Avance Metal Gear Rising: Revengeance

Hemos probado la demo de Metal Gear Rising: Revengeance que incluye Zone of the Enders HD y nos han surgido sensaciones encontradas. Seguramente sea la típica demo que no le haga justicia al juego final, por lo que habrá que ser escépticos hasta el final con el nuevo título de Platinum Games. El juego, tras multitud de retrasos, cambios de manos y una casi cancelación, nos sitúa 4 años después del final de Metal Gear Solid 4. Las cosas han cambiado bastante, y la carrera tecnológica sigue su camino firme y sin techo. Los ciborgs y las máquinas de guerra están a la orden del día, y Raiden deberá luchar contra ellas y detener a Desperado Enforcement en su lucha por crear el caos mundial. A través de un escueto tutorial (quedaos con esto), nos pondrán una cinemática algo corta para lo que nos tiene acostumbrados Kojima y rápidamente nos encontraremos en el campo de batalla.

La mano de Platinum Games se nota desde el primer momento, desde sus 60 frames, que hacen mucho más fluida la experiencia, hasta las fantasmadas varias que presenciaremos durante todo el juego. Gráficamente estamos ante un título muy notable a estas alturas de generación, aunque no será recordado por este apartado. Tampoco será recordado por la historia. No soy ningún experto en la franquicia de Kojima así que seguro que muchos de los que pueden estar leyendo este artículo sepan mucho más que yo en temas argumentales, pero visto lo visto parece que el argumento es lo de menos. Aquí lo importante es descuajeringar a los enemigos que nos aparecen enfrente. ¡Hasta tenemos un contador de trozos para saber en cuántas partes hemos convertido a los enemigos!

Qué mejor momento para hablaros del modo katana, algo que define y ha sido la mayor excusa y a su vez el mayor y real quebradero de cabeza para que el juego saliera adelante. El resultado final, si bien no es acertado del todo debido al impreciso control que tendremos en un principio y mientras no le cojamos el truco, consigue salvar la experiencia y darle un toque personal al juego. La acción es lo que mejor puede definir a este título, y no deja del todo la parte del sigilo, que también tiene su hueco. Si bien podemos ir corriendo y tirando para delante, realmente no es lo recomendable, porque podemos chupar de lo lindo si pretendemos ir a saco. Por lo tanto lo mejor será ir esquivando y eliminando los enemigos que queramos, o bien no matar a nadie y avanzar rápidamente. En el tema de la IA el juego ofrece una de sus peores caras. Y es que a los enemigos solo les faltaba quedarse mirando a una pared con un cartel a la espalda que pusiese “clávame tu espada por aquí que nadie se va a enterar”. Para colmo si os han llegado a quitar vida lo único que debéis hacer es usar el modo katana, partir por la mitad a un enemigo, y coger su módulo de energía para volver a llenar todas nuestras barras y estar como al principio.

Pero parece que la chicha de verdad llegará con los final boss de cada fase. Un tal Metal Wolf nos hará bajarnos de la nube en la que estábamos hasta ahora pensando que éramos unos cracks controlando a Raiden. ¿Recordáis lo que os decía del tutorial? pues aquí os acordaréis de él y de la familia de los que lo diseñaron. Están muy bien ciertos combos (algunos movimientos os recordarán a la propia Bayonetta), pero cuando toca defenderse y contraatacar nos encontraremos en una situación un poco humillante, más que nada porque no nos han enseñado a hacerlo en el tutorial, y será algo que hará que este jefe os mate unas cuantas veces. Platinum Games ha olvidado que lo importante en un Hack’n Slash es saber combear y conocer lo que es capaz de hacer tu personaje, para posteriormente ir controlándolo hasta acabar haciendo mil y una virguerías. El control de Raiden no es todo lo bueno que podría ser y hace que se eche en falta un modo de fijación de enemigos, ya que en más de una ocasión estaremos cortando el aire y no sabremos por donde nos atacan.

Esperaba más de este título la verdad. Da la sensación que se ha buscado hacer un juego no todo lo profundo que podría ser, y aprovechar el tirón que dan las palabras Metal Gear. El juego es entretenido y te hace pasar el rato, pero el que busque un gran reto o una historia que le enganche, aquí no creo que lo encuentre. Veremos en qué acaba todo y si en febrero la cosa termina de mejorar ya que Platinum Games es una compañía que no suele fallar y tampoco nos debemos fiar del todo de una demo muy orientada a la acción y mostrarnos lo básico del juego.