Análisis de FIFA 21 next-gen

Análisis de FIFA 21 next-gen y old-gen: fútbol a puerta abierta

Si bien FIFA 21 lleva en las tiendas desde el pasado mes de octubre, hemos querido esperar a jugarlo en la next-gen para sacar su análisis en profundidad.

FIFA 21 ha sido el juego encargado de despedir el fútbol en Xbox One y PlayStation 4 mientras saludaba a la next-gen. Su rival, eFootball PES 2021, no se presentó al encuentro y este año no le ha puesto en demasiados apuros para reinar, al menos en cuanto a novedades. Os lo contamos en nuestro análisis de FIFA 21 next-gen y old-gen.

También celebraríamos con alegría que EA o Konami se dignara a sacar un juego de fútbol en condiciones en Switch, pero debe de ser mucho pedir. Parece mentira que en la consola de Nintendo podamos jugar a Doom Eternal, Control (aunque sea por streaming) o The Witcher 3, pero nos tengamos que conformar con un FIFA de otra época y el desinterés de Konami.

En fin, dejemos de lado lo que no comprendemos para centrarnos en el análisis de FIFA 21. El juego lleva desde octubre en las tiendas. Hemos alargado a propósito nuestras impresiones para poder jugarlo en la next-gen, donde llegó el pasado 3 de diciembre, aunque en nuestro caso tuvimos que esperar algo más porque el update a PlayStation 5 dio problemas a algunos usuarios. Nos tocó la china, qué le vamos a hacer.

Lo bueno de esperar este tiempo para publicarlo es que hemos podido jugar a varias versiones del juego. No hablamos de plataformas, que también, sino de los distintos parches que EA ha ido publicando. Es de sobra conocido que el juego en los primeros días no se comporta igual que en las semanas siguientes, y es que los parches cambian gran parte de la jugabilidad.

FIFA 21 comenzó con buen pie en sus primeras semanas. La verdad es que no esperábamos demasiados cambios con respecto a FIFA 20, pero EA Sports ha hecho un buen trabajo en ese aspecto. No se ha limitado a actualizar las plantillas, ni siquiera en un año de transición y pandemia como el 2020.

En su lugar nos ha traído un juego dinámico, muy distinto al juego conservador del año pasado. En esta edición prima el ataque, la velocidad y las skills de los futbolistas que manejamos en el campo. EA Sports había llegado a una encrucijada, a una bifurcación que le daba dos opciones para continuar: mantenerse como simulador o abrazar sin complejos la línea arcade.

De hecho, la editora y desarrolladora llevaba plantada en ese punto varios años, hasta que en FIFA 21 se ha decidido a coger el camino del arcade. Se disfraza de simulador a la hora de implementar tácticas, diseñar ataques o defensas y respeta el reglamento en casi todos sus modos. Sin embargo, en el césped se juega a un ritmo frenético, donde los pases al hueco y filigranas son de suma importancia a la hora de atacar. El juego pausado y cerebral da paso a veloces contragolpes donde se marcan goles con cierta facilidad.

Gracias a sacarse este dilema de encima, los desarrolladores han tenido carta blanca para hacer el modo Volta o los modos de juego amistosos donde se aplican, aquí sí al cien por cien, elementos arcade como una bola loca con multiplicadores o goles con valor doble o triple. No lo pueden estar diciendo más claro. Los teníamos el año pasado también, pero a todos ellos les ataba un gameplay demasiado conservador, algo que no tienen este año.

Análisis de FIFA 21 next-gen

Volta se ve distinto al año pasado gracias a ello. La jugabilidad de FIFA 21 es más propia del fútbol callejero que del clásico. El año pasado, en su debut, se le quiso comparar en demasía con FIFA Street, pero este año ya cuenta con identidad propia y le acompañan de nuevo grandes estrellas del planeta fútbol, en todas sus vertientes.

Nos alegra ver que en Volta se trata por igual a hombres y mujeres. Hay chicas dentro de los equipos y no hay quejas algunas sobre su calidad o si son superiores o inferiores a los chicos. Parten en igualdad de condiciones dentro de la cancha.

No ocurre así en todo el juego. De nuevo la presencia femenina en FIFA 21 es mejorable, pero este año se adivina un interés en que cojan importancia en próximos juegos. En el fútbol once contra once tenemos tan solo el pequeño grupo de selecciones que ya teníamos en ediciones anteriores, y no hay rastro de los clubes que tan bien vendrían.

En el modo Carrera volvemos a disponer de una mujer como entrenadora, si así lo queremos, y poco más. Pero el fichaje de embajadoras para el juego o lo ya comentado en Volta nos da esperanzas de que sigan ampliando su presencia y de que EA Sports ha tomado buena nota de ello.

Además, en nuestro país hemos asistido a la llegada de la primera comentarista mujer de la saga. Nira Juanco aparece de vez en cuando para dar algún detalle de los partidos, aunque su presencia es bastante testimonial y tan solo en modos de juego específicos. Si solo jugamos FIFA Ultimate Team, no la escucharemos en ninguna ocasión.

Aprovechamos para quitarnos de encima este aspecto del juego. Los narradores de FIFA 21 son los de siempre y hacen lo de siempre. Si te gustan, lo seguirán haciendo. Si no aguantas los comentarios, irás rápidamente a bajarles el volumen tanto a Paco González como a Manolo Lama. Ambos periodistas son las voces habituales de la saga en España. Están fantásticos tanto en entonación como en ritmo de narración, pero se echa en falta novedades, ya sean voces nuevas o una renovación urgente de las frases más escuchadas.

El apartado técnico de FIFA en old-gen ya llegó al límite. La verdad es que la calidad de las animaciones es fantástica y los futbolistas se mueven con suavidad y realismo dentro del campo. Se sigue mirando mucho a los rostros de los jugadores. Las estrellas más conocidas cuentan con un modelo idéntico, algunos más conseguidos que otros, aunque en líneas generales son espectaculares.

Seguramente el nivel de eFootball PES 2021 en realismo sea superior en los futbolistas que cuentan con la licencia de sus clubes. Sí, las caras de los jugadores tienen mayor detalle en el juego de Konami, pero tiene truco. Si nos fijamos en las caras estáticas y en modo reposo, es cierto que el grado de similitud es mayor en PES. Sin embargo, en cuanto esa cara cuenta con un mínimo movimiento pierde todo su parecido. El trabajo de FIFA 21 en las animaciones faciales es claramente superior.

Llegamos al momento de hablar de FIFA Ultimate Team, el modo de juego más jugado por mucho y, por supuesto, el más lucrativo para EA. Este año tiene un buen número de novedades. Se han ampliado el catálogo de amistosos que se pueden jugar en FUT y se ha añadido un interesantísimo cooperativo para jugar con amigos.

Aunque la novedad que más nos ha gustado es la desaparición del cansancio entre partidos. Nuestra plantilla vuelve a estar disponible al máximo una vez concluye un partido, lo que elimina de un plumazo la necesidad de recuperar a jugadores, ya fuera con cartas o dejándolos sin jugar. Ahora podemos tener una plantilla más corta y gastar nuestras monedas en conseguir un equipo titular lo más competitivo posible.

Es verdad que aquí entramos en el centro de la polémica. Sea con monedas del juego o con dinero real, estamos hablando de que FUT es un pay-to-win de manual. Una plantilla básica da para lo que da. Si queremos brillar dentro de Division Rivals o encarar un fin de semana de FUT Champions con garantías, necesitamos, además de una gran habilidad, una serie de jugadores determinado que en muy rara ocasión nos saldrán en sobres.

Este año se ha aumentado los SBC y hay más futbolistas en objetivos. En cierta manera es de agradecer, pero no vamos a encontrar ahí una carta de las denominadas meta. Para ello tendremos que probar suerte en los sobres o acudir al mercado de transferibles, donde pedirán una gran cantidad de monedas. He pasado muchos años jugando a FUT y nunca me ha tocado un jugador de este tipo en un sobre. Eso sí, no he gastado un euro en ello. ¿Tendrá algo que ver? No lo puedo asegurar, pero parece sospechoso. Si salieran Ronaldos como churros, las cuentas de EA se verían afectadas.

Como novedad también se ha incluido una gran personalización del estadio de FUT. Hay tifos repartidos por varias zonas del graderío, a las cuales podemos cambiar el color. Se han añadido elementos al campo como fuegos artificiales detrás de las porterías y parar rizar el rizo se puede cambiar el color de las redes y de las líneas dentro del campo. Es una manera de ampliar el modo de juego, pero algunas elementos deberían permanecer inalterados siempre. El césped debe de ser verde (afortunadamente eso no se puede cambiar) y las líneas blancas como la nieve. Jugar con un área morada da repelús.

El juego en PS5 y Xbox Series X|S es básicamente el mismo, aunque realmente son juegos distintos. Eso se ve, por ejemplo, en los parches, únicos para las nuevas consolas. La mejora es sobre todo a nivel gráfico. Y se nota bastante en cuanto a definición. Cualquiera que haya jugado primero al título old-gen y haya dado el salto a next-gen de inmediato se habrá dado cuenta de los cambios al momento.

Los jugadores están mucho más definidos, tienen mejoras en sus rostros, sobre todo en elementos faciales como la barba o el movimiento del pelo. El principal problema que encontramos con el salto de generación es que al ser un código diferente, los jugadores de PS4 o Xbox One no se pueden enfrentar a los de PS5 o la familia Series.

Es la primera versión para las nuevas consolas. Un primer vistazo a lo que puede ser el futuro, aunque anclado en el pasado. FIFA 22 será más representativo en ese aspecto y será cuando podamos hablar más claramente de cómo será el deporte rey en consolas.

No quiero dejar el análisis sin hablar del online del juego. Realmente es un dolor de muelas para jugadores y desarrolladores. Jugar online a FIFA 21 es acabar frustrado con total seguridad. Todos queremos hacerlo y lo hacemos, pero el juego se comporta de forma diferente a cuando jugamos con la IA. El lag hace presencia y convierte a jugadores hábiles en troncos sin cintura.

En PS5 mejora bastante la probabilidad de encontrar partidos similares a los de la IA. Es, sobre todo, gracias a la mejora de conectividad con la que cuenta la propia consola. Aunque tampoco se libra de tener partidos en los que jugar en condiciones es muy complicado. Probablemente sea impopular lo que voy a decir, pero también es cierto que la culpa en la gran mayoría de ocasiones es de los jugadores. EA puede construir un sistema de servidores mucho mejor. No solo puede, sino que debe, pero los jugadores se torpedean a sí mismos con descargas al mismo tiempo que juegan, conexiones wifi débiles o NAT descuidadas.

En definitiva, FIFA 21, a pesar de los parches, es un juego muy disfrutable. Es divertido y la opción más clara para tener fútbol novedoso en consolas este año. Es cada vez más un juego arcade y está abandonando claramente la simulación, pero nos parece lo más adecuado para el futuro de la saga, sobre todo a nivel competitivo, donde aburren los partidos defensivos y los 0-0.

Habrás notado que no hemos hablado de las licencias de este año, algo que viene implícito en FIFA. La noticia sería que no tuviera cada vez más, así que poco se puede decir, salvo que hasta abruma tener tantos equipos para elegir. FIFA 21 se despide de PS4 y Xbox One con un juego notable, mucho mejor de lo esperado.

Análisis de FIFA 21 next-gen
Análisis de FIFA 21 next-gen y old-gen: fútbol a puerta abierta
Conclusión
FIFA 21 abraza definitivamente su lado arcade para proponer un fútbol rápido, vistoso sin perder su parte de simulación. Supone una sorpresa en un año de transición y pandemia.
Lo mejor
Que no haya sido una simple actualización de plantillas
Si la saga sigue girando al arcade, todos los agradeceremos
Es el primer vistazo al fútbol next-gen
La nueva personalización de FIFA Ultimate Team...
Lo peor
...aunque lo de cambiar el color las líneas del campo nos ha parecido espantoso
No hay manera de disfrutar del modo online en todos los partidos
El pay-to-win tan descarado no podemos aplaudirlo
Nos ha encantado tanto el fichaje de Nira Juanco como nos ha desilusionado escucharla tan poco
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El inicio next-gen