Tras otra exitosa campaña de financiación, el rol de Obsidian y Versus Evil vuelve con una aventura única. Os contamos por qué en nuestro análisis de Pillars of Eternity II: Deadfire.

Hace años que estamos viviendo en una nueva época de renacimiento de un juego que parecía olvidado: El RPG clásico. Desde la “desaparición” del género tal como lo conocíamos en 2006 con Neverwinter Nights II, no fue hasta que un estudio independiente creara en 2012 Legend of Grimrock, un dungeon crawler inspirado en el clásico Dungeon Master. Por suerte, las compañías se pusieron manos a la obra y gracias a campañas de financiación pudimos disfrutar de más juegos del género. Así que aquí nos encontramos, en pleno 2018 y disfrutando de más juegos de rol. Y hoy os traemos nuestro análisis de Pillars of Eternity II: Deadfire.

<< SPOILERS DEL PRIMER PILLARS OF ETERNITY >>

Tras eliminar a Thaos y hacer que todo el mundo cambie según nuestras decisiones, conseguimos tomar un merecido descanso en nuestro castillo de Caed Nua. Hasta que un día, la estatua hecha de adra puro de Eothas, dios de la luz y del renacimiento, despierta destruyendo el castillo que tanto nos costó conseguir y, de paso, llevándose nuestro alma.

Por suerte, nuestro alma es suficientemente fuerte como para acabar en el mundo intermedio entre en el de los vivos y los muertos para recibir una nueva misión: Acabar con Eothas y recuperar nuestro alma.

Pillars of Eternity II: Deadfire es una secuela directa de la primera entrega pero, por suerte, no es necesario haber jugado a ella (aunque deberíais hacerlo porque es un juegazo). Desde el propio menú principal, tendremos la posibilidad de elegir nuestra propia historia eligiendo cad auna de las decisiones que tomaríamos durante la primera aventura. Si queremos saltarnos todo esto, tendremos también la opción de elegir seis diferentes desenlaces o, obviamente, importar nuestra partida de la precuela. Esto hará, como pasaba en juegos como Dragon Age, que el mundo siga tras nuestras decisiones, haciéndolo más vivo y más perteneciente a nosotros como jugadores.

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Una (ligera) evolución en el combate

Deadfire se juega de manera muy similar a la anterior entrega. Tendremos que explorar diferentes escenarios con nuestros compañeros y compañeras, hablando con cientos de NPCs, eliminando criaturas y realizando misiones que afectarán directamente el destino del archipiélago Deadfire. Y una de las partes más importantes del juego es el combate.

A pesar de que, en ocasiones, queda bajo nuestras manos el combatir o no, hay que agradecer que el combate haya sido dinamizado de esta forma. Ahora todo parece fluir más rápidamente y nuestros compañeros toman mejores decisiones en el combate, lo que nos quita presión a la hora de luchar. Obviamente, al iniciar cada combate el juego se pausará automáticamente, permitiéndonos elegir que acciones tomar con cada uno de los miembros del combate… algo francamente indispensable para poder llegar al final de la historia.

Obviamente, el único problema de los combates cae en la dificultad de los mismos. A pesar que desde el primer momento tendremos la posibilidad de elegir la dificultad, en ocasiones nos toparemos con algunos picos que pueden resultar en un combate completado sin problemas a otro en el que somos destrozados.

La paciencia, tu mejor aliado

Algo que hay que tener en cuenta a la hora de jugar a Deadfire (o a cualquier juego de este subgénero) es que hay que tener paciencia. Los miembros del grupo comienzan siendo débiles personajes de nivel 1 teniendo que elegir entre las numerosas clases o pudiendo elegir multiclase, algo no recomendable para nuevos jugadores ya que no comienzan a brillar hasta las últimas horas de la aventura. Pero, una vez comencemos a subir niveles, notaremos una gran mejora y veremos una notable mejoría en todos sus atributos. No solo aguantarán más golpes, también serán más poderosos.

analisis de pillars of eternity ii deadfire 3

Las diferentes habilidades varían desde daño directo a un enemigo, en área, curación y ayuda o hechizos que perjudicarán a nuestros rivales. A medida que vayamos subiendo de nivel, obtendremos puntos que desbloquearán nuevas habilidades, ya sean pasivas o activas.

Por si fuera poco, en Deadfire se han añadido los combates navales. Sin embargo, estos combates no serán visuales, si no que se harán todo en formato de texto, teniendo que tomar las decisiones adecuadas para poder salir victoriosos. Todos los miembros del equipo y otros tripulantes que podremos reclutar tendrán que tomar los mandos de cada una de las partes del barco. Esto hará que cada una de las zonas tengan una mayor eficacia y podemos escapar de los combates victoriosos.

Pero si hay algo en lo que Deadfire destaca es en su capacidad para poder hacer que el jugador juegue totalmente a su manera. Algo que parece evidente en un juego del género pero que muchas compañías se olvidan. La posibilidad de poder elegir una única clase o multiclase desde el principio para nosotros o nuestros compañeros y la interactuación del jugador con el mundo y sus habitantes consiguen formar una aventura única.

Un archipiélago lleno de alma

Precisamente, el hecho de estar ambientado en un archipiélago hace que la variedad visual del juego sea mucho mayor que la de su antecesor. Nos encontramos con diferentes tribus que muestran sus creencias en su forma de vestir y de vivir, amplios desiertos con multitud de secretos que descubrir entre sus ruinas… Gráficamente, Versus Evil ha conseguido crear un mundo mucho más vivo que su anterior entrega y es algo que se ve desde el primer momento.

Los efectos de luz a la hora de lanzar los hechizos y visitar algún que otro escenario con tintes más oníricos consiguen hacer de Deadfire una secuela que consigue entrar por los ojos sin abandonar esa vertiente más clásica que consiguió enamorar a los aficionados a otros juegos del género como Baldur’s Gate.

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Justin Bell vuelve a repetir como el compositor de esta secuela y consigue un trabajo tan fantástico como el del original. La banda sonora consigue abrazarnos y acompañarnos durante toda nuestra aventura y sabe acentuar los momentos más épicos que viviremos en el viaje… y os aseguro que no son pocos. Además, las voces de los actores de doblaje, mención especial a la narradora, consiguen hacer que los personajes, tanto los viejos conocidos como los nuevos, brillen con luz propia.

CONCLUSIONES DEL ANÁLISIS DE PILLARS OF ETERNITY II: DEADFIRE

Pillars of Eternity II: Deadfire es un juego excelente y nadie puede negarlo. Sin embargo, no carece de sus fallos. Algún pico de dificultad que encontraremos a medida que vayamos encontrándonos con algunos enemigos no es lo único. La sensación de encontrarnos con una secuela demasiado familiar puede ocasionar una primera impresión de estar jugando a algo continuista. No obstante, a medida que nos adentremos en los secretos del archipiélago Deadfire nos veremos envueltos en una aventura épica que marcará un antes y un después en el RPG clásico.

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POSITIVOSUn archipiélago diverso lleno de vidaCombate mejoradoUna historia interesante llena de submisiones que explorar
NEGATIVOSLa primera impresión es de ser una secuela continuistaAlgún pico de dificultad
9Nota Final
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