o el cheff Hiroyoshi Ishida), el salón nos ha dejado, además de millones de recetas y curiosidades gastronómicas, visitas tan ilustres e interesantes como las de Hiro Mashima (Rave, Fairy Tail), Nozomu Tamaki (True Blood) o Hiroshi Matsuyama, con el cual estuvimos en la presentación de Naruto Shippuden Ultimate Ninja Storm 3.

Pero es que, este año, el tema de los videojuegos ha estado bastante pero que bastante bien. Hemos pasado de una presencia tímida pero sólida de la omnipresente Microsoft con su XBox 360 y Kinect (con su espacio más que tradicional en el salón) a la presencia cada vez más consolidada y amplia de una zona Nintendo que se ha lucido.

La parte de XBox 360 se dividía en 2. Una zona donde podíamos probar juegos de la consola relativamente recientes, como Resident Evil 6, FIFA 13, u otros. Hay que decir que, en comparación con otros años, la zona de Microsoft se encontraba en una sala aparte y un poco más dotada que este año, que se encontraba en un lateral del recinto y con apenas unas 10 consolas (otros años he podido contar más de 20).

La segunda parte estaba dedicada íntegramente a Kinect y, para confusión de los usuarios, un poco bastante separada de la primera. En esta podíamos ver continuamente a minihumanos (niños) jugando a Nike + Kinect Training, Angry Birds o Dragon Ball Kinect y, lo mejor de todo, a sus padres completamente desquiciados intentando explicarle a sus hijos cómo se hace un kamehameha. Incluso pude escuchar “onda vital”… aish, qué recuerdos.

La zona de Nintendo, definitivamente, cumplió las expectativas y superó con creces su presencia el año pasado en el salón que fue, por decir algo, muy tímida. Un enorme recinto donde poder probar de primera mano juegos como Luigi’s Mansion, Castlevania Mirror of Fate, Mario Tenis (a dobles), entre otros, además de muchos que ya conocemos y tenemos en nuestras manos, como Resident Evil, Kid Icarus, el profesor Layton, etc.

Sin embargo, una de la zona que más nos llamó la atención y buscamos con ansias fue la zona japonesa de 3DS, lo que nos permitió capturar Miis de la región de Japón (no vamos a desperdiciarlos). Aquí  pudimos probar Bravely Default, Fire Emblem, Time Travellers (aunque este fue solo un vídeo) PERO nos quedamos con las ganas de probar uno de los que más esperábamos: Project X Zone, el crossover entre SEGA, CAPCOM y NAMCO, que, según nos comentaron allí, tuvieron retrasos desde Japón y no llegaron a tiempo. Podríamos decir que fue el único punto negativo de la zona Nintendo.

Por supuesto, aquí había competiciones oficiales y no oficiales, ya que las columnas que ambientaban la zona tenían varios cargadores de 3DS preparados para que, en los pufs repartidos por el suelo, la gente pudiese descansar y cargar sus consolas, a la vez que jugar. El más repetido, cómo no, Mario Kart, sin duda.

Anexa a esta zona 3DS se encontraba la de Wii U, muy completa también, y muy diferenciada, para que no hubiese problemas con los minihumanos. Al “aire libre” teníamos unas 10 consolas preparadas con todos los juegos que ya conocemos de Wii U. Nintendo Land, New Super Mario Bros U, Raymand Legend, Pickmin 3, etc.

Ya dentro de un recinto cerrado donde ponía en grande “+18” se encontraban los juegos más violentos.  Desde luego, estos de Nintendo intentando contentar a todo el mundo. Aquí estaban, cómo no, Batman Arkham City, ZombiU o Darksiders II entre otros.

Ya conocéis nuestras valoraciones acerca de Wii U, así que no vamos a machacaros con ellas, pero sí os diremos que, por esta vez, Nintendo se ha portado y muy bien con los fans españoles.

Ya fuera de ámbitos específicos, como siempre, podíamos encontrar mil detalles, merchandising, comida, ropa, libros, mangas, juegos, muebles, vajillas, complementos y muchas más cosas relacionadas con el mundo del anime, el manga y los videojuegos. Este año, si hubo un personaje que triunfó en el cosplay (por el  número de veces que le vimos) fue Finn (Hora de Aventuras) y, en general, los de Fairy Tail (la presencia de Hiro Mashima ha sido determinante)

En definitiva, un salón de sobresaliente, donde la organización ha brillado, se han cumplido las expectativas y, si esto sigue así, tendremos que reservar otro pabellón más para futuras ediciones.