Condenados al Olvido - Alone in the Dark

A pesar de ser la pionera en esto de hacernos pasar miedo a los mandos, la saga Alone in the Dark no ha alcanzado los niveles de prestigio y popularidad conseguidos por otras franquicias. El primer Alone in the Dark, editado en 1992, sentó las bases de lo que luego se conoció como Survival Horror. Sin embargo, sus tres secuelas posteriores (1992, 1993, 1994) no pudieron elevar el listón, quedando por debajo del éxito de la entrega inicial. Tras el fallido proyecto de revitalizar la serie en 2001 con la entrega subtitulada The New Nightmare, Atari volvió a la carga en su intento de devolver la franquicia a lo más alto con el juego que hoy nos ocupa, lanzado en 2008 para Xbox 360, PlayStation 3, PC, Wii y PlaySation 2.

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Muchas veces hemos oído frases como “víctima de su propio Hype”. Pues algo así se podría decir de este juego. El desarrollo de Alone in the Dark (que en principio iba a llevar el subtítulo Near Death Investigation) comenzó en 2005 y durante el largo proceso de producción Atari y Eden Games (estudio desarrollador) vendieron demasiado humo. Esto provocó que, cuando el juego se puso finalmente a la venta, las alta expectativas generadas en la comunidad se vinieran abajo de una forma demoledora al comprobar que Alone in the Dark no sólo no era el must have que se esperaba sino que el juego hacía aguas por todas partes.

Hay que reconocerle a Eden Games, eso sí, el intento de innovar y de aportar elementos originales y novedosos. El mayor acierto en este aspecto es el estilo narrativo adoptado para el juego, presentándolo como si se tratara de una serie de televisión. Así, el título está dividido en 8 capítulos y podemos pasar de uno a otro a nuestro antojo sin necesidad de haberlo completado previamente. Cada capítulo tiene además su introducción (en la que se resume lo ocurrido en episodios anteriores) y sus créditos. La influencia televisiva y cinematográfica se aprecia también en el propio ritmo de la acción (con escenas de video y momentos en plan espectacular) y en los ángulos que se adoptan para algunas cámaras fijas.

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También es interesante la idea de introducir fases de conducción para dar mayor variedad al desarrollo. Imaginaos conduciendo como locos para llegar al objetivo, esquivando obstáculos y luchando contra una cuenta atrás implacable mientras la ciudad de Nueva York se desmorona a vuestro paso. Alucinante ¿verdad? Pues no, porque de la sorpresa y subidón inicial pasamos enseguida a la frustración debido a unas físicas lamentables que hacen que el vehículo sea literalmente incontrolable. Y es que esta es la sensación general que deja Alone in the Dark, es decir, un continuo “quiero y no puedo” con buenas ideas pero normalmente ejecutadas de forma deficiente.

Lo mismo ocurre con el apartado técnico. Hay buenos detalles de calidad como por ejemplo la representación del fuego (que tiene bastante protagonismo en la aventura). Pero estos destellos de brillantez se diluyen ante multitud de defectos como son el pésimo sistema de control (especialmente cuando manejamos objetos con el stick derecho en la vista en tercera persona), movimientos ortopédicos y poco realistas o un recital de texturas de baja calidad que dan bastante el cante. Para colmo, el juego presenta innumerables fallos de programación que evidencian una labor de testeo más bien escasa. No obstante, hay que decir también que la versión PlayStation 3 (publicada unos meses después que la de Xbox 360 y que llevaba la coletilla de Inferno) solucionaba en parte estos bugs y defectos de control.

Tampoco puede decirse que se cumpla el fin último de un survival horror, y que no es otro que provocarnos algo de temor, angustia y desasosiego. Los enemigos no tienen ningún carisma, son poco variados y, lo peor, más que miedo la sensación que provocan en nosotros es de cansancio y hastío debido a lo pesados que son y lo complicado que es acabar con ellos de forma definitiva (sólo quemándolos evitaremos que se recuperen).

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Leyendo esto, más de un culpable se estará preguntando que cómo puedo estar recomendando un juego al que estoy poniendo a caer de un burro. Pues sencillamente porque me divirtió. Es cierto que Alone in the Dark ofrece más sombras que luces y que ni de lejos es un juego de sobresaliente, pero su argumento es interesante (empieza fuerte pero luego va flojeando un poco) y si uno consigue sobreponerse a los despropósitos en el control y pasar un poco por alto sus defectos técnicos puede resultar un título bastante disfrutable; especialmente por aquellos amantes de las aventuras y del Survival Horror que esta generación se han visto más bien privados de este tipo de títulos. Además, tampoco es tan largo que llegue a hacerse pesado y movernos libremente por un Central Park plagado de poseídos por las fuerzas demoníacas tiene su encanto.

En cuanto a su disponibilidad a estas alturas, comentar que no os va a ser nada difícil encontrarlo. Por suerte o por desgracia es un juego asiduo en las liquidaciones de las tiendas especializadas y habitual en las cestas de segunda mano a precios que en la mayoría de los casos están muy por debajo de los 10€. Recuerdo que había una famosa cadena de tiendas que tenía tantísimas unidades de la edición coleccionista que prácticamente la regalaban. En PC ha llegado a estar al irrisorio precio de 2,50€ en Steam y en otros servicios de descarga digital.

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