Zona Móvil: Pocket God

Pudimos jugarlo ya en 2009 aquellos que poseíamos un iPod Touch o iPhone y hoy en día, debido a sus constantes y divertidas actualizaciones, es uno de los imprescindibles en los smartphone de muchos de nosotros. Disponible en la App Store por el mínimo precio posible y también para Android, aunque con menor contenido y sin opciones de personalización. Sí, me refiero a nuestro ‘‘Dios de Bolsillo’’.

ARTÍCULO ZONA MÓVIL Pocket God

Pocket God nos sitúa en un archipiélago habitado por seis nativos cabezones, denominados pigmeos por su baja estatura, para los que adoptas el papel de dios en minúscula. Podrás influir en su conducta interactuando con ellos, la naturaleza y los objetos del entorno en un total de ocho islas (algunas de ellas con más de un lugar jugable) y dos zonas submarinas.

A pesar de esto os preguntaréis: ¿cuál es el principal atractivo de este juego en 2D con gráficos cartoon y sin objetivo aparente? Y es que además de tener total libertad para provocar terremotos, tsunamis y tornados, abrir grietas al infierno, dar de comer a los tiburones de cinco formas distintas, ofrecer o quitar recursos, manejar el tiempo (en sus dos connotaciones), convertir a tus dependientes en zombies y obligarles a que bailen Thriller, de Michael Jackson y cientos de paridas más, puedes jugar a multitud de minijuegos, tras los cuales normalmente los pigmeos también acaban mal parados.

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El juego incluye una versión con control Tilt del clásico Donkey Kong de las máquinas de arcade, el Doodle Jump (con Doodlers y todo) al elevar un pigmeo a las nubes, un endless running en 2D en el infierno, y también puedes jugar a The Moron Test mientras te persigue una tortuga carnívora, e incluso a una especie de Dance Dance Revolution, pero lo que más te llamará la atención, aparte de que podrás invocar a la versión cabezona y enana de Charlie Sheen, serán los Bosses. Sí, habéis leído bien, en este juego encontraremos algo así como ‘’jefes finales’’, enormes monstruos a los que deberán derrotar nuestros pigmeos con armas que les proporcionemos, o directamente se los podremos tirar la cabeza hasta reducir a cero su barra de salud.

Podréis encontrar todos estos minijuegos y muchos más (en serio, muchos) y otras formas de mostrar vuestros divinos poderes solo investigando con las amplias posibilidades que ofrece el control táctil de toda la pantalla, es decir, al no manejar un personaje en cuestión, encontraremos escasos botones virtuales.

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Hasta la música está bien ambientada… La única pega que le encontrarás al juego es su cutre modo multijugador de las batallas por turnos (entre los pigmeos) llamadas Battle of the Gods y la dificultad de adquirir logros, los cuales necesitas para ser más fuerte en el modo online. Me explico; para que se tengan en cuenta tus logros tendrás que haber seleccionado previamente el capítulo (actualización) en el que incluyeron la acción que estás realizando, por lo que acaba resultando pesado.

Para los más fáciles de escandalizar, cabe decir que estos pigmeos no mueren exactamente, sino que reviven pulsando un botoncito con forma de cruz (+) situado arriba a la derecha de la pantalla de juego. Además, puedes ponerles nombre y llevar el control de las veces que los has castigado o premiado con un regalo divino, esto último es prácticamente toda aquella acción que repercuta de forma directa en ellos y no cause su muerte, transformación, mutación o enfermedad, como siempre con excepciones.

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En definitiva, Pocket God no es como el resto de los juegos, puede ofrecer horas de diversión (sobre todo a los más sádicos) y al pasar el tiempo querrás seguir jugando, ya sea para batir tus récords o para canalizar tu ira haciendo la vida imposible, literalmente hablando, a pequeños seres de cientos de formas diferentes en esos días de mal humor.

Nota: No sale sangre… casi.